Sociedad / 1 de septiembre de 2016

Los trucos de Juliana Awada cocinera: alcauciles “de mil formas”

Las habilidades culinarias de la primera dama que entusiasman a Macri. Y las clases que tomó con Alicia Berger.

Juliana Awada con la chef Dolly Irigoyen.
Juliana Awada con la chef Dolly Irigoyen.

A Juliana Awada no le disgusta mostrarse como un ama de casa. Hizo un curso de cocina con Alicia Berger, clave para preparar sus milanesas mágicas, y también se esmera en mimar a Mauricio Macri con su plato favorito, los alcauciles. “Le gustan tanto que se los preparo en ensalada, con pasta, de mil formas”, explicó. La debilidad del Presidente por las alcachofas es tan notable como la de su ex rival Daniel Scioli por las pastrafrolas que le preparaba Karina Rabolini hasta que se separaron.

En la biografía “Juliana”, publicada por Planeta, se detalla que el lugar de la casa preferido de la primera dama  es la cocina, como ella misma cuenta.

A Macri, antes de salir, le sirve un vaso de jugo de naranja. Él no la acompaña con el mate, esa infusión tan de clase media. “No le gusta”, explicó ella.

 

Milanesas mágicas

Juliana, a quien no por nada su marido llama la hechicera, supo convertir los pedazos desmembrados de la familia de Macri -tres hijos mayores que viven solos y un padre, Franco, que siempre lo criticó- en un conjunto que hasta parece feliz una vez por semana, los sábados o domingos, cuando invita a los tres hijos de Macri a comer con ellos.

Entonces prepara todo para agasajarlos. Su otra especialidad además de los alcauciles, la que le piden siempre: milanesas con papas fritas.

–¿Qué tienen de especial? –le preguntaron en un reportaje.
La cocinera sonrió:
–Tengo mis trucos. Las hago con pan rallado que me prepara el panadero y al huevo batido le agrego un chorrito de crema de leche.
–¿Peceto, cuadrada o bola de lomo?
–Peceto cortado bien finito.

Entonces los hijos, los de él, la de ella y la de los dos, comen con ganas, conversan, ríen, piden que les sirvan más. En ese ámbito privado, en el que las cámaras de televisión y las selfies compartidas con los votantes están prohibidas, los Macri juegan al menos por un rato a ser una familia normal. Y todo gracias a las milanesas.

Hasta la díscola Elisa Carrió, la aliada de Macri que a menudo lo critica tanto como la oposición, se rinde ante Juliana. Ella es la que hoy la contiene y hasta la invita algunos fines de semana a la quinta Los Abrojos, en el partido de Malvinas Argentinas, donde la familia del Presidente sigue sintiéndose más a gusto que de lunes a viernes en Olivos. Cuando Carrió llega, pregunta por Juliana y casi se le abalanza. Claro, también le encantan sus milanesas. Una excelente fórmula para mantenerla a “Lilita” dentro del espacio.

 

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