Costumbres / 29 de marzo de 2018

Nueva tendencia: Vestir los frentes

Primero fueron los muros vacíos de los edificios y ahora son las casas. Artistas y motivos del arte urbano.

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La mística y estilo de Wynwood, el histórico barrio de Miami, -famoso por ser el epicentro del arte y por exponer enormes graffitis (ver recuadro)-, llegó a nuestro país y las paredes pintadas de colores intensos se apoderaron de las calles porteñas. Palermo, el barrio más vanguardista de la ciudad, se sumó antes que ningún otro a la tendencia.

Allí, los murales son protagonistas, pero ahora, además de extenderse por paredes libres y extensas, llegaron a los frentes de las casas. Los dueños de muchas viviendas son los que deciden imponer una nueva impronta a su lugar y renovar sus propiedades con arte. Animales y plantas son algunos de los diseños elegidos para estampar en la fachada.

“La idea surgió de mi mujer. Ella quería pintar la casa y, como una alternativa distinta, se le ocurrió hacerlo con arte”, comenta Alfredo. En aquel momento, tres años atrás, apenas algunas casas se animaban a sobresalir entre las muchas que hay en el barrio. La elección del artista no fue al azar. Alfredo, veterinario de profesión, quería un poco de naturaleza en sus paredes. Mientras caminaba las calles, observó varias casas que se habían sumado a esta nueva movida y algunas de ellas tenían murales de un artista al que no conocía, pero que le llamaba la atención. Por eso, lo buscó por Internet. “Él pintaba animales exóticos de otros países. Entonces le dijimos que preferíamos que hiciera uno autóctono. Tras una larga búsqueda para definir cuál sería el animal elegido optamos por el huemul, un ciervo que está en la Cordillera en el sur”. Se reunieron para ultimar detalles, el artista les mostró un par de bocetos y en apenas dos días estuvo terminado. El enorme ciervo que se despliega en su frente blanco provoca buenas reacciones, recibe excelentes comentarios sobre su casa, y hasta le toman imágenes. “Un día salía y vi a un grupo de 15 o 20 personas de una clase de fotografía sacando fotos”.

Artistas. Limpio Designs, que empezó a pintar murales en 2012 y que recorrió la Argentina, Tailandia y Estados Unidos con su trabajo, fue el encargado de llevar a cabo el trabajo. “La idea era trabajar en áreas abandonadas o violentas para hacer arte libre que fuera positivo y basado en la naturaleza”, dice, y agrega que recibe buenos comentarios sobre sus murales. El precio de sus trabajos varía según el diseño, el tamaño y el tema de la pieza.

En Palermo, Alejandro Dirisio, más conocido como Indigoars, también tiene muchos trabajos expuestos en frentes y muros. Explica que en algunas oportunidades lo convocan propietarios de una casa, pero en otras él mismo busca una pared y ofrece pintarla con algún diseño propio, “entonces, a raíz de eso, empiezan a llamarte. Vas con el diseño o la idea en la cabeza y lo plantás”. El precio de sus murales, en los que usa distintos materiales como el aerosol y los acrílicos, depende del diseño, pero algunos pueden salir entre 10 mil y 15 mil. “Hay de todos los precios y siempre depende en dónde hay que pintar el mural”, explica el artista.

Hace cinco años comenzó con este trabajo, y reconoce que la moda está creciendo y extendiéndose a toda la ciudad.

“La gente cada vez pinta más en las casas o en los locales. No me quejo, es lo que me gusta. Antes pintaba un mural y alguien lo arruinaba, pero hace años ya no pasa. Entonces, una persona cansada de que le pinten la pared de su casa, contrata a un muralista y asegura que no se la estropeen más”, agrega.

El barrio. El gran crecimiento y expansión que sufrió Palermo lo convirtió en uno de los barrios más turísticos de la ciudad. Su diseño y mix de estilos dan una impronta particular que lo hace atractivo para que los muralistas elijan sus paredes y les den color. Turistas y locales caminan el barrio y se encuentran con diseño, una enorme oferta gastronómica, y calles y pasajes para recorrer. Allí, el arte se hace un hueco, las enormes paredes pintadas hablan y cada vez son más los que se suman y le dan una vuelta a las fachadas, lejos de los actos vandálicos en los que algunas personas toman una pared para escribirla sin permiso alguno.

Esta nueva tendencia, que empezó a verse en bares y luego llegó a las casas, propone dar un giro interesante. Pero no solo Palermo está copiando la moda estadounidense, sino que cada vez son más los barrios de Buenos Aires que empiezan a llenarse de murales que se extienden en frentes y locales de todo tipo: una novedad sin fronteras.