#PerfilElectoral, Opinión, Política / 13 de agosto de 2017

Candidatas del “buenismo”: la hora de las mujeres

En la elección más femenina de la historia se impone el marketing emocional. Tiempo de madrazas . Si querés llorar, llorá.

Por

Cristina Fernández de Kirchner con su nieto Néstor Iván. Ella publicó esta foto en su cuenta de Instagram.

Nunca como en esta contienda electoral el protagonismo estuvo centrado en las mujeres. Ya en mayo, con los primeros sondeos orientados al recambio legislativo , las consultoras coincidieron en que el podio de los políticos argentinos con mejor imagen tenía un solo género: María Eugenia Vidal, Elisa Carrió y Margarita Stolbizer coparon las  primeras posiciones.

¿Qué tienen en común? Cada una a su manera, encarna “buenismo”: un concepto del marketing político que se basa en la creencia de que la resolución de todos los problemas está en el diálogo, la solidaridad y la tolerancia. En Europa, el término suele emplearse de modo peyorativo para tachar de ingenua o candorosa esa actitud que deja en manos de las mejores intenciones la resolución de temas complejos como la oleada inmigratoria o los ataques terroristas. Pero por estas tierras, el buenismo atraviesa su mejor momento.

Si hay que llorar, se llora. Si hay que pedir perdón, se pide. Hay que contener, empatizar, emocionarse, abrazar. Las soluciones concretas pueden esperar.

La campaña mediática de todos los partidos estuvo atravesada por la emoción, no casualmente un sentimiento asociado a lo femenino. Y que apela al lado infantil que todos llevamos dentro.

Stolbizer en tevé desarmó al combativo Guillermo Moreno con sus buenas armas dialoguistas, copa de vino en mano convidada por Andy Kusnetzoff, y se lució más que frente a un panel de periodistas duros.

Y Vidal pasó al frente para salvar a su candidato- metepata- Esteban Bullrich, por cuanto espacio televisivo le permitió desplegar su caudal emotivo como ningún candidato varón aun dio prueba de talento.  Y  hoy se mostró junto a su ex marido acompañando emocionada el debut como votante de su hija mayor.

Anoticiada del éxito de la bondad, Cristina tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos. Su primera reacción fue defensiva: “Te podrán guionar los discursos, poner caritas de buena, pero esta es la realidad que tenemos que encarar.  A mí no me sale la buenita, nunca me salió”, se quejó de entrada: pero viró enseguida,  adoptó nuevos modales, depuso confrontaciones y regaló dotes maternales a ciudadanos con nombre propio.  Este mediodía, lejos de las urnas, subió la apuesta y compartió en Instagram una foto con su nieto, muy de entrecasa; pelo sin arreglo, ni maquillaje, abuela a full.

La política descubrió que los atributos femeninos suman.

La efectividad de la política sentimental   y de las apelaciones a la fe por sobre la lógica de lo concreto quedará definitivamente probada si como lo anticipan los sondeos, Lilita Carrió, que en la primaria presidencial de 2015 no consiguió llegar al 4% de los votos, arrasa en Capital. Ella es la misma de siempre. Es el gusto del electorado el que ahora prefiere madrazas sensibles en las que -al menos se tenga la sensación de- poder confiar.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *