Política / 15 de marzo de 2013

ADELANTO

Jorge Bergoglio: el código Francisco

Los peligros de una designación que descolocó al Gobierno. Por qué Cristina le ordenó silencio a su tropa. El miedo K a que se convierta en un antipopulista.

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Scioli sabía. O tuvo una intuición celestial. Veinticuatro horas antes de la sorpresiva elección de Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa, el gobernador bonaerense le avisó en confianza al “rey de la carne” Alberto Samid: “Ojo que Bergoglio tiene muchas chances”. Más allá de los “problemas de agenda” que el sciolismo comunicó para explicar por qué su jefe no irá a la ceremonia de entronización de su santidad Francisco, parecería que el más temido enemigo interno del kirchnerismo no precisa viajar a Roma para acceder a la intimidad pontificia. Al menos esa es la lectura que la paranoia oficialista alimenta en estas horas de desconcierto “groggy”, para usar la metáfora boxística.

¿Alguien más sabía? El archivo de NOTICIAS. En una nota firmada por el periodista Diego Genoud, en la edición del 12 de noviembre del 2011, se analiza la trastienda de lo que parecía a ojos de todos la retirada final del entonces cardenal primado de la Argentina, quien estaba renunciando a la presidencia del Episcopado y, pocas semanas después, cumpliría con la norma canónica de poner a disposición del Vaticano su cargo de arzobispo de Buenos Aires, por límite de edad.

La crónica de esta revista comenzaba así: “Jorge Bergoglio caminaba solo y sin sotana, con su maletín negro, rumbo a la esquina de Garay y Salta, después de un acto en plaza Constitución, cuando NOTICIAS lo interceptó: ‘Cardenal, ¿a quién va a dejar como sucesor?’. El jefe indiscutido de la Iglesia Católica durante los dos primeros mandatos del kirchnerismo miró hacia el cielo y dijo: ‘Al Papa’. Después siguió hasta la esquina y paró un taxi para ir hacia la Catedral Metropolitana.” ¿Hablaba de que él mismo sería –o elegiría desde Roma– a su sucesor? Los amigos de Bergoglio certificarían que aquella escalofriante respuesta premonitoria lleva la marca de su ironía fina, insondable como los caminos del Señor. Pero hoy esas palabras son veneno puro y delicioso para los amantes –oficialistas o no, católicos o no– de las teorías conspirativas. ¿Supo Scioli? ¿Lo planeaba Bergoglio? ¡¿Tramó NOTICIAS?!

Solo una cosa es cierta: hasta hace unas horas, el Gobierno no tenía ni idea de quién sería su peor pesadilla en el 2013, y más allá.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1890 de la revista NOTICIAS.

Código Francisco

Además, esta edición viene con un dossier especial sobre el nuevo Papa escrito por el filósofo y publicista que más lo conoce.