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Política / 20 de junio de 2013

Florencia, la hija

La Garré que no se fue

La ministra renunció, su heredera conserva el cargo.

A pesar de su sorpresiva salida del Ministerio de Seguridad y de los cambios inmediatos que hizo su sucesor, el “pingüino” Arturo Puricelli, Nilda Garré todavía conserva a alguien de su confianza dentro de su ex cartera. Y esa persona no solo responde con lealtad por haber llegado al ministerio de la mano de Nilda, sino porque es ni más ni menos que su hija. Florencia Celia Suárez, la menor de las herederas de Garré, es una de las responsables de la Unidad de Coordinación de Salud Mental del Ministerio de Seguridad y además una comprometida militante de La Cámpora.

Suárez tiene 28 años, es licenciada en psicología y trabaja junto a su madre desde el 2010, cuando Garré aún comandaba el Ministerio de Defensa. En aquella cartera también se desempeñaba en el área de Salud Mental que asistía a los miembros del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. A través de la resolución 811/10, firmada por su madre, “se convocó a personal profesional de las tres Fuerzas Armadas, especialistas y veteranos de la Guerra de Malvinas que, bajo la coordinación de la licenciada en Psicología Florencia Suárez, integran el comité que trabaja para normalizar la detección, prevención y tratamiento de estas patologías”, publicaba el diario Soldados, del Ejército, en el que se veía una foto de una joven Florencia, de 25 años, junto al veterano doctor Héctor Carlos Moguilevsky.

Cuando en diciembre del 2010, Cristina decidió crear el Ministerio de Seguridad y llevar a Nilda Garré al frente de esa tarea, la ministra no dudó en trasladar a su hija a esa nueva área que debutaba en la vida política argentina. Así Florencia pasó a coordinar la Unidad de Salud Mental que agrupa a especialistas de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

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