Cultura / 9 de septiembre de 2016

Cómo somos los argentinos, en imágenes

La muestra “200 años. Pasado, presente y futuro”, en el CCK, reflexiona sobre el país. “Ser Nacional” de Marcos López, el capítulo más impactante.

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La inolvidable tapa de revista NOTICIAS, con María Julia Alsogaray cubierta solamente con un tapado de piel, fue publicada el 22 de julio de 1990. El retrato de la entonces funcionaria del gobierno de Carlos Menem, posando semidesnuda desde Las Leñas, fue tomado por Osvaldo Dubini. La reproducción de esta pieza grafica (110 x 200 cm.) y el original de la revista forman parte del proyecto “Ser Nacional” de Marcos López, que aborda la “Identidad”, uno de cuatro ejes de la muestra “200 años. Pasado, presente y futuro”. La gran exposición en 6° piso del CCK (ex Palacio de Correos) también incluye los núcleos “Paisaje” (ver recuadro), “Innovación y Futuro”, “Encuentros” (abarca los anteriores), ofreciendo a la sociedad toda, la posibilidad de reflexionar sobre la Argentina.

 

Como una crónica

Autor de fotografías que fueron abriendo a la abundancia cromática y conceptual, López tomó el pincel y volvió al ejercicio curatorial que ya practicó en 2013 en Centro Cultural Recoleta. Aquí construye sobre esa muestra individual y compone su crónica socio-política y afectiva del país.
La curaduría de “Ser Nacional”, toma la forma de una gran instalación en la que, a través de lo culto y lo popular, arte moderno y contemporáneo y artesanía, recuerdos de viajes, iconografía religiosa y comercial, próceres, políticos (mayormente en tapas de revista “Gente”) y superhéroes, fotografia, música, el artista refleja creencias y tradiciones y su punto de vista acerca del “Ser Nacional”, como artista y sujeto social. Aún cuando pueda discreparse con lo selecciona del histórico fallo en el juicio a las Juntas Militares), no es una muestra autoritaria. Las múltiples pistas sugeridas por el artista abren caminos, no clausuran el pensamiento. La desmesurada y absurda superposición de materiales es la imposible respuesta del artista a la pregunta planteada por Juan José Hernández Arregui en su libro “¿Qué es el ser nacional?” (1963).
Aquí reina un aparente caos y una disparatada mezcla de artefactos visuales que, sin embargo, marcan un distintivo camino: nacional y popular. Eclécticas y atrevidas, las piezas del propio López, la cita, apropiación y homenaje a la obra de otros artistas (como los colchones de Guillermo Kuitca, con la imagen de ese artista, Sarmiento, Güemes) y los trabajos originales de otros creadores nacionales (Andrés Compagnucci, Eduardo Comesaña, Liliana Maresca, Annemarie Heinrich, entre otros), arman un collage tierno y mordaz.
La imagen de María Julia dialoga con los “retratos” de personas de Río Gallegos posando con pieles crudas, sin curtir, de Marcela Magno. Más abajo, un réplica -chorreada en sangre que brota de unas pieles de corderos- de “La vuelta del malón” de Angel Della Valle comparte espacio con Gilda, un pingüino, calavera de animal, cabeza de caballo, busto de próceres.
El original de Antonio Berni, “La familia del peón” (1975) es continuado en la pared replicando la figura de la niña, cerca fotos de Facundo de Zuviría de la ciudad y “María Elena Walsh” de Sara Facio. De Marta Peluffo, López utilizó la imagen Pop de Nicolino Locche (serie “Celebridades”, 1969) y la pintó sobre cuadros viejos.
Intervenidas, las reproducciones de Borges y Cortázar continúan en el muro. López trae las valiosísimas imágenes de anónimos indígenas (wichi, pilagá, toba, chiriguana, chorote) del norte argentino tomadas por Grete Stern, una exiliada del nazismo que llegó al país en 1935. Ahí está la foto de Eduardo Grossman de “Atahualpa”, vecino de Ramona Galarza, San Martín y López de niño, una costurera e imágenes que remiten a Eva Perón, con la Torre Eiffel. En esta mixtura desfilan varios presidentes, imágenes de la guerra por Malvinas, Mirtha Legrand, Maradona, una botella de caña Legui. Se suman el fútbol, Ceferino y el Gauchito Gil (foto de López intervenida) con el río Paraná atrás, un lagarto en la pared y una cabeza de chancho en la repisa junto a una pésima figura de Borges; todo revuelto. 

 

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