Opinión, Política / 24 de noviembre de 2017

Comodoro Py: Permanecer en el cargo con el dedo en el gatillo

Doce jueces atornillados y controlando los hilos del Poder mientras sobreviven a los gobiernos. Cómo lo hacen.

Por

Son doce jueces para controlar y fiscalizar al poder político y a los empresarios que hacen negocios con el Estado. Pero lejos de eso, se sienten parte del poder y de sus tejidos invisibles. Forman parte de la elite. Sobreviven en la cúspide de la pirámide. Garantizan la conservación de sus privilegios.

¿Cómo lo hacen? Los jueces federales aprendieron, seguramente de los servicios secretos, que su fuerza reside en la capacidad de daño o, aun antes, en la amenaza misma de su fuerza, en la posibilidad latente de husmear en lo oscuro y de bajar el martillo.

Por eso los tribunales de Comodoro Py están repletos de expedientes inconmensurables y antiquísimos. Causas de hace diez, quince o veinte años. Causas contra ex presidentes, ministros, secretarios de Estado, financieras, proveedores del Estado, a la espera de ser activadas cuando la coyuntura las declare más convenientes. Mientras más causas tenga un juez con la posibilidad de golpear a otros poderosos, mayor será su seguridad y su sensación de perpetuidad.

El deterioro moral, nadie lo duda, empezó en los años noventa, cuando Carlos Menem encargó a la vieja SIDE controlar a la Justicia federal para que le garantizara impunidad. Los servicios, se sabe, no buscan más que resultados. Esa ley amoral contaminó a la Justicia federal. El kirchnerismo profundizó ese proyecto, nombrando jueces de la SIDE, haciendo millonarios a otros, seduciendo al resto con favores y mimos. Los lobbystas se convirtieron en los verdaderos dueños de los tribunales y reemplazaron a los argumentos y a los hechos. Todo parecía controlado, hasta que dejó de estarlo.

Lo que vemos ahora es el miedo de los jueces. El miedo a la opinión pública (que los ha visto desnudos) y el miedo a lo que pueda hacer Mauricio Macri en su esperado abandono del gradualismo. No es cierto que Cambiemos no camine Tribunales. Daniel “El Tano” Angelici es el nuevo hombre gris. Ha salvado a María Servini de su jubilación, le ha tendido redes de auxilio a Rodolfo Canicoba Corral y a Ariel Lijo. Pero otros actores intentan llevar al Presidente a producir el cambio. Aseguran que si toma el control del Consejo de la Magistratura podrá por fin limpiar el fuero. La incertidumbre es la que apura expedientes y desempolva otros. Lo saben Boudou, De Vido y muchos otros que se creían intocables. Era una creencia ilusa: en el territorio de lo sórdido nadie gobierna a nadie.

 

(*) Periodista. Autor de “El libro negro de la Justicia”

 

Comentarios de “Comodoro Py: Permanecer en el cargo con el dedo en el gatillo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *