Cine / 28 de julio de 2016

Cuando las luces se apagan

(EE.UU., 2016, 81′) Terror. Dir.: D. F. Sandberg. Con T. Palmer, María Bello, Gabriel Bateman. Apta para mayores de 16 años.

Por

★★★★ Nada mal: más allá de que la película no tiene una trama o una historia que podamos definir como “originales” (hay elementos de un pasado ominoso que se repiten, apariciones fantasmales, algo que viene de la propia historia familiar, etcétera), funciona muy bien el juego de la luz y la oscuridad. Porque el truco es simple: cuando hay luz, las cosas son “normales” y en la oscuridad, hay peligro, miedo, monstruos. Así que la película debe construirse alrededor de esa dialéctica y lo logra. La oscuridad es peligro, la luz es seguridad aunque en algunas circunstancias nada parece del todo claro. El espectador se conecta con cuestiones casi atávicas, más allá de que el entretenimiento y el relato mantienen la tensión durante toda la proyección. Sin llegar a los niveles de construcción de personajes que hace fuerte la serie “El Conjuro”, este ejercicio concreto y conciso resulta estimulante.  

 

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