Cultura / 23 de enero de 2018

Verano 2018: temporada de arte en Mar del Plata

Un recorrido por los tres museos más importantes de la ciudad y su oferta para el verano. De Victoria Ocampo a Eugenio Cuttica.

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En verano, Mar del Plata no es sólo mar, playas y teatro. La ciudad tiene innumerables atracciones para deleitarse y una prueba de ello son los diversos museos que cuentan con obras y exposiciones para visitar especialmente en esta temporada estival.
El Museo MAR, el Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino y la Villa Victoria Ocampo son, sin duda, tres lugares para no perderse cuando de arte se trata.

Artistas argentinos

Este verano el MAR, ubicado por la Costa a metros de Avenida Constitución, presenta varias muestras. Una de ellas es “Ataraxia”, de Eugenio Cuttica, que fue diseñada especialmente para las dimensiones del museo. Se trata de la primera exhibición que el artista tandilense realiza en nuestro país luego de la exitosa “La mirada interior”, expuesta en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires en 2015.

El concepto de “ataraxia” refiere a un estado de ánimo gracias al cual un sujeto alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad, mediante la disminución de las pasiones y deseos que pueden alterar su equilibrio mental y corporal. La ataraxia es, por tanto, “tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos”, según su autor. La obra que desarrolla Cuttica apunta a una belleza tranquila, a un acto reposado pero que agita, mueve el espíritu y hasta puede provocar temor. “Es un arte de la figuración que proviene de la no forma y procura representar lo no visible, mientras nace de adentro hacia afuera, haciendo visible lo invisible”, consignó el artista. Las instalaciones y cuadros de “Ataraxia” refieren también a la fertilidad, a la abundancia y al arte como alimento, así también a la belleza del trigo o de las flores que suceden a través de la pulsión de vida natural y con el ser humano dentro de una ética del trabajo. Sus pinturas son un reflejo del espacio argentino, de las planicies, de la pampa y de los océanos de espigas doradas.

También se presenta en el mismo museo “Dibujos de Acción”, de Ernesto Ballesteros, una serie de trabajos colectivos transportables que se enfrentan a un dibujo individual realizado sobre el muro; están unidos por la búsqueda de resultados distintos en el mismo lugar una y otra vez, en la coreografía dictada por la anatomía y la tendencia a trascenderla. ​Desde su infancia,​​ Ballesteros manifestó facilidad e interés por el dibujo, realizando retratos ​detallados. A partir de 1983,​ participó en numerosas muestras colectivas e individuales en Argentina y en el exterior, entre las que se destacó como invitado en ​la Bienal de Lyon, Francia, en 2011 y en la 56º Bienal de Venecia en 2015, con la performance
“Indoor Flights”. Ballesteros también formó parte de la galería Ruth Benzacar, donde expuso en 2006 y 2011. La naturaleza de su trabajo lo llevó a involucrarse en campos extra artísticos como el cómic, la astrofotografía y el aeromodelismo de interior. ​En la actualidad, sus ​producciones se focalizan en el terreno del dibujo, la performance, el grabado y, recientemente, en la coreografía.

Por último, el MAR ofrece la intervención denominada “X-Museum”, de Cristian Segura, un proyecto fotográfico de grandes dimensiones realizado por este artista tandilense especialmente para el museo, que se continuará exhibiendo durante todo este año en el hall central. Implica la intervención de la planta baja y el primer piso, a partir de la exhibición del registro de una performance de alto riesgo realizada por el artista en la terraza del museo, colgado de sus manos sobre el vacío.

Como resultado de esa acción artística, se presentan dos obras de nueve metros por seis, y una de nueve metros por diez, que además están acompañadas de un video del momento de la performance. Segura es uno de los más renovadores artistas de la escena argentina actual. Los múltiples conocimientos físicos, técnicos, políticos y sociales, adquiridos dentro de un museo – donde fue director con 23 años- le otorgaron una particular superposición de campos que integran su condición de artista, gestor cultural y curador de arte. En sus obras recurre a variados soportes, lenguajes y estrategias discursivas como video, fotografía, intervenciones en el espacio público y proyectos de investigación colaborativos. Ha presentado sus obras en exposiciones individuales y colectivas, tanto en Argentina como en Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Estados Unidos, Portugal, España e Italia.

Museo Castagnino

Esta residencia veraniega denominada Villa Ortiz Basualdo, ubicaba en Avenida Colón y Alvear, constituye uno de los últimos exponentes de la arquitectura pintoresquista de principios de siglo XX en Mar del Plata. Lleva el nombre de la familia propietaria, los Ortíz Basualdo, que la habitaban cada verano entre 1910 y 1970. Su recorrido evoca los usos y costumbres de los primeros veraneantes en la exposición permanente del primer piso. El edificio fue proyectado en 1909 por los arquitectos Luis Dubois y Pablo Peter y construido por Leandro Bianchini, siguiendo las corrientes estilísticas inspiradas en los castillos del Loire, Francia. En 1919 se encargó una ampliación y remodelación, aumentando la cantidad de ambientes y variando del estilo “manoir francés” hacia el “anglonormando”.

En el primer piso del museo se exhibe una selección del mobiliario original de la residencia en distintos ambientes: el oratorio, las salas de música y lectura, el comedor principal, el comedor de niños, el office para mozos, tres dormitorios, un hall central con balcón para músicos, toilette y un ascensor. El estilo es art nouveau. El museo lleva este nombre desde 1982 en homenaje al artista marplatense Juan Carlos Castagnino, y en el segundo piso de la residencia se exhiben muchas de sus obras, enmarcadas dentro del realismo artístico, donde también se pueden apreciar fotografías y objetos personales.

Este verano, además, se incluye la muestra de esculturas “Háptica”, a cargo de las artistas plásticas Jorgelina Galicer, Claudia Aranovich y Paulina Webb, que se podrá visitar hasta el 26 de febrero.
Villa Victoria Ocampo. Así es el nombre que recibe esta residencia que fue propiedad de la escritora. Ubicada en la manzana que rodean las calles Arenales, Lamadrid, Saavedra y Matheu, en la antigua Loma del Tiro de la Paloma –hoy barrio Los Troncos- se construyó en 1912 para pasar las vacaciones.

Su construcción es de hierro y madera, con elementos que fueron traídos directamente de Inglaterra. Victoria Ocampo lo utilizó como lugar de encuentro y tertulias de escritores, hasta que la donó a la UNESCO en 1973. Posteriormente, fue adquirida por la Municipalidad del Partido de General Pueyrredón y actualmente funciona como centro cultural dependiente del Ente Municipal de Cultura.

En su amplio jardín se erige un anfiteatro donde en verano se ofrecen diversos espectáculos musicales y teatrales. Y este verano está abierta al público la muestra “La Gioconda de las Pampas” –así llamó a Ocampo el español Ortega y Gasset-, que propone un recorrido visual de reproducciones gráficas y fotográficas dedicadas a comprender el mundo de la escritora a través de la moda, la música, la arquitectura y la literatura. La exposición abarca también el universo musical de Ocampo, su visión vanguardista del contexto sociocultural de la mujer argentina, el vestir y la elegancia. Además se pueden ver ejemplares originales de la revista “Sur”, fundada por Victoria Ocampo en 1931 y considerada una de las principales revistas literarias en lengua española.

 

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