Televisión / 28 de mayo de 2016

Los ángeles de la mañana: Bendito tú eres

El magazine que conduce Ángel De Brito en las mañanas de El Trece gana con sus panelistas, Yanina Latorre, Nancy Pazos, Analía Franchín, Mercedes Martí y Carmela Bárbaro.

Por

Los ángeles de la mañana

El Trece insiste con el horario y lo bien que hace. Primero, “Nosotros…”, el ciclo de Fabián Doman, pasó del mediodía a la mañana; después resultó que “La mesa está lista”, con Germán Paoloski y María Julia Oliván no resultaba, y nada parecía –salvo “El Zorro”– devolver aquel brillo irrepetible de “Mañanas informales”. De momento, el brillo tendrá que esperar porque Jorge Guinzburg hubo uno solo, además de que las épocas y propuestas son distintas. Pero sí fue posible dar en el clavo con el ritmo y la justeza entre las intenciones y lo que se ve en pantalla: “Los ángeles de la mañana”, conducido por Ángel De Brito, consiguió ese promedio.
¿Méritos? Seguramente, varios: uno, el de Mandarina, la productora que preside Mariano Chiahade, la misma de “El diario de Mariana”, un consolidado éxito de la tarde, modelo del mañanero y donde De Brito secunda en la conducción a la ganadora de los Martín Fierro, Fabbiani. Dos, por supuesto, el periodista De Brito a quien el lugar de bastonero mayor en un programa de chimentos en canal líder era una consecuencia esperada después de la experiencia en “BdV”, por Magazine (ahora en heredadas manos de Luis Bremer) y en el jurado del “Bailando” más una larga carrera como columnista y panelista en radio y tevé.
La personalidad del conductor marca a fuego estos programas porque constituye la principal diferencia en un medio saturado de ese formato. Y De Brito lo hace con elegancia poco común para el género (un dandy, comparado con el decano Jorge Rial), sin mosquearse, entregándoles la carne a las fieras para que hagan su trabajo pero con las manos limpias. Conocedor del trabajo, como los actores que también dirigen, sabe de qué se trata y deja hablar lo justo a sus colaboradoras, cortando y abriendo la cancha sin histeria. Él mismo, sentado en las sillas que ahora comanda, mostraba otra cara, siempre fría pero mucho más maldita. Reglas del juego: mientras la conducción, permite observar el gallinero con cierta distancia, el panelismo, en cambio, exige destacarse del montón, clavar los codos para evitar empujones, meter la piña rápido (N. de R.: metáfora corriente, cualquier parecido con Fernanda Iglesias es pura coincidencia) y después vemos qué pasa.
Las chicas que lo rodean son muchas (quizá, demasiadas) y variopintas como indica la fatigada costumbre: periodistas regresadas a la tele (Pazos y Martí), otras con silla amoldada (Taboada, Bárbaro, Antonelli), disparadoras seriales (Latorre y Franchín) y una actriz (Lanzoni). Con sus diferencias, el conjunto afina porque funciona la regulación entre ellas: machistas vs feministas, progres vs tiranuelas, informadas vs enteradas gracias a la peluquera.
Los informes editados, la entrevista telefónica y el/la invitado/a completan el cuadro sin ninguna pretensión más que ejercer el oficio. Y “Los ángeles de la mañana” lo tiene y se nota.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *