Ciencia, Sustentabilidad / 1 de agosto de 2017

Chander Mehta, abogado ambiental: “Los gobiernos van a cambiar si los forzamos”

Ganó el equivalente al premio Nobel en el área medioambiental. Para él, sanear los ríos es hacer justicia social.

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Corría el año 1983 y un grupo de abogados jóvenes de la India se había reunido en Nueva Delhi para hablar sobre derechos civiles. De pronto, un hombre llegó y los acusó de ser “demasiado codiciosos como para ocuparse de ayudar al país. El Taj Mahal está muriendo por el cáncer del mármol. He ido a tantos abogados y ninguno quiso tomar mi caso”. Uno de los presentes, Mahesh Chander Mehta, se le acercó y le dio su tarjeta.

Tomó el caso y en 1984 visitó el Taj Mahal por primera vez: comprobó que el mármol de una de las siete maravillas del mundo estaba amarillento y carcomido, como resultado de los contaminantes que le caían encima provenientes de las industrias cercanas. Mehta presentó su caso ante la Corte Suprema y ganó: cientos de industrias fueron relocalizadas después de comprobar que la lluvia ácida que generaban había afectado al Taj Mahal. Apenas un año después, Mehta estaba otra vez frente a la Corte Suprema para iniciar acciones legales tendientes a lograr una limpieza del río Ganges.

El resultado fue que cinco mil fábricas tuvieran que poner controles para sus vertidos tóxicos y otras 600 fueron cerradas. Unas 350 ciudades comprendidas en la cuenca del Ganges debieron construir plantas de tratamiento cloacales. Este trabajo de Mehta fue utilizado como uno los principales antecedentes jurídicos en el fallo “Mendoza” dictado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que impulsó el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.
El ganador del Goldman Prize (Equivalente al Premio Nobel Ambiental) en 1996 estuvo en Buenos Aires para participar de la 2da. Conferencia Ambiental, organizada por la Unión de Industriales para Saneamiento Cuencas Matanza-Riachuelo y Reconquista (UISCUMARR).

Noticias: ¿Cuáles son las similitudes que usted encuentra entre el Ganges y el Riachuelo/Matanza?
Mahesh Chander Mehta: Ambos son ríos, y por ser ríos representan a la vida misma. A pesar de la polución doméstica, de la industrial, de la que causa la agricultura, las personas siguen allí y necesitan el agua. En el caso del Ganges, muchas partes del río murieron, el agua no es utilizable con ningún propósito y la situación es extrema. En el Riachuelo sucede algo similar. Otro parecido es que la Corte Suprema argentina está controlando la situación del agua y en la India hay un tribunal que también vigila que las industrias no violen reglas para seguir contaminando. Otra similaridad es el carácter interjurisdiccional del río, que atraviesa municipalidades, provincias y también territorio nacional. Por eso es preciso tener una autoridades por sobre todas ellas.
Noticias: ¿Y las diferencias?
Mehta: Ganges es mucho más extenso, cruza toda India, 400 millones de personas viven en sus márgenes y hacen sus actividades desde el amanecer hasta el atardecer, porque el río es lugar de adoración. Se han contabilizado al menos un millón de industrias. El Riachuelo tiene 65 kilómetros, unas 12 mil industrias y cinco millones de personas en contacto directo con él. Pero aunque uno es grande y el otro pequeño, hay que darle el mismo cuidado a ambos, porque son vida. Yo creo que no hay diferencia, porque sin agua ninguna especie viva puede subsistir. Pasó demasiado tiempo en que los ríos fueron ensuciados sin control ni ley que los amparara. Ahora debemos cuidar la aplicación efectiva de la ley, los gobiernos deben ocuparse de eso. El río entero debe ser respetado, no debe haber vertidos tóxicos de ningún tipo en ningún punto de la cuenca.
Noticias: Desde el punto de vista de la conciencia social sobre el problema, ¿cómo la percibe?
Mehta: Los gobiernos no se ocuparon de proteger los ríos, es como si nadie se hubiera dado cuenta, como si nadie hubiera pensado hasta hace unas pocas décadas que los ríos se estaban contaminando. En los últimos 32 años, 600 curtiembres fueron removidas de Calcuta y muchas otras industrias fueron directamente cerradas. Aún así los problemas continúan, porque las leyes están ahí y no están siendo realmente aplicadas. Es una problemática que se da en el mundo entero, la norma y su no aplicación. No podemos esperar de los gobiernos, de sus decisiones políticas. Es la gente la que tiene que empezar a accionar. Ahora es más fácil porque no tenemos que escribir cartas, podemos mandar emails. La tecnología funciona. Los gobiernos van a cambiar si nosotros los forzamos a que cambien.
Noticias: Usted habla de la “justicia social ambiental”, ¿qué implica?
Mehta: Complementa a la justicia social, porque la gente pobre tiene derecho a tomar agua de un río, de un lago, de un arroyo, y que sea limpia y no lo enferme. Las personas tienen derecho a que los animales que come no estén contaminados a su vez por lo que ingieren. Y, en general, es preciso proteger todas las formas de vida en el planeta, porque cada uno tiene derecho a vivir en un ambiente sin contaminación ni del agua ni del aire ni de la tierra. No estamos en contra de las industrias, pero creemos que deben cumplir con ciertas normas, el río es de todos, y por eso mismo no debe ser contaminado por nadie.

Aldo Espósito, presidente de UISCUMARR afirma que Mehta está interesado en el modelo que aplica la Argentina, conformado por una autoridad de aplicación (ACUMAR, Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo, cuyo directorio está compuesto por representantes de las diferentes jurisdicciones por las que transcurre el río), un juzgado que atiende el tema (el de Morón), y la Corte Suprema. “Vamos a trabajar activamente para comenzar a instalar ACUMAR en la India”.

 

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