Personajes / 5 de abril de 2018

Francesc Orella: “Soy sincero y cada vez me callo menos”

Actor catalán, ganó popularidad internacional con el protagónico de la serie“Merlí”. Acusaciones de machismo y la situación española.

Al otro lado del Atlántico, en algún lugar de Barcelona y por WhatsApp, el tono español suena serio pero relajado, el mismo de aquel provocativo y poco convencional profesor de filosofía que, en febrero y por Netflix, apareció por última vez en la tercera temporada de “Merlí”, una de las series top ten en la Argentina.

De Weiss a Ibsen y de Beckett a Shakespeare, Francesc Orella viajó de los clásicos del teatro a las ficciones locales de TV, hasta que llegó su reconocimiento internacional con “Merlí”. Al igual que el profesor ante su clase, el actor no se queda en el molde y la sangre catalana le hierve cuando le hablan del independentismo y de la situación de la cultura española: “Ya no leo El País, se derechizó mucho, así que ¡fuera!”.

Noticias: Mencionó que le agrada la oscuridad de los personajes que personificó. ¿Hay algo así en el éxito de “Merlí”?
Francesc Orella: Me gustan sus características, incluyendo sus claroscuros y su parte escondida. Es poliédrico. Además, fue un reciclaje magnífico de filosofía. Siempre me gustó, desde joven, por eso fue atractivo interpretar a alguien que enseña de una manera anticonvencional, provocativa y polémica. Fue estimulante descubrir pensadores contemporáneos que no conocía.

Noticias: ¿Se identifica con esos aspectos? Por ejemplo, decir lo que se viene a la cabeza sin pensar en el qué dirán…
Orella: No soy Merlí: me gustan los perros, no me caen mal los turistas (risas). Sí intento decir lo que pienso. Con la edad, cada vez soy más sincero, callo menos. Una cosa es ser diplomático -que no siempre lo soy- y otra es mentir o fingir, lo que implica mi profesión. No me importa manifestar mis opiniones y me importa menos lo que piensen los demás. Si bien a los actores nos importa que la gente admire nuestro trabajo, no tengo obsesión en eso

Noticias: Usted no tiene hijos y el profesor sí. Su hijo es homosexual y fue abandonado por su padre biológico de pequeño. ¿Cómo le resultó esa experiencia?
Orella: Me encantó hacerme cargo de un adolescente en la ficción. Se despertó un instinto paternal que, además, motiva al hijo a expresar su identidad sexual libremente. Tuve una relación muy buena.

Noticias: ¿Mantiene esa relación fuera del set?
Orella: Estoy en un grupo de WhatsApp con el elenco. Por la diferencia de edad, tenemos círculos de amistad diferentes, pero nos reunimos en cenas u otras ocasiones.

Noticias: ¿Cómo tomó el éxito mundial de la serie?
Orella: En Cataluña lo tuvo desde el principio: aumentaron un 30% las matrículas en Filosofía. Pero no pensábamos en la difusión que llegó con Netflix. Nos enteramos paulatinamente de la repercusión y es un placer que pueda ser emitida en Latinoamérica y Estados Unidos.

Noticias: ¿Prefiere que la consideren catalana o española?
Orella: (Risas). Es una serie catalana y los catalanes la sentimos como propia. Obviamente, la queremos compartir.

Noticias: ¿Es el mayor hito de su carrera?
Orella: Llevo 40 años de profesión. Aunque “Merlí” fue la producción más popular, tuve trabajos en teatro o TV con los que me sentí satisfecho. No estoy pendiente de la popularidad, un efecto colateral de la TV, y no es mi objetivo.

Noticias: ¿Quiso ser actor por leer a Julio Verne y querer interpretar a uno de sus personajes?
Orella: No, eso es una anécdota. Mi vocación viene de pequeño.

Noticias: ¿Elige sus proyectos por personaje, guión o equipo de trabajo?
Orella: Depende. El guión y el personaje son la base, pero cada vez me importa más saber quién es la gente con la que voy a trabajar, especialmente en teatro donde hay que estar cada noche.

Noticias: ¿Prioriza lo clásico? ¿Cree que ahí todavía están las respuestas a los problemas actuales?
Orella: No es así, pero los grandes autores mundiales de la novela, el teatro y, los filósofos en general, son clásicos por algo; trascienden el tiempo y alimentan el espíritu. Es lo que me pasó con Merlí.

Noticias: ¿Cree que mensajes como el de esta serie pueden desvirtuarse al pasar por las nuevas tecnologías o las redes sociales?
Orella: Las nuevas tecnologías ofrecen difusión inmediata. Estoy a favor de eso. Las redes tienen una función más emocional, “de las tripas”, pero es lógico y no es ningún problema para el debate. Una cosa son las redes, otra es la propia serie.

Noticias: ¿Es usuario de alguna?
Orella: No, tengo de sobra con WhatsApp. La información me llega por amigos y compañeros.

Noticias: ¿Se enteró de las acusaciones de machismo por parte de un sector del feminismo y de una diputada del Parlamento de Catalunya?
Orella: Se habló de machismo, pero no es verdad. Son críticas infundadas. A medida que avanzan los capítulos se ve una personalidad con defectos. En todo caso es masculinista, pero no machista.

Noticias: ¿Cree que hay demasiada corrección política? Ese es uno de los conceptos que su personaje viene a romper.
Orella: Hoy la gente se reprime más y la expresión “políticamente correcto” está de moda. Merlí contribuye a ser crítico y a utilizar un lenguaje más común, volviendo a épocas donde se podría criticar y no había tanta censura. No pasa solamente en España, aunque depende del país: en otros lados se respeta más la libertad de expresión y no está la autocensura. En España volvió por el miedo a las represalias.

Noticias: ¿Qué represalias?
Orella: Del gobierno y de la propia sociedad, que es miedosa e hipócrita por lo que llamamos “el sistema”, el poder establecido, el status-quo que tiene mucha fuerza. Por otro lado, hay una necesidad de cambio a partir de partidos como Podemos o el independentismo. La juventud está perdiendo el miedo.

Noticias: Entonces se parece a Merlí en su visión de mundo…
Orella: Reivindico lo que él reivindica: es crítico, provocador, transgresor. No hay nada sagrado. Todo puede ser cambiado y el poder también.

Noticias: ¿Cómo ve el arte y la cultura española?
Orella: Vivimos momentos complicados. El gobierno está haciendo estragos a nivel cultural. A nivel general hay retrocesos en derechos y libertades. Lo dicen organismos internacionales, con fundamentos. La derecha española es poco moderna y democrática, tiene que humillar y vencer al enemigo. En Cataluña tenemos un pensamiento de pacto y negociación. La mentalidad de la derecha española es retrógrada e imperialista: le importa más la unidad de España que la democracia. Es imposible hacer política así porque hace las cosas más difíciles y radicaliza las posturas. Es una pena el retroceso. Durante muchos años se luchó por libertades, pero el Partido Popular es nefasto y se cargó todo en poco tiempo. Además, tenemos una Monarquía que nadie votó, heredera del franquismo.

 

Emilio Gola
@emilio_gola

 

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