Showbiz / 21 de septiembre de 2016

KPop: Cómo funciona la fábrica de bandas de pop coreano

Desde el “Gangnam Style”, el KPop es marca país. Seúl se convirtió en un semillero de “boy bands”, bandas de jóvenes estrellas pop que captan la atención internacional.

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Cómo funciona la fábrica de bandas de pop coreano

El KPop, o pop coreano, es todavía un nicho adolescente y juvenil en la Argentina. Sin embargo, paulatinamente va creciendo, fomentado por la globalización y con la ayuda de YouTube. Las bandas de chicos o chicas nacen en Corea del Sur, desembarcan en Japón y China, pasan a los Estados Unidos para luego desparramar sus canciones pegadizas por Latinoamérica. Esta oleada Hallyu nació como una iniciativa gubernamental a comienzos de los ’90, con la idea de exportar la cultura coreana como Hollywood propaga la estadounidense.
Paralelamente, el joven cantante y presentador de TV Lee Soo-man -que cursó estudios superiores en USA- hizo su propio estudio de mercado, intentando descubrir qué querían los jóvenes coreanos en una banda. Lentamente comenzó a desarrollar un star system apoyado en canciones pegadizas y una estética occidental e hipermoderna, influenciados por los videoclips de MTV.
El punto cúlmine de esta avanzada llegó viralmente en el 2012 con el boom del “Gangnam Style”, obra del rapero PSY (Park Sae-yang) que ya superó la barrera de las 2.623.115.900.000 reproducciones y es el video más visto en la historia de YouTube. Pero antes de esa explosión, en nuestro país ya se multiplicaban los grupos de bailarines y cantantes que imitan las complicadas coreografías de los grupos coreanos o cantan sus temas. A tal punto que en la última edición del Concurso KPop que organiza desde hace siete años el Centro Cultural Coreano (al cual asistieron unas 700 personas y tuvo a Soledad Silveyra como jurado) ganó una cantante salteña y un grupo jujeño de bailarines de ambos sexos. Ellos viajarán a la final del KPOP World Festival que se realizará en octubre en Corea. Asimismo, se estima que en la Argentina hay unos 25.000 fans de este género, sin contar los inmigrantes coreanos y sus familias, que ya llevan 50 años aquí.

 

Semillero

En el 2013, la boy band Super Junior –de más de 10 integrantes- se presentó ante un Luna Park lleno y SHINee -con 5 muchachos- lo hizo en el 2014. Fueron shows en los que no se escatimaron efectos especiales (explosiones incluidas) ni tecnológicos como unas fantásticas pantallas de leds que usaron en cada presentación.
Producción en serie. Para entender este fenómeno hay que retroceder en el tiempo: En 1995 Lee Soo-man fundó SM Extertainment, la empresa más grande del rubro en Corea del Sur. Al año siguiente nació el grupo de chicos H.O.T y en el ’97 el de chicas S.E.S. Shinhwa fue la tercera creación el entrepreneur pero sus bandas más exitosas son TVSX, Super Junior, SHINee, EXO y la solista BoA. Esta compañía, que cotiza en la versión coreana del NASDAQ desde el 2.000, tiene un semillero de artistas que incluye cantantes, bailarines y actores, supera a sus competidores, YG (que tiene fichados a PSY y a la exitosa Big Bang) y la JYP (casa de las populares Wonder Girls, entre otros). Su CEO, Kim Young Min, en una entrevista exclusiva concedida a NOTICIAS en los head quarters de Seúl, aseguró que el fuerte de la empresa es ofrecer experiencias, trascendiendo lo meramente musical.
Consultado sobre cómo construyen a sus exitosas bandas, afirmó que lo más importante es el casting. “Así vamos entrenando a los chicos y chicas que van formando las bandas. Ellos van progresando mientras nosotros evaluamos el momento propicio para lanzar cada nuevo grupo. Esto puede tomar entre 6 meses y 7 años. Paralelamente, vamos desarrollando la imagen y el estilo musical que identifique a cada uno. Obviamente hay tendencias, dependiendo de los períodos, pero lo más importante en la creación de un idol es la es la potencia de desarrollo personal que vemos en los postulantes. Eso es lo que nos hace elegirlos para formar parte de nuestra empresa (con unos mil empleados en todas las áreas, de los cuales 420 se dedican exclusivamente al área de entretenimiento)”.
Así van armando el concepto de los artistas, desde el peinado y el tono del pelo (que irá variando con el paso del tiempo) hasta el tipo de ropa y la personalidad de los integrantes de una agrupación. Esto probablemente incluya un retoque estético (como redondear un poco los ojos o afinar la nariz). Es una carrera larga, exigente y que requiere exclusividad, un entrenamiento exhaustivo en canto y baile y la imposibilidad de tener una relación romántica (al menos públicamente).
Un tema determinante en la permanencia de las bandas masculinas es la obligatoriedad (por dos años) de cumplir con el Servicio Militar. Ni los idools se salvan. ¿Cómo lo resuelven?: “Básicamente -comentó el señor Min- durante 24 meses no pueden hacer nada laboral. La estrategia de la compañía para los grupos de menos de 5 miembros, es que hagan el Servicio Militar todos juntos. Y después de esos 2 años, vuelven a trabajar. Si las bandas tienen más miembros, cumplen con la milicia por turnos y, mientras tanto, se los reemplaza. Antes no pensábamos en este tipo de problemas pero hemos desarrollado este sistema para no alterar el funcionamiento de las bandas. Ahora TVXQ -de dos integrantes- está cumpliendo con esa obligación y, como son más famosos en Japón, enviamos a otros grupos en reemplazo”.

 

Experiencia 360°

Pero la avanzada de SM no se queda sólo en lo musical. Ya tienen tres cafeterías y un restaurante en la capital coreana, destinados a cumplir con la idea de ofrecer un combo completo: en un edificio de cinco pisos se puede comprar merchandising de las bandas o productos sugeridos por sus miembros, degustar el té preferido de alguno de ellos, comer un cup cake con la imagen de BoA y hasta (pagando unos US$ 6.000), experimentar la vida de un idolo pasando un día de casting y entrenamiento en un ambiente de lujo.
El ejecutivo reveló que “el mercado musical se ha reducido en esta época de contenidos digitales” y, por eso, hace dos años resolvieron ampliar la política de la compañía de ofrecer productos derivados de la música, aunque siguen estrenando un tema cada viernes de cualquiera de sus artistas. Nada es improvisado en esta empresa. Con paciencia oriental esperan el momento oportuno para implementar los proyectos que vienen acariciando: “Los negocios de la comida y de la moda son una parte del mercado cultural, que se va a seguir desarrollando. Por ahora lo ampliaremos en otros países de Asia. Esta empresa se enfoca más en la experiencia y en la manera de difundir la cultura. Queremos que la gocen. Los cafés son recientes, los inauguramos ente año y para replicarlos estamos viendo culturas afines. El año pasado recaudamos 1 billón de wons (US$ 1.000.000.000) sólo con la venta de merchandising y productos derivados. Este año, a agosto, ya superamos esa cifra pues comenzamos a exportar a China y Japón y esperamos duplicarla al final de este ejercicio”.

 

Lo que se viene

Con shows tan costosos, están considerando dos opciones para trasladarlos a las antípodas -léase Latinoamérica-. Por un lado, se proponen proyectar los conciertos en pantallas gigantes, dispuestas en semicírculo para que brinde la sensación del vivo. “Ahora creamos el grupo NCT -finalizó el empresario-, que en cada país en el que está tiene miembros locales. Estamos pensando en hacer una búsqueda entre los jóvenes de Latinoamérica para desarrollar la versión regional. No consideramos la posibilidad de que pueda funcionar sino que estamos esperado el momento oportuno para hacerlo”.

 

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