Personajes / 27 de enero de 2016

Raquel Chomer: “El trabajo artístico me da paz espiritual”

Es artista plástica y en febrero expondrá sus pinturas y esculturas en Punta del Este. Atreverse a los sueños y el amor como nexo.

La vista desde el piso 38 en una de las torres Le Parc, en Puerto Madero, deja casi sin aliento al visitante. Uno mira y mira –el río, el cielo plomizo, un recorte de la ciudad– y la mirada se pierde en esa geografía, como se pierden los pensamientos. Produce una notable sensación de paz. “Cuando hay viento fuerte, se siente mucho, y no sabés lo que son las tormentas aquí arriba”, acota la dueña de casa.
Raquel Chomer es artista plástica y en su departamento están diseminadas varias de sus esculturas y pinturas. Obras que hablan de ella, su historia, su evolución y sus cuarenta años de quehacer artístico. Es una mujer simpática y amable, muy arraigada a la vida familiar, que en un momento se animó y pudo cambiar el rumbo. “Siempre se puede, en cualquier momento de la vida”, dice con cierto optimismo. Parte de una larga e íntima confesión, café por medio, en una pegajosa tarde de verano.
Noticias: ¿Cómo llegó al arte?
Raquel Chomer: Me encantaba el arte, pero me casé muy jovencita, a los 18, y a los 23 ya tenía tres hijos. No podía hacer un montón de cosas que hubiese querido. Después, cuando los chicos empezaron a crecer y a estudiar, yo comencé despacito a hacer cerámica, primero dos horas, luego tres, cinco, y así me fui metiendo en este mundo. Y ahora ya llevo cuarenta años con el arte.
Noticias: ¿Hay antecedentes artísticos en su familia?
Chomer: No, sólo una tía que todavía pinta. Ahora tengo dos sobrinas –Carla y Valentina Chomer– que cantan jazz. Una fue a cantar a París y la otra, a Los Ángeles.
Noticias: ¿Qué le brinda el trabajo artístico?
Chomer: Me da paz espiritual. En los momentos malos puedo poner todas mis tristezas, mis angustias, y lo mismo si estoy alegre. Puedo plasmar todas mis vivencias en las obras y cada una tiene un significado particular. Nada lo hago al azar. Empiezo jugando, porque para mí esto es una terapia, y cuando estoy modelando algo ya le encuentro la punta del ovillo.
Noticias: ¿A qué refieren las obras?
Chomer: Mi obra es mi vida. Plasmo mis sucesos personales, mis vivencias y mis afectos. Cuando falleció mi marido, hace siete años, estaba destruida, rota, y volqué esos sentimientos en varias obras. Eso me ayudó a sobrellevar el duelo. Una noche estaba muy mal y me desperté con la figura y con el nombre de la obra en mi mente. La llamé “Pariendo myself”. Y fue así, porque después de toda la angustia, pude renacer.
Noticias: ¿Y en otros casos?
Chomer: Cuando hice “Problemas” atravesaba una situación compleja, me sentía presionada y tenía mucho para resolver. En cambio, “Abrazados” la hice pensando en mi hija, que le gusta abrazarme. Otra obra que me encanta es “La mano”, extendida hacia el cielo, implorando y exigiendo al mismo tiempo. Está apoyada en un pedestal de roca colorida y proyecta una imagen fuerte. Tiene un significado especial para mí. Significa que te ayudo, que podés contar conmigo.
Noticias: Usted sostiene que el amor es el nexo que une sus obras.
Chomer: Sí, exactamente. El amor a mis hijos me devuelve amor, las caricias, los mimitos, y todo eso me llena tanto que tengo ganas de trabajar y de crear. En la crianza de mis hijos, en mi trabajo, si tengo que ayudar a alguien, todo trato de hacerlo con amor.
Noticias: ¿Hace algún tipo de trabajo social?
Chomer: A veces ayudo con dinero y en otros momentos fui voluntaria. También ayudo a Israel en la construcción de refugios antibombas. Estoy muy orgullosa porque mis hijos continuaron la tradición familiar en este aspecto. Mi padre, mi suegro y mi marido fueron personas solidarias y los chicos siguieron ese camino.
Noticias: Volviendo a su hacer artístico. ¿Cuándo descubrió que se había convertido en artista?
Chomer: Todavía no me di cuenta. Mejor dicho, me doy cuenta porque me gusta lo que hago y me gusta el resultado, creo que es bueno. Pero quisiera ser una persona reconocida. No sé si llegué, uno nunca llega, hasta el último día de su vida. Pero cada año es mejor. Estoy en una evolución constante.
Noticias: Usted se mueve entre la escultura y la pintura. ¿Dónde se siente más cómoda?
Chomer: Con la escultura. Me gusta el volumen, me gusta tocar la masa. Me encanta trabajar con arcilla porque ponés, sacás, no te gusta, lo cambiás, estás siempre a tiempo. En cambio, con el mármol una vez que lo hiciste es más difícil volver atrás. Y también uso madera, cobre, bronce, aluminio, acrílico.
Noticias: ¿Cómo es el proceso de creación? ¿Cómo surge una obra?
Chomer: Cada obra es diferente, pero muchas veces me despierto con una figura en la cabeza y en la oscuridad voy bocetando, porque si no la pierdo. Por eso tengo siempre papel y lápiz en la mesita de luz. Hay piezas que no me llevan nada, las hago rápido porque las tengo bien definidas. Y hay otras que no me gustan tanto y las dejo hasta que les encuentro la forma.
Noticias: ¿Tiene una rutina particular? ¿Trabaja de día, de noche?
Chomer: Prefiero el día, me gusta la mañana y con música clásica, boleros o tango. Porque la música me hace ser un poco más loca. Trabajo en casa o en un taller de un profesor. Pero si estoy muy enganchada con una obra puedo quedarme trabajando desde la mañana a la noche. No me importa.
Noticias: ¿Quiénes son sus compradores?
Chomer: Vendí a un coleccionista holandés, algo en los Estados Unidos, y acá a gente de entre cuarenta y sesenta años. Ese es el perfil. Expongo desde hace muchos años en Punta del Este, ahora estoy en el Conrad desde el 15 de febrero hasta el 10 de marzo. También expuse en Nueva York y varias veces en Miami, inclusive en Art Basel, y en Buenos Aires. Pero estoy pensando hacer la próxima exposición en casa, me parece que se va a lucir más.
Noticias: ¿Es difícil ponerle precio a una obra propia?
Chomer: Sí. En principio, el material es carísimo. Lo pago en dólares y gasto muchísimo. A veces vendo y no hago cuentas, porque si las hago tengo que vender a un precio que no me lo van a pagar.
Noticias: ¿Y se puede vivir del arte?
Chomer: Al menos yo, no. Me encantaría, es lo que quiero lograr. El día que pueda vivir del arte es porque voy a ser reconocida. Si no me voy a morir de angustia (risas).
Noticias: ¿Cómo es su vida fuera de lo artístico?
Chomer: Soy ama de casa. Tengo cuatro hijos, dos sobrinos que crié y que son como mis hijos, cinco nietos, dos bisnietas y una madre de 89 años. Me encanta viajar y mirar los paisajes, la naturaleza. Disfruto mirando el cielo, la lluvia, las tormentas. Ayer, por ejemplo, había tormentas eléctricas y levanté las persianas de mi dormitorio y me quedé mirando.
Noticias: Cuénteme sobre sus viajes.
Chomer: Gracias a Dios pude viajar bastante, pero no lo suficiente. Me gustaría viajar más. Rusia me gustó mucho, me impactó visualmente, los lugares tienen mucha riqueza cultural. Vas por la ciudad y ves esos monumentos; el subte también, en todos lados hay algo interesante para ver. E Israel me encanta. Su forma de vivir, de ser, la cultura. A los inmigrantes les dan casa para los primeros seis meses, estudio y les consiguen trabajo, pero no les regalan nada.
Noticias: ¿El viaje pendiente?
Chomer: Conozco poco de los Países Bajos y me gustaría volver a Rusia. Y, si pudiera, iría a Israel todos los años, tengo un nieto allá. También me gustaría conocer más profundamente la Argentina. Ahora, en el verano, me instalo en mi departamento de Punta del Este hasta principios de marzo y va toda mi familia en diferentes momentos. Tengo que agradecer a Dios porque tengo una hermosa familia. Aprovecho para jugar al golf –no soy una buena jugadora, pero me defiendo– y tengo una muy buena vida social.
Noticias: ¿Trabaja durante las vacaciones?
Chomer: Llevo sólo elementos para dibujar, porque al estar mis nietos o mis amigas ya no puedo, no estoy concentrada para pintar o hacer una escultura. Eso requiere mucha concentración y soledad. Pero los últimos días voy a estar sola y con esa paz quizás pueda hacer algo.
Noticias: ¿Tiene referentes dentro de la plástica?
Chomer: Rodin me marcó. Yo tenía muchos chicos y me pasaba la vida en la cocina y cuando iba al museo y veía algo de Rodin me dolía el estómago de la emoción. Quería hacer algo como él. Pienso en él y tengo una cosa acá (se toca el estómago) que me aprieta. En un momento, cocinando y cocinando, lloraba de estar en la cocina tantas horas. Y empecé a escaparme, cuando los chicos estaban en el colegio, a los museos, a las clases de arte y a la profesora de cerámica. Iba a aprender cualquier cosa que pudiese aprender.
Noticias: Siempre se puede.
Chomer: Sí, se puede en cualquier momento de la vida. Lo que no hiciste de jovencita podés hacerlo después. Antes quizás no estaba conforme con mi aspecto o con lo que era, no me valoraba lo suficiente, pero ahora me siento muy bien conmigo y estoy agradecida. Siento que crecí, que aprendí, que progresé como persona, como madre, y creo que esa evolución también se nota en mis obras. Si ves mis primeros trabajos, vas a ver que no tienen nada que ver con los actuales. Uno aprende todos los días de la vida. Uno se transforma de gusanito en mariposa.
Noticias: ¿A usted le pasó?
Chomer: En algún sentido. Pero a mí me gustaría ser más esplendorosa y volar más alto.

 

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