Teatro / 16 de noviembre de 2015

Inquietante historia de suspenso

“Sofocados” de Fernando Álvarez y Diego Serlin. Con F. Álvarez y elenco. Dirección: Verónica Edye. Hasta Trilce, Maza 177.

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★★★ “Estoy seguro de que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima”, afirmó el legendario director de cine británico Alfred Hitchcock.
En nuestros días, salvo contadas excepciones, el teatro no suele abrevar en este tipo de tramas de misterio; aquellas que presentan como núcleo un giro argumental perturbador, el cual se mueve en torno a la violencia agazapada. Porque el suspenso busca despertar la curiosidad del espectador, acrecienta la tensión narrativa y fuerza los límites hasta el extremo de no saber, con certeza, qué puede sucederles a los personajes en el devenir de la historia. Para que la dinámica funcione, los resortes deben articularse a la perfección a través de pistas y acontecimientos, que el público involucrado, debe seguir, sobre el posible desenlace del conflicto.
Semejante desafío es superado por los autores Fernando Álvarez y Diego Serlin, al imaginar una anécdota creíble, nutrida de diálogos punzantes: Omar Pouzán (el mismo Álvarez, quien sorprende gratamente en la eficaz composición del presumido y exigente protagonista) un reconocido y exitoso guionista de novelas, se traslada a una casa alquilada de Tigre, durante un sofocante fin de semana. Allí se reúne con su asistente Jazmín (Valeria Blanco), quien a su vez le presenta a Federico (Gabriel Zuccarini), joven colega contratado para ayudarlo a escribir, en tan sólo 48 horas, una ficción televisiva capaz de ubicarse en lo más alto del rating de audiencia.
Lo que comienza como la clásica medición de fuerzas entre creativos, se transforma lentamente y tras una serie de acontecimientos circunstanciales, en un ambiente ominoso, al cual se suma Santiago (Ezequiel Iuorno), un desgarbado casero, bastante parsimonioso.
La propuesta, dirigida por Verónica Edye, transita los vericuetos de un complot que no conviene revelar. Ayudan, y mucho, la excelencia de tres rubros imprescindibles y cómplices a la hora de construir el clima enrarecido: escenografía, iluminación y música original.

 

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