Menú
Política / 12 de febrero de 2013

Los papelones de Timerman

Sus bloopers en Londres y en el polémico acuerdo con Irán. Las Malvinas “británicas”, su rol en la dictadura y los retos de Cristina.

Por

Miró fijo al periodista de la BBC Mundo, en Londres, y se embaló: “Dentro del fin del colonialismo va a estar el fin del colonialismo en las Islas Británicas… eh, en las Islas Malvinas, y la Argentina va a recuperar los 5.000 kilómetros cuadrados de mar y tierra que hoy… eh, que le han sido arrebatadas en 1833”.

El inesperado furcio en su visita a Inglaterra, en el marco de las tensiones diplomáticas alrededor de las Islas Malvinas, fue el último de una larga lista de bloopers que el canciller Héctor Timerman acumula en su incómoda gestión.

La confusión por el nombre de las Malvinas se suma al polémico acuerdo con Irán por la investigación de la causa AMIA, al reciente escándalo por la Fragata Libertad y, más atrás, al conflicto con los Estados Unidos por el secuestro de material para ejercicios militares de un avión norteamericano, en el aeropuerto de Ezeiza. Siempre al borde del ridículo.

Antidiplomacia K. Si la idoneidad de los funcionarios se mide por los logros de la gestión, Timerman es, al menos, poco eficiente. Una especie de Ministro de Papelones. La gaffe ante la televisión británica fue precedida por una entrevista conjunta que el canciller brindó a los diarios The Guardian y The Independent –el bozal K no se usa fuera del país–. Su ruego ante la prensa gráfica llamó la atención: “Soy una víctima de la dictadura, tómenme en serio, por favor”. Pareció referirse a su padre, Jacobo, torturado y exiliado durante la última dictadura, pero no a sí mismo, que dirigió un diario que ensalzaba al régimen militar, La Tarde. Por esas horas, ante el Parlamento inglés, el ministro aseguró que las islas volverían a estar bajo control argentino “en 20 años”. Horas después, un grupo de isleños omitió su ruego de ser tomado en serio. “Argentina tiene más chances de tener su bandera en la luna en 20 años que aquí”, lo chicanearon. Sinsabores de la diplomacia.

El año no había empezado bien para el canciller. En las últimas semanas fue el blanco de las críticas de la comunidad judía, que al unísono se quejó por el acuerdo de entendimiento entre la Argentina e Irán en torno a la causa AMIA. El punto más conflictivo, que Timerman tuvo que explicar en persona a la colectividad judía, es el que estipula que los acusados iraníes serán interrogados por la Justicia de su propio país. Acuerdo que, según fuentes oficiales, no dejó bien parado al canciller en el seno del Gobierno. El jueves 7, Cristina Fernández defendió el acuerdo por cadena nacional, y anunció el envío del mismo al Congreso. Lo hizo con un video que recordó sus discursos y los de Néstor Kirchner ante la asamblea de la ONU.

Cristina tampoco tomó demasiado en serio al canciller. En su reciente gira por Vietnam, lo retó vía Twitter. Escribió en menos de 140 caracteres que, por su culpa, había “metido la pata” al decir que la Argentina había reconocido al país asiático unificado durante la presidencia de Héctor Cámpora, cuando en realidad fue durante el tercer mandato de Juan Domingo Perón. Otra perlita de Timerman.

Antecedentes. El año pasado tampoco terminó bien para el ministro. La retención de la Fragata Libertad, el 2 de octubre del 2012, en el puerto africano de Ghana, no lo dejó bien parado. Junto al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, fue víctima de los reproches K por el papelón internacional, consecuencia del pedido del fondo buitre NML. En la Cancillería sabían de los riesgos que corría el buque si recalaba en el puerto de Tema.

En marzo del 2012, por sugerencia de la Presidenta, el ministro cerró su cuenta personal de Twitter, que había utilizado hasta el hartazgo como su principal arma comunicacional. Llegó a ser apodado “Twitterman” por su adicción a la escritura en 140 caracteres.
En el 2011 Timerman también logró ser tapa de los diarios por un conflicto internacional magnificado por su sobreactuación, esta vez con los Estados Unidos. El conflicto comenzó con el secuestro de un avión norteamericano, en febrero de ese año, con material “sensible” no declarado, que incluía armas y drogas. La furia de las autoridades estadounidenses tensó la cuerda entre ambos países. La relación tardó meses en recomponerse.

El estilo de Timerman, que reemplazó a Jorge Taina en junio del 2010, nunca cayó bien dentro del gabinete K. Algunos ni siquiera le atienden el teléfono, como el poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Cada vez que el canciller tiene que hablar con él debe apelar al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.

El canciller suele ser demasiado hermético hasta con sus colaboradores y se jacta de ser un soldado del modelo. Pero su pertenencia al ejército K también le trajo un dolor de cabeza en su familia: en septiembre del 2012, su hija Jornada tuvo que suspender su casamiento previsto para marzo de este año en Punta del Este, Uruguay, un destino vedado para el kirchnerismo. Otro desacierto del hombre de la diplomacia K. Uno más.

En esta nota: ,