Ciencia / 29 de mayo de 2017

Fin del mito: No hay gordura saludable

Últimos estudios demuestran que siempre aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Los números del engaño.

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Las personas que sufren de sobrepeso severo y, más aún, de obesidad, tienen muy aumentado su riesgo de padecer un infarto o un accidente cerebrovascular, aunque se vean y se sientan muy saludables. Aún cuando no den indicios de padecer diabetes o hipertensión arterial, están en peligro constante, de acuerdo con un estudio dado a conocer en el último Congreso de Obesidad Europeo que se llevó a cabo este mes en la ciudad de Porto, en Portugal.

De algún modo, estos hallazgos le dan el tiro de gracia a aquella idea de que es posible ser muy gordo “pero estar sano” a nivel metabólico. Diversos estudios venían demostrando que esa idea era una ilusión, pero hasta ahora se había tratado de investigaciones hechas a pequeña escala. El sondeo presentado en Porto, por el contrario, fue hecho por especialistas de la Universidad de Birmingham e involucró a 3,5 millones de personas, 61 mil de las cuales desarrolló una enfermedad de tipo coronario.

Los expertos llegaron a estas conclusiones luego de analizar las historias clínicas de la Red de Mejora en la Salud, una base de datos muy grande con registros médicos que hay en Gran Bretaña. Buscando, se toparon con 3,5 millones de personas que no tenían enfermedad coronaria al inicio del estudio, y luego las dividieron en dos grupos según fuera su Índice de Masa Corporal o IMC y teniendo en cuenta también si padecían de diabetes, hipertensión o hiperlipidemia (exceso de grasas en sangre).

El índice de masa corporal se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la estatura en metros y a veces puede llevar a confusiones, porque hay atletas y personas delgadas que poseen músculos muy densos y que, entonces, pueden llegar a tener el mismo IMC de alguien que es obeso.

La investigación dio como resultado que las personas obesas en apariencia saludables corrían, en los hechos, un 50% más de riesgo de sufrir enfermedades del corazón, comparados con quienes tenían un peso normal, ni muy bajo ni muy alto. Además, los especialistas detectaron un siete por ciento mayor de peligro de padecer un accidente cerebrovascular y el doble de posibilidades de terminar infartados.

Siempre alertas. Rishi Caleyachetty, epidemiólogo a cargo del equipo de investigación de Birmingham, considera que “la prioridad de los profesionales de la salud deberían ser promover y facilitar la pérdida de peso entre las personas obesas, sin importar si tienen o no  indicios de anormalidades en su sistema metabólico. Porque, aún cuando los resultados de los cálculos sobre el índice de masa corporal para las personas a nivel individual pueden dar algunos errores, nuestro estudio muestra que la idea de que grandes cantidades de personas pueden ser obesas y estar exentas de riesgos de enfermar del corazón y las arterias, es errónea”.

Peter Nordstrom, un sueco que publicó una investigación sobre adolescentes publicada en la “International Journal of Epidemiology” (Revista internacional de Epidemiología) agregó otro punto a favor de esta interpretación. “Los resultados indican que tener un bajo índice de masa corporal cuando una persona es joven es más importante para reducir la mortalidad temprana que hacer mucha actividad física”.

 

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