Personajes / 11 de agosto de 2016

Naomi Preizler: “Un periodista me dijo que para subir en la música tenía que entregar”

Desfiló para Chanel y Givenchy, hasta que cayó en la anorexia. Hoy apuesta al arte y graba un disco. Por qué se separó de Joaquín Furriel.

En hebreo Naomi quiere decir bello. Un nombre bíblico algo inusual para la época. Una profecía para esta chica de familia judía de clase media de Belgrano que era demasiado alta, esteta y contestataria para que alguien lo notara. Camaleónica y serena, Naomi aprendió a mutar de pieles. Como una auténtica millennial puede convertirse en aquel patito feo de sus días en la ORT o el cisne que desfiló para Chanel, Givenchy o Gaultier; que fue portada de Vogue y Harper’s Bazaar y que se convirtió en la chica del momento con sus cejas renegridas y el pelo de plata. Viajera, pero en busca de donde afincarse, abre las puerta del taller que troca a cambio de obra en el edificio BSM, en el Once. Cero maquillaje, ropa que cuelga sin marcar una curvatura y el desorden del artista “in progress”. La chica que dibujaba la otra cara de la moda salió a rescatar el designio creativo, entre varias disciplinas: el arte; Naomi, una marca de marroquinería que lleva adelante con su madre; algún “touch and go” con el modelaje y ahora, la música. Puede ser de todo, menos quieta.
Noticias: ¿Pensó en ser modelo?
Naomi Preizler: Para nada. Siempre me sentí fea, me hacían bullying en el colegio. Era muy alta, a los 11 medía 1,63 cm. Además tenía las cejas pobladas, tipo Frida Kahlo. Recién empecé a sentirme segura cuando me ofrecieron ser modelo.
Noticias: ¿Cuándo fue eso?
Preizler: A los 14. Estaba de vacaciones en Miramar y me pararon en la calle. Me gustaba la moda, la estética, pero nunca lo había pensado. Cuando vi que podía viajar y desfilar para Chanel, me gustó.
Noticias: También le habrá gustado que la vieran con otros ojos.
Preizler: ¡Obvio! Empecé a tener mucho levante. Me miraban mejor, pero también tenía otra actitud. Admito que era rara, tuve una época dark. Después del fichaje, pasé de rara a ser una belleza exótica.
Noticias: ¿Europa era diferente?
Preizler: Era estricto. Es un trabajo constante, todos los días hacés castings y fotos. Estás parada horas en un “fitting” y no te hablan. En París son duros, te tratan mal. Viajás de un lado a otro y sos como un caracol con tu vida adentro de una valija.
Noticias: ¿Se sintió sola?
Preizler: En París. Recién había cumplido 18. Siempre fui solitaria y me costaba hacer amistades en la moda. Quizás por ser auténtica y no encajar en el estereotipo de modelos que fuman, “fiestean” y van como manada atrás de un relacionista público. Con mi amiga Tati Cotliar, modelo argentina que es editora de modas en Londres, nos aislábamos. Íbamos a bares under, no a esos boliches glamorosos llenos de vejetes con billeteras que te dan de comer y chupar gratis. Chicas de mini con el rímel corrido y viejos babosos de traje caro. Patético.
Noticias: ¿El peso sigue siendo un tema en la moda?
Preizler: Se fijan en todo, pero especialmente en el peso y las medidas. En el casting ves chicas hiperflacas, empezás a sentirte incómoda con tu cuerpo. Sentí esa presión, como todas. Reconozco todos los trucos y hábitos con la comida, ya lo pasé.
Noticias: ¿Trucos?
Preizler: Te desesperás con el catering después de los desfiles. Querés comer lo que no comiste por miedo a que no te entrara el vestido, pero tenés el estómago tan cerrado que te llenás enseguida.
Noticias: ¿Le tenía miedo a la balanza?
Preizler: Te piden 88 cm. de cadera. Me mataba con la dieta, pero es imposible el equilibrio entre estar delgada y sana. Si la temporada siguiente estás más gorda, piensan que te descuidaste y no tenés trabajo.
Noticias: ¿Quién impone esa figura?
Preizler: La agencia lo exige porque se lo piden los diseñadores. El más exigente era Balenciaga porque la ropa es mínima. Ahí tuve mi peso más bajo. Dicen que no quieren fomentar la anorexia, pero todo sigue igual y no creo que vaya a cambiar.
Noticias: ¿Tuvo su momento de quiebre?
Preizler: Me fui de mambo. No dormía, no me venía el período, estaba deprimida. Me hacía la que no pasaba nada, pero mis padres se dieron cuenta. Cuando le pedí a mamá que viniera, se tomó el primer avión. Apenas me vio me llevó a una nutricionista y a una psicóloga.
Noticias: ¿Dónde vivió más la competencia?
Preizler: En todos lados. Hombres y mujeres compiten entre sí. Hay muchas modelos y no hay trabajo para todas. El estilo varía. Cuando empecé estaban de moda las rusas: rubias, blancas, con la nariz chiquita y sin cejas. Yo era andrógina y todos me criticaban las cejas, el pelo, la nariz. De repente, todo cambió: se puso de moda la personalidad y las chicas diferentes, con caras cuadradas y narices grandes. Me vino genial.
Noticias: ¿Qué pasa cuando no gusta?
Preizler: Los clientes no te dicen nada en la cara, pero le piden a tu booker que te “arme” como quieren. Después viene otro cliente que te quiere diferente. Sos una cosa, más que una persona.
Noticias: ¿El arte fue un escape a ese lado de ser modelo?
Preizler: Estudié arte de chica. Tenía las ganas, mi sketch book y tiempo muerto. En París iba a museos y muestras y me cargué de esa realidad perversa de la moda. Lo canalizaba en los dibujos: modelos ojerosas, esqueléticas y tristes. No era una bandera contra la industria, pero quería contar esa parte que no se muestra.
Noticias: Lejos de rechazarlos, algunos medios de moda los publicaron.
Preizler: Tenía un blog donde los publicaba y un amigo publicista lo promocionó. Salieron en la Vogue británica, Harper’s Bazaar, The Telegraph, Harvey Nichols. También era una forma de construirme una carrera paralela para no empezar de cero cuando se acaba la corta vida de la modelo.
Noticias: Entrar en el mundillo del arte no es un lecho de rosas.
Preizler: Para nada. Es exigente y cerradito, me costó entrar. Empecé a hacer clínica de obra con Ana Gallardo y estaba negada con el mundo de la moda, pero si soy modelo, ¿por qué voy a hablar de otra cosa? Si soy honesta, se vuelve más creíble. Lo mismo me pasa con la música.
Noticias: Su primer single, “I’m a model”, fue referencial y crítico a ese mundo.
Preizler: Mi obra tiene que ver con la moda porque de ahí viene el contenido. No puedo omitir que soy modelo y que trabajé en París con Gaultier y Chanel. La canción habla de lo que sucede detrás de esa perfección que nadie ve. Salió otro, “New Face”, y la portada es mi cara envasada al vacío como carne fresca. El disco está en proceso, también se tocan temas feministas, uno de violencia de género.
Noticias: ¿Canta bien?
Preizler: ¡Uy, no sé! Me dijeron que tengo una voz rara y distinta. Siempre sentí que hablar grave era cool, pero tengo voz apitada.
Noticias: ¿Tomó clases?
Preizler: Hice canto mucho tiempo. Julián Aznar, mi productor, dice que voy para cosas oscuras.
Noticias: Dijeron que Aznar es su novio.
Preizler: Para nada. En la Argentina si una mujer hace teatro o música y hay un productor que la ayuda, piensan: “Es modelo y ahora canta, ¿a quién se está bajando?”. Piensan que las mujeres sólo consiguen las cosas teniendo sexo. Si es exitosa, seguro es puta. Un periodista de rock me dijo que si quería subir en la música, tenía que entregar porque hacer carrera para las mujeres es difícil. El rock argentino no me interesa.
Noticias: Dice que está salidora, recuperando el tiempo perdido después de casi tres años de noviazgo con Joaquín Furriel (42). ¿Cómo la cautivó alguien con tanta diferencia de edad?
Preizler: Venía de afuera y nunca había tenido una relación constante porque no me afincaba. Lo conocí en una publicidad, me interesó su manera de pensar y su veta artística, pero no tenía idea de quién era. Todo el mundo me jodía, pero no miro tele y soy muy volada.
Noticias: ¿Quién corto?
Preizler: Fue una relación que estuvo muy buena para el momento, después la diferencia de edad y los tiempos nos complicaron.
Noticias: ¿Nunca se vio casada?
Preizler: Es algo que siempre pensás porque si no, no te enamorás. Pero las parejas cambian. Empiezan a competir, el tener que quedarte a mirar tele como una pareja grandecita con las ganas de salir a hacer música a las tres de la mañana… Ahora sólo quiero hacer música a las tres de las mañana.
Noticias: Su ex está de novio con Eva De Dominici, de 20 años. ¿Cómo le cayó? ¿Celos?
Preizler: Nada de celos. Que Joaquín se haya relajado y disfrute de la vida me parece perfecto. Le deseo lo mejor a la chica, es una bomba y tiene mucho futuro. Ojalá no se apague.
Noticias: ¿Usted está sola?
Preizler: Estoy soltera nuevamente y lo único que me importa es mi disco. Estoy componiendo y pensando en ideas y nuevas maneras de expresarme. Estamos casi encerrados con Julián produciendo. Va a ser un disco hermoso, en español, con nuevos sonidos y revelador. Ideas, fantasías y experiencias tanto en lo laboral como en lo amoroso. Sin filtro. Ojalá que las mujeres se sientan identificadas.

 

Gabriela Picasso

 

Fotos: Marcelo Escayola

 

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