Libros / 10 de junio de 2017

“Este es el mar”, semidiosas y leyendas

De Mariana Enriquez. Literatura Random House, 125 páginas. $ 229.

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★★★1/2 La obra de Mariana Enríquez ha trazado un círculo. Comenzó con “Bajar es lo peor”, una novela que mezclaba el terror y un romanticismo “dark”, escrita poco antes de los 20 años, y por ahora desemboca en esta delgada novela que mezcla el rock, la fantasía, cierta oscuridad y otra vez el romanticismo “dark”. En el medio estuvieron dos libros fuera de serie de cuentos de terror: “Los peligros de fumar en la cama” y “Las cosas que perdimos en el fuego”.

Helena es una mujer que va ascendiendo dentro de un grupo de mujeres con poderes especiales y vida casi eterna relacionado de modo misterioso con los roqueros que murieron antes de tiempo y se convirtieron en leyenda: Sid Vicious, Jimmy Hendrix, Kurt Cobain, Jim Morrison, Elvis Presley, John Lennon. En varios de esos casos hubo una especie de vacío de atención, de descuido. La novela lo atribuye a la obra insidiosa de un grupo de inmortales femeninas asimilables por su tarea lúgubre y un descontrol regulado y lleno de códigos internos a las ménades de Grecia (o Cortázar), que bordean por momentos el desgarro, el canibalismo.

Una de ellas, Helena, ha salido del “Enjambre” y tratará de convertir en leyenda a James, el líder del grupo Fallen, que ya ha alcanzado un nivel de éxito que provoca una gira que está llegando al récord absoluto de 350 actuaciones en un año, con el cantante carcomido por un asma que Helena cultiva con cautela y astucia, en vez de caer en la repetición de la sobredosis de droga.

El tono del lenguaje es frenético, arrebatado. Mezcla tramos de ráfagas poéticas, con otros donde el tono del guión o pre-guión cinematográfico adelgaza el espesor literario. La lectura fluye con rapidez, pero parece instalada en una extensión incómoda. Por momentos da la sensación de que el libro tendría que ser más largo o más corto, para abarcar los numerosos cambios de velocidad y tono, o tener la contundencia del cuento largo.

Tal como está, el libro incluye un trozo sobre el pasado pobre y duro de James, varias reuniones míticas de las mujeres en planos distintos de lo real, y un cierre que culmina en lo que se esperaba desde el principio (incluyendo la aparición del amor). Sin embargo contradice el estilo entre frenético y salvaje de las palabras con un final que diluye el impacto sobre el lector con una catarata de imágenes y de símbolos.

 

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