Costumbres / 3 de febrero de 2018

Tendencia gourmet: comer con la mano es cool

No utilizar los cubiertos, una costumbre que se extiende. Beneficios y menús especiales.

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La frase es vox pópuli: “está más bueno que comer con la mano”. Se dice de personas, de lugares. Además de elogiar esa cuestión determinada, deja en claro que hay pocas cosas más lindas que dar rienda suelta a los instintos y agarrar la comida con la mano, como cuando éramos chicos. Sándwiches, hamburguesas, pizzas, tapas y snacks: alimentos descontracturados, ideales para salir a comer de a varios y compartir sin necesidad de cubiertos ni demasiada sofisticación. En ese plan, uno de los más buscados del último tiempo, muchos restaurantes tomaron nota.

Maridar con cerveza

A su juego las han llamado: si hay un lugar donde comer con las manos tiene mucho sentido, es en las cervecerías artesanales; hay pocos programas más relajados que salir a tomar una cerveza fresca y “picar” algo. En “El Galpón de Tacuara”, en Palermo, la comida es un punto al que se le da tanta importancia como a la bebida. Por eso, el chef Manuel Zalvidar creó una carta en la que se destaca por ejemplo su sándwich de bondiola braseada en cerveza Irish, rúcula, coleslaw y papas, o el de pollo marinado en cerveza de jengibre, guacamole, cebolla morada y salsa de tomate.

En “Buller Pub”, en Recoleta, en tanto, proponen ellos mismos el maridaje con sus cinco tipos de cerveza, ofreciendo tapas como Pollito New Orleans (pollo rebozado en mix de especias con papas rotas y alioli) o la degustación frita, con rabas, aros de cebolla, pollo rebozado y salsas tártara, mayonesa Buller y alioli.

Y llevando el concepto de cervecería a otro nivel, “Desarmadero” une arte mediante su fachada realizada por el artista Alfredo Segatori con recortes de metales reciclados y sus murales internos; con más de 120 variedades de cerveza del país que desfilan mensualmente por sus 24 canillas; y también con una propuesta gourmet que busca reversionar la cocina casera con un enfoque moderno. El resultado de esto último es un menú dividido en Tapas, Despensa y Sándwiches, con opciones que van desde una tortilla española con pan de campo y una tabla de quesos con pasta de aceitunas a la Burger Desarmadero, con roast beef, cheddar, panceta, cebolla crocante, lechuga, tomate y salsa barbacoa. Una fiesta salada que invita al brindis.

De Oriente con amor

Otra corriente que ha pisado fuerte en la movida gastronómica es la búsqueda de sabores orientales, con países como Marruecos o Israel a la cabeza de la inspiración y muy fuertes en la tendencia de comer con la mano.

“Benaim”, por ejemplo, es un “gastropub” de cocina callejera judía, cuyos falafels, kebabs y shawarmas ya son legendarios y tientan especialmente en su patio decorado como una callecita perdida de Medio Oriente, ideal para las noches de verano. Y a no engañarse: no por comerse sin cubiertos son platos menos generosos. Basta probar, por caso, su sabbich (sándwich de berenjenas con tomate, pepino, huevo, cebolla morada y alioli de berenjenas, que sale con papas fritas).

Mismo camino recorre “Tetuán Brasero Marroquí”, que impacta desde su estética con gradas y sus fuegos a la vista, y donde las especias son reinas y señoras. Para picar sin tenedor hay una variedad de sándwiches de carne braseada en pan de pita, como el de 120 gramos de pollo marinado con chili dulce, comino, perejil, cilantro y cebolla, servido con berenjenas fritas, tomates asados y alioli de siracha. También cosecha suspiros su hummus extra suave, que se levanta de a bocados generosos con pan de pita.

Según el ayurveda, un sistema medicinal de la India, el mejor método para alimentarse es con las manos, ya que aquí se concentran las divinidades, y en la extensión de cada dedo están los cinco elementos de la Tierra. A su vez, los mudras (posiciones de los dedos y manos en el yoga) aportan efectos energéticos, brindando energía al organismo. Y al comer de este modo natural, no solo estamos formando un tipo de mudra, sino que los alimentos están pasando por la conexión con aquellos elementos vitales. Se crea o no, bien vale la pena hacer la prueba.

 

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