Opinión / 15 de diciembre de 2016

¿Tiene Macri un “modelo”?

Lo que no se haga antes de las elecciones deberá hacerse después, asegura Guillermo Rozenwurcel, economista del CIPPEC.

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Macri esboza un plan para afrontar el 2017.
Macri esboza un plan para afrontar el 2017.

El Gobierno tiene una visión correcta de las transformaciones económicas necesarias para volver a crecer sostenidamente: evitar que las tensiones inflacionarias y la escasez de divisas dominen la escena macro de corto plazo y, en un horizonte mayor, insertarse “inteligentemente” en la economía mundial cambiando las fuentes del crecimiento, desde el consumo hacia la inversión y las exportaciones. La estrategia inicial se orientó en esa dirección: remoción del cepo acompañada de una fuerte devaluación, y conclusión de la renegociación con los holdouts en el frente externo; eliminación de la dominancia fiscal sobre la política monetaria y fuerte ajuste tarifario en el frente interno.
A poco de andar, sin embargo, dos factores motivaron un cambio de estrategia: uno, el ajuste fiscal amenazaba subir la tensión social, lo que llevó a dar marcha atrás con el ajuste tarifario; dos, el ajuste cambiario no llegó a materializarse por la fuerte entrada de capitales del primer semestre. Un mayor gradualismo fiscal se convirtió en prioritario para desacelerar la inflación y amortiguar la caída en la actividad.
Ahora que la competencia electoral de medio término ya ha comenzado, todo parece alinearse para volver a utilizar el tipo de cambio y las tarifas como “ancla” de la inflación, postergando la corrección de los desequilibrios macro. Los desajustes fiscales podrán cerrarse con financiamiento externo en lugar de emisión monetaria, dado que por el momento -siempre que el “efecto Trump” no altere a los mercados financieros- no parece haber dificultades irremontables para endeudarse. El problema es que lo que no se haga antes de las elecciones deberá hacerse después. Y en ese caso, las decisiones de inversión también esperarán. Cuando finalmente ocurra, es probable que la corrección de los fundamentos no pueda evitar una nueva aceleración de la inflación y otra fase contractiva.
¿Existe una manera de salir de esta “trampa”? Sí: definiendo y comunicando un sendero consistente de corrección de los desequilibrios. Las decisiones privadas se definen sobre la base de la confianza en la continuidad de la estrategia adoptada. Si esto es así, basta con saber cómo y adónde se quiere llegar, transmitirlo adecuadamente, y actuar en consecuencia.

* Investigador Principal del Área de Desarrollo Económico de CIPPEC

 

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