Economía / 8 de diciembre de 2016

Las razones geopolíticas que llevaron a crear un polo electrónico en el Sur

El Ministerio de Defensa considera que Tierra del Fuego es vital para abastecer la Antártida y para mejorar la comunicación con Malvinas.

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El régimen de promoción de Tierra del Fuego nació en 1972, durante la dictadura de Alejandro Lanusse, por motivos geopolíticos. En 1970 había 13.000 habitantes en el lado argentino de Tierra del Fuego, pero la mayoría de ellos eran chilenos. Del lado de Chile había 6.300, apenas 400 menos que en la actualidad. Ante los conflictos limítrofes de entonces y la hipótesis de una guerra que casi se desata en 1978 entre ambos países, el régimen militar de entonces buscó poblar la isla con la ley 19.640 de promoción fueguina. En 1980 ya se había duplicado la población del entonces territorio nacional de Tierra del Fuego: 27.000 habitantes. Para 1991 se había más que duplicado, llegando hasta 69.000. Para 2000 había 100.000, para 2010 llegó a 127.000 y en 2015 se calculó que eran 152.000, es decir, un 19,6% más que cinco años antes.

“Al principio la opción era hacer una base militar o un polo industrial”, recuerda el economista Matías Kulfas, de la consultora Idear Desarrollo y exsubsecretario de Pyme y exgerente general del Banco Central en el kirchnerismo. “Mejor fue hacer el polo, era un buen objetivo inicial pero con poca racionalidad económica. Pero (el economista Daniel) Azpiazu ya criticaba en los 80 lo mismo que criticamos hoy: que en la isla sólo se agrega el cartón y manual. También Taiwán y Corea del Sur comenzaron ensamblando, pero después agregaron componente local”, critica Kulfas, que propone que la electrónica se especialice en los productos en los que pueda agregar piezas nacionales mientras se potencia, sin shock sino con gradualismo, sectores como el turismo, la industrialización del gas, las energías renovables y la explotación de otros recursos naturales.

En 2009, cuando el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner renovó el impulso a la electrónica fueguina con el impuestazo tecnológico, la entonces ministra de Industria, Débora Giorgi, “impulsó el polo de Tierra del Fuego porque le posibilitaba un crecimiento rápido del empleo”, explica este economista que fue subsecretario de Pyme y gerente general del Banco Central durante el kirchnerismo.

En su actual despacho de secretaria de Producción del Municipio de La Matanza, Giorgi esgrime motivos económicos y geopolíticos para haber relanzado el régimen: “Brasil estaba subiendo los impuestos a los productos electrónicos, menos a los fabricados en la zona franca de Manaos, y entonces decidimos eliminar inequidades entre nuestros productos y los importados. También se decide por un tema geopolítico, no sólo por Chile sino también para apoyar el reclamo de soberanía argentina en la Antártida y en las islas Malvinas”.

¿Sigue habiendo motivos geopolíticos para mantener poblada Tierra del Fuego? En el Gobierno de Mauricio Macri, el secretario de Logística de la Defensa, Walter Ceballos, opina: “Si tomamos el territorio continental y el antártico, Tierra del Fuego está en el centro del país. Tiene interés estratégico para mejorar la logística argentina en la Antártida, y por eso estamos impulsando el desarrollo de una base logística en Tierra del Fuego, no sólo en Ushuaia sino también en Río Grande y el otro centro poblado de la isla, Tolhuin”.

-¿Y es clave por Malvinas?, pregunté.

-Sin duda el desarrollo de Tierra del Fuego tiene que ver con la vinculación con las islas. Desde 1973 a 1982, Ushuaia fue el puerto y el puente con ellas. El Gobierno está llevando adelante un proceso de recuperación de diálogo con Reino Unido, seguiremos reclamando lo que es propio, pero hay predisposición para que los ciudadanos de Malvinas puedan tener en la Argentina servicios de salud y educación.

-¿Chile sigue siendo una amenaza?

-Con Chile, gracias a Dios, hemos superado definitivamente los conflictos. Hoy hay complementariedades por desarrollar con Chile en la isla, responde el secretario.Ceballos comenta que el Gobierno identifica como dos polos de desarrollo de Tierra del Fuego el industrial en Río Grande y el turístico en Ushuaia.

“La mirada del Presidente es que hay que ayudar a Tierra del Fuego con un modelo de desarrollo que sea superador al de desgravación impositiva a la industria, que a su vez es una herramienta válida en todo el mundo para que se radiquen empresas. Buscamos un proceso gradual de cambio. El Gobierno quiere colaborar con la provincia para que no sea sólo promoción dependiente. Hay desarrollo gasífero, pero debería industrializarse el gas. Vamos a fortalecer los vuelos de LADE a la Patagonia. También hay estudios de desarrollo industrial de la madera en Tolhuin. Es una serie de proyectos en marcha, pero hasta tanto no reemplacen a la industria promocionada, el Gobierno no va a reducir el esfuerzo fiscal para mantener los puestos de trabajo”, comenta el funcionario del Ministerio de Defensa.

¿En el Ministerio de Producción de Macri opinan lo mismo? El secretario de Comercio, Miguel Braun, dijo sobre el recambio electrónico: “La transformación será gradual. A nadie le gusta el cambio, pero habrá una reacción positiva de los consumidores. Algunas empresas pueden encontrar otro modelo de negocios. Vamos a trabajar con ellos en la transformación, pero la prioridad serán los trabajadores”. Otro alto funcionario de Producción comenta que como alternativas a la electrónica “se analiza el desarrollo de la industria maderera, la pesca, el gas, el turismo y la tecnología sin costo logístico, es decir, el software”. Agrega que el “deadline (fecha tope) del cambio de perfil productivo es 2023”, cuando termina el subrégimen industrial.

El presidente de la Asociación de Fabricantes de Terminales Electrónicas (Afarte, que nuclea a las fueguinas), Federico Hellemeyer, agrega otro motivo geopolítico para poblar la isla: la proyección biocénica de la Argentina. “Pero sin fuentes de trabajo, la provincia tendría muchos menos habitantes. El 62% son nacidos en otras provincias. Regímenes de promoción de zonas alejadas, como Manaos o Tierra del Fuego, hay en todo el mundo y se llevan adelante por razones políticas”, alega Hellemeyer.

“Alaska también vive de subsidios, por un interés geopolítico”, argumenta el director de Planeamiento de Mirgor y vicepresidente de la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC, que nuclea a las autopartistas), Fabio Rozenblum. La exgobernadora fueguina Fabiana Ríos, del Partido Social Patagónico, suma argumentos para la revitalización del polo electrónico en tiempos del kirchnerismo, del que fue aliada circunstancial: “Esta es una región espejo de Manaos, pero nosotros no estábamos en espejo”.

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Esta investigación fue realizada para Chequeado.com y se publica en forma conjunto con NOTICIAS. Chequeado es una organización dedicada a la verificación del discurso que busca mejorar la calidad del debate público en la Argentina. Este artículo forma parte del proyecto “Investigación y datos: Chequeado sin corsé”, que incluye más de 12 producciones a publicarse antes de fines de 2016 en el sitio especial “Chequeado Investigación”, y que fueron financiadas gracias al apoyo de Open Society Foundations (OSF).

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Esta investigación se completa con otros textos:

Mitos y verdades de la electrónica fueguina

La industria fueguina se pregunta cómo bajar los costos

El sufrimiento en la Margen Sur: la lucha por el techo de los operarios de la electrónica

Un Gobierno obsesionado por la baja de los precios de la electrónica

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