Economía / 30 de junio de 2018

Selección Argentina: ahora, la crisis juega sola

Victorias y derrotas deportivas y políticas nunca han ido de la mano, pero la agenda pública dejará el Mundial y se concentrará en una crisis que recién comienza.

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La eliminación de la Selección Argentina en el Mundial un día después de que el dólar batiera un nuevo récord al superar los 29 pesos marca una nueva agenda para los argentinos. Las home page de los diarios ya no podrán abrir a toda orquesta con los detalles de Rusia 2018 mientras la disparada de la moneda estadounidense, más veloz incluso que la de Kilyan Mbappé, quedaba en un segundo plano. Volverá la atención a una devaluación desordenada como la Selección de Sampaoli, a una economía que inicia su quinta recesión en diez años, a una situación social que está empujando a más chicos a los comedores populares.

Nunca en la historia moderna del mundo, incluida la Argentina, los triunfos o las derrotas deportivas han influido en las victorias o las caídas políticas. Así lo cuenta Pablo Alabarces, doctor en sociología, investigador del fútbol y profesor de la UBA. Pero Alabarces también advierte que los políticos no sólo de Argentina sino también del resto de Latinoamérica y otras partes del mundo sí creen que la pelota puede marcar la cancha de la cosa pública. Y por eso, “aunque no exista relación entre resultados deportivos y políticos, como los políticos creen que existe actúan como si existiera y entonces piensan que los mundiales distraen, los climas sociales cambian, que un éxito de la selección puede permitir pasar una medida política impopular o que un fracaso causa daño político”. Así fue que en los días de partido Macri cambió dos de los ministros más criticados del gabinete o echó a 354 periodistas de Télam. Pero en 1986 la Argentina campeonó y al año siguiente el radicalismo perdió las legislativas en el inicio de una crisis inflacionaria o que en 2002 quedó afuera en la primera fase del Mundial en plena depresión económica y en 2003 se impuso el candidato del entonces presidente Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner.

El consultor político Hugo Haime también coincide en que las victorias o derrotas deportivas y políticas van por carriles separados. De hecho, antes de la eliminación, ya sus encuestas marcaban que por primera vez Cristina Kirchner superaría a una fórmula Mauricio Macri-María Eugenia Vidal en una segunda vuelta electoral. Falta mucho para 2019 y además el tiempo y las campañas pueden revertir los escenarios. Pero ni el Mundial tapaba una crisis que en la medida en que se profundice alentará las ilusiones de kirchneristas y peronistas.

Haime vaticina que la malaria durará por lo menos hasta fin de año o incluso 12 meses. El Gobierno sostiene que esta crisis afectará un trimestre. Como mucho dos. Que hay que pasar el invierno. Empresarios desilusionados con Macri sostienen que habrá que pasar el invierno, la primavera y quizá también el verano. Incluso en el establishment más macrista calculan que el repunte económico sólo llegaría en el segundo o tercer trimestre de 2019, en plena campana, pero será leve. Ya vendrán tiempos peores, pero no se puede perder la esperanza. Como en el fútbol. Pero para que lleguen las victorias deportivas y políticas se necesita cambiar.

 

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