Personajes, Sin categoría / 6 de junio de 2016

Mariana Gallego: “Mirtha me llama Doctora Mariana y destaca mi ropa”.

Abogada, tomó notoriedad al representar a la familia Legrand-Viale. Amor con Mauricio D’Alessandro, bozal legal y causas perdidas.

Auto rápido, perro grande, barrio exclusivo, algo de fama. Mariana Gallego tilda con esmero los casilleros del éxito, pero asegura que no se considera “La abogada de las estrellas” y se tira a menos, mientras su figura breve y entallada y sus vivaces ojos celestes recorren el departamento que comparte con Mauricio D’Alessandro: “Somos los pobres del edificio”, dice. Por la ventana se ven lujosos autos estacionados, ocupados, acaso por custodios de los vecinos más prósperos de El Aleph, el complejo de viviendas que diseñó Norman Foster en el Faena Art District, hogar, entre otros, del financista caído en desgracia Federico Elaskar. La sala es sobria y despojada, a pesar de los platitos pintados que Mariana –que no cocina– colecciona compulsivamente y del Smart TV gigante donde canta Bon Jovi. Contra la pared hay dos segways (vehículos eléctricos de dos ruedas) en los que la pareja sale a rodar por Puerto Madero. “Ya me pegué un par de palos”, confiesa . “Me gusta correr”, agrega con una media sonrisa, pero ahora habla de su MINI Cooper Paceman y detalla a cuánto levanta: 230 km/h. Mauricio no está. Sacó a pasear a Dompe, “Por Dom Pérignon”, el Weimaraner de 40 kilos que vive con ellos.
Noticias: ¿Cuándo supo que iba a ser abogada?
Mariana Gallego: Siempre. Era una nena de Caballito, de una familia de clase media: mamá ama de casa, se casó muy joven y estudió Derecho hasta segundo año, cuando quedó embarazada de mí, y papá joyero, de los que están detrás de la cortina haciendo los anillos, orfebre. Mamá cuenta que venían mis amigas del colegio de monjas, el Divino Rostro, y que mientras ellas jugaban a ser cantantes y modelos, yo agarraba unos tacos y unas carpetas y decía que me iba a la Corte. Veía “Perry Mason”, una serie viejísima en blanco y negro, y desde los diez estaba asociada a una biblioteca pública, frente al Hospital Méndez, y me la pasaba leyendo novelas policiales, de suspenso, de Agatha Christie.
Noticias: Y a D’Alessandro lo conoció a través de su profesión.
Gallego: Sí. Me recibí a los 23 con diploma de honor en la UBA. Rápidamente empecé a trabajar para los ricos, como dice Mauricio, para una compañía extranjera que vendrían a ser los buitres: operaba fondos de inversión. Supervisaba las ejecuciones hipotecarias, o sea, estaba del lado de los malos. Ahí lo conocí a él, que estaba del lado de los buenos, e intentó convencerme de integrarme a su estudio. Era chica, no estaba convencida de qué lado del mostrador quería estar. Dos años después tuvimos otro pleito y me convenció.
Noticias: ¿Ya no trabaja para los ricos? ¿Y Mirtha Legrand que vendría a ser?
Gallego: Mauricio siempre dice eso: “Viniste conmigo para que te enseñe a no trabajar para los ricos y me robaste la clienta más rica que tenía”. Después de muchos años con él abrí mi propio estudio, me independicé con un equipo de mujeres y me llevé a Mirtha.
Noticias: ¿Quién es mejor clienta: Mirtha o Juana Viale?
Gallego: Ninguna de las dos es pesada. Son superprácticas. Le comunico a Mirtha los avances de la causa, me refiero al robo de las joyas. Ella pone las manos en el fuego por Lina (Díaz, ex empleada de la diva, procesada por el caso), pero la Justicia avanza porque tiene las pruebas para hacerlo. Me pide leer las resoluciones, hace alguna consulta pero respeta mi trabajo, no es invasiva.
Noticias: No la reta.
Gallego: No, es respetuosa, me dice “doctora Mariana”. Tuvo una deferencia increíble, en su cumpleaños: hizo una fiesta para sus más íntimos y me invitó.
Noticias: Estaban las dos de amarillo.
Gallego: Sí, casualidad. No da llamar y preguntarle qué se va a poner. Igual, le gustó el look. Siempre destaca mis zapatos, mi ropa; es muy observadora, coqueta y valora mucho eso en la gente de su entorno.
Noticias: ¿Usted es la vocera del clan? ¿La encargada de confirmar que Juanita no sale con tal o que Nacho Viale cortó con “Pampita”?
Gallego: No. Estos famosos hablan poco con la prensa. Y como tengo buena onda con los medios, me llaman. Le pregunto a Juana: “¿Querés que diga algo?”. Si me dice: “Decí tal cosa”, lo informo. Pero no es mi intención ser vocera de ningún famoso, no me gusta. Cuando salió el tema de Daniel (Tinayre, respecto de una supuesta hija extramatrimonial del cineasta), nos reunimos y cuando la familia resolvió y ella lo aprobó, dimos un comunicado a los medios.
Noticias: ¿Cuán difícil es hacer que se respete el derecho a la intimidad en una época en que la web, las redes y sus propios usuarios generan una exposición permanente del ámbito privado?
Gallego: Es duro. No tengo Facebook, Twitter ni Instagram pero mis clientes manejan esas redes. ¿Cuál es el límite? Es difícil ponérselo a Google y a las páginas web, si bien hay demandas y a la larga pagan. Pero una vez que la imagen está publicada y el daño hecho, ¿cómo lo sacás del imaginario colectivo? No hay demanda que lo borre.
Noticias: ¿Juana Viale es una cliente difícil en ese sentido?
Gallego: No. Lo que se judicializó con una medida cautelar fueron las fotos de los hijos de Juana. También las fotos íntimas de su celular, de desnudez, y el juez ordenó la no publicación. Había un par de revistas que planeaban publicarlas y no lo hicieron. Se cumplió la medida al punto que tampoco se encuentran esas fotos en el circuito web.
Esas cautelares que resguardan el derecho a la imagen de los famosos y lo que en el sitio web de su estudio llama “Bozal legal” son las herramientas jurídicas que proyectaron a Mariana Gallego al mundo de las celebridades. Y su pareja, a esta altura es un integrante más de la farándula mediática. Mauricio D’Alessandro, “panelista serial” como él se describe, y político –letrado en pugna contra los fondos buitres en tiempos de Kirchner, diputado bonaerense por el denarvaísmo, luego massista, ahora miembro del directorio del Banco Provincia en la gestión Cambiemos– le lleva más de veinte años, y calculan en poco más de dos su noviazgo. Él tiene cuatro hijos, tres varones de su primer matrimonio y una mujer, fruto de su relación con la ex embajadora en el Reino Unido, Alicia Castro, coetáneos de Gallego. “Me llevo muy bien con todos, pero tengo una hermosa amistad con Miranda, somos confidentes”, dice ella. Pronto dejarán Puerto Madero: “Estamos construyéndonos una casa, si Dios quiere nos la entregan antes de fin de año y nos mudamos”. Patean para el proyecto de casarse: “Paso a paso. Ya transitamos esa etapa y estamos felices así. No lo necesitamos, pero es el hombre de mi vida y me gustaría vivir eso con él, obvio”.
Noticias: Entonces, ¿es o no la abogada de las estrellas?
Gallego: No. Tengo clientas que se acercan por mi perfil distinto. Voy a la tele porque soy una defensora de que el derecho y la justicia tienen que llegar a la gente de una manera clara.
Noticias: Pero su fuerte son las cautelares que buscan preservar la intimidad de los famosos.
Gallego: Sí, pero hacemos Derecho Civil y Derecho de Familia.
Noticias: ¿No le gustaría salir menos en los programas de chimentos y más en los noticieros?
Gallego: Son etapas. Mi caso más importante fue el de Pablo Albarracini, el testigo de Jehová. Mi mamá decía que abría el microondas y veía mi cara: fueron tres días de furor mediático en los noticieros. Perdimos el caso porque la Corte resolvió que el chico tenía derecho a no transfundirse. Representaba al papá, que pedía transfundir a su hijo en coma, con siete úlceras hemorrágicas de los siete disparos que había recibido, y enfrente teníamos a su esposa. Considero que las causas que uno teme perder, si las cree justas, igual debe llevarlas adelante porque de eso se trata.
Noticias: Usted fue denunciada por los padres de Fernando Farré, “el asesino del country”.
Gallego: En su momento intentaron callarme, sentían que estaba violando el secreto profesional. No fue así. Dejé de trabajar para Farré cuando ocurrió el crimen y nunca revelé información que me podría haber contado cuando era su abogada. Brindé a la Justicia información posterior que provenía del entorno: de su madre. Apuntaba a defender a los chicos. No soy la típica defensora de la mujer en contra del marido que le esconde la plata. Siempre trato de ver la situación global, con los hijos en el centro.
Noticias: ¿Dónde estaba en el momento del crimen de Claudia Schaefer, la esposa de Farré?
Gallego: En Londres, visitando a la hija de Mauricio. Si hubiese estado ahí… Por suerte no le pasó nada a la abogada de mi estudio que estaba presente.
Noticias: ¿Usted también es “El terror de los maridos”, como se define su colega Ana Rosenfeld?
Gallego: No. A Ana la respeto porque es una pionera en poner el derecho en los medios. Siempre me dice que tiene un montón de años más que yo en la carrera. Pero la sociedad y el Derecho han cambiado. El impacto del nuevo Código Civil, sobre todo con el divorcio exprés, es enorme. Pero no quiero tener la imagen de abogada mala, peleadora, mi plan no es ser el terror de nadie. Y sobre todo no estar contra de los hombres sino a favor de la familia, no ver quién se queda con más plata. E intentar comunicar con claridad. Que la gente me llame porque me entiende, no porque crea que voy a hacer milagros.

 

Pablo Taranto

Fotos: Marcelo Escayola.

 

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