Restaurante / 27 de noviembre de 2015

Ampliando los horizontes del paladar

Captain Cook. Av. Del Libertador 13652, Martínez. Cocina del sudeste asiático. Martes a sábados a la noche de 19.30 a 24; martes a viernes de 12.15 a 15.30; domingos de 12.30 a 16.00. Reservas.

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Hace 10 años, la chef Marta Ramírez tuvo la arriesgada idea de abrir un restaurante de cocina del sudeste asiático en Marina del Norte, en San Fernando. La zona, a pesar de lo alejada, era perfecta para el concepto: Captain Cook fue un navegante y explorador que llegó hasta donde poquísimos llegaban en el siglo XVIII. Como él, Marta Ramírez también viajó e investigó sobre el remoto sudeste asiático y su cocina, y la trajo a nuestras tierras. Hace dos años decidió “salir del closet”, mudándose a Martínez, con apuesta más sofisticada en todo sentido, desde la ambientación hasta la cocina que combina platos tradicionales del sudeste asiático con técnicas y presentaciones de la cocina moderna.
Captain Cook cambia su carta según la estación y recientemente presentó la colección de platos primavera-verano. El viaje empieza con unos adictivos chips de pasta de langostinos, muy livianos y crocantes, que vienen con distintas salsas que se siguen empleando durante la comida: reducción de salsas de soja con maní, lemongrass y aceite de pescado y chile. La última es la picante. La cocina del sudeste asiático hace magia con el equilibrio entre todos los sabores y el toque de chile hace toda la diferencia. En Captain Cook, sabrán respetar sus límites. La combinación de dulce y picante, por ejemplo, es una sensación gastronómica imperdible.
Las entradas son lo más lúdico de la carta y pedir varias para picar con un trago o un buen vino blanco o rosado es una buena opción. Imperdible la nueva ensalada de carne molida, oriunda de Laos, con arroz tostado, échalotte, jugo de lima y menta. Además de ultradietética (no tiene aceite) y nutritiva, es un manjar. Otras opciones son los langostinos en salsa thai caramelizada con chips de mandioca; los dim sum de pollo, vegetales, miso dulce y salsa yakitori; las albóndigas de cerdo vietnamitas, servidas con salsa de azúcar quemada y cake de arroz; y los pintxos de pollo marinado y frito en panko y castañas de cajú acompañado de un sabroso salteado de hongos de pino, portobellos y champignones con akusai.
A la hora del los principales, el curry rojo es obligatorio. Es una de las especialidades de Ramírez quien además enseña a hacerlo en sus clases de cocina (después de la clase puede quedarse a comer, vino incluido). La carne del curry varía según la inspiración y además siempre hay una opción vegetariana. El día de nuestra visita fue de cordero y, a pesar de que en Asia casi no se toma vino, maridó maravillosamente con un Cabernet Franc.
De postre, donas de maracuyá y crema con azúcar y canela y won-ton de chocolate con helado de mango. No se deje invadir por dulce antes del postre. ¡Anímese al picante!

Cocina ★★★
Servicio ★★★
Ambiente ★★★★

 

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