Ciencia / 31 de diciembre de 2017

Salud cardiovascular y medio ambiente: cuando el aire daña corazones

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Muchos se sorprenderán al leer lo que sigue. “El cambio climático causado por los combustibles fósiles y otras actividades humanas plantean una amenaza existencial para el Homo sapiens y contribuyen a la extinción masiva de las especies. Además, la contaminación del aire originada por las mismas actividades es una de las principales causas de muerte prematura a nivel mundial”.
Dos son los elementos que hacen de esta afirmación algo llamativo: el primero es que son extractos de un documento elaborado por la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano; el segundo, que se centra en las consecuencias que la polución del aire tiene sobre la salud. Que no son pocas, ni poco importantes.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) los factores de riesgo ambientales evitables causan casi 13 millones de muertes cada año, aproximadamente un cuarto de la carga mundial de enfermedades. Solamente la contaminación del aire gatilla alrededor de 6,5 millones de muertes cada año, es decir que una de cada ocho personas fallecidas ha sido afectada gravemente por la polución que nos rodea. Los males más frecuentes: infecciones respiratorias bajas, cáncer de pulmón, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y enfermedad pulmonar crónica obstructiva. Además, diversos estudios muestran que la contaminación del aire está relacionada con el deterioro de la función cognitiva.

Todos estos datos y muchos más fueron analizados durante la reunión que del 2 al 4 de noviembre se llevó a cabo en el Vaticano y de la que participaron científicos, intelectuales, tomadores de decisiones. A partir de las jornadas surgió la “Declaración final: nuestra salud, nuestro planeta, nuestra responsabilidad” que fue firmada por 113 personalidades de todos los continentes, entre las cuales figuran varios Premios Nobel, Stephen Hawking entre ellos. La Introducción del documento incluye un mensaje del Papa Francisco.

“La contaminación del aire representa la quinta causa de muerte y representa el 7.6% de todas las muertes y el 92% de la población afectada se encuentra en países de ingresos bajos y medios. También representa el quinto factor de riesgo de enfermedad vascular después de la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad”, explica el neurólogo vascular Conrado Estol, Director, Director de la Unidad de ACV del Sanatorio Guemes, que participó de las reuniones organizadas en el Vaticano. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) y la Sociedad Europea de Cardiología han declarado formalmente que la Contaminación del Aire es un factor de riesgo de enfermedad vascular.

Datos científicos

La contaminación del aire por actividades antropogénicas (es decir, causadas por los seres humanos) es una mezcla compleja de partículas y gases, incluidos muchos que son dañinos para la salud humana. Sulfatos, nitratos, carbón negro, orgánicos, pululan en el aire libre y también en el que se respira dentro de los ambientes cerrados.

“La enfermedad cardiovascular causa 50.000 muertes por día, lo que representa un tercio de todos los decesos ocurridos en el mundo –explica Estol, también director de Medicina de Corazón y Cerebro, MECyC- . Además, la enfermedad vascular es la principal causa de deterioro cognitivo y demencia que afecta hasta a un tercio de los pacientes con ACV”.

Las estadísticas muestran que la incidencia del conjunto de enfermedades cardiovasculares sigue en aumento: en la última década crecieron un 100% y lo más llamativo es que el 80% de las personas afectadas tienen pocos factores de riesgo vascular. “Entre 2005 y 2016, la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular crecieron un 53% y un 25%, respectivamente”, puntualiza Estol.

En un análisis reciente, Valery Feigin (Directora del Instituto Nacional de Stroke y Neurociencias Aplicadas) y colaboradores estudiaron todos los factores de riesgo vascular modificables incluidos en el Estudio sobre la carga global de la enfermedad en 188 países (ingresos altos, medios y bajos) de 1990 a 2013.

Analizaron el FAP (fracción atribuible a la población) de todos los riesgos factores para definir su contribución individual al accidente cerebrovascular. Más de las tres cuartas partes de la carga de accidente cerebrovascular podrían evitarse controlando los factores de riesgo conductuales y metabólicos. El tabaquismo, la mala nutrición y los hábitos sedentarios tuvieron un FAP del 74%. Hipertensión, diabetes, colesterol y un alto índice de masa corporal representaron el 72% de la carga. Pero los investigadores también hallaron que un 29% de la carga del accidente cerebrovascular se atribuye a la contaminación del aire.

El proceso

¿Cómo es que la contaminación del aire causa enfermedad vascular ? Las partículas en suspensión (PM), al ser inhaladas, alcanzan el sistema vascular después de penetrar en la barrera de los alvéolos (pulmón) y endoteliales (sistema vascular), causando daños en los pulmones y el sistema cardiovascular.

Noticias: ¿Cuál es la evidencia que vincula la contaminación atmosférica y la enfermedad cardiovascular?
Conrado Estol: El Estudio Multi Étnico de la Aterosclerosis y la Contaminación del Aire (MESA) se llevó a cabo durante diez años en nueve lugares de seis estados en EE. UU. Se determinó un mayor grado de calcificación coronaria en sujetos expuestos a PM 2.5 y dióxido de nitrógeno. Los sujetos hipertensos y mayores eran los más vulnerables. Un estudio francés de la fase gaseosa de la contaminación atmosférica mostró que las personas de 55 a 64 años sin una enfermedad vascular clínicamente evidente previa expuesta dentro de uno a dos días al aumento de las concentraciones de ozono (pero no al nitrógeno o al dióxido de azufre) tenían un riesgo significativamente mayor de desarrollar un evento coronario agudo.

Noticias: ¿Hay algún límite máximo de PM que podamos tolerar?
Estol: Las pautas de calidad del aire de la OMS sugieren que una concentración de PM2.5 de 10 ug / m3 es “segura”. Sin embargo, si estas partículas son patógenas cuando alcanzan los sistemas respiratorio y vascular, entonces, solo un nivel “0” puede considerarse seguro. Más allá del hecho de que alcanzar un nivel de PM cero es prácticamente imposible, la estimación más reciente para la concentración de PM2.5 media más baja que no causa enfermedad pulmonar o cardiovascular es 4.2 + – 1.8 ug / m3.

Noticias: ¿Cómo está la Argentina en ese sentido?
Estol: La concentración promedio de PM2.5 en Argentina es 13 ug / m3 y en la ciudad de Buenos Aires -que posee el área más poblada- la concentración es 14 ug / m3, es decir que está un 40 % por encima de los valores “seguros”. Estos valores dieron como resultado 9800 muertes / año en 2012, de las cuales una etiología cardiovascular fue la causa principal. Sin embargo hay lugares donde la emergencia es grave, como en los casos de Nueva Delhi (India) y Beijing (China), que muestran promedios de 100 ug / m3 con picos de 1000 ug / m3. Ambos países representan, por sí solos, al menos el 50% de todas las muertes cardiovasculares relacionadas con PM.

Noticias: ¿Hay algún modo de prevenir la inhalación de PM2.5?
Estol: El uso de respiradores N95 parece ser el único método que ha demostrado una manera efectiva de disminuir más del 95% de la inhalación de partículas. Las máscaras de “cirujano” convencionales que se ven usar en muchas partes de Asia y en los aeropuertos a nivel internacional no bloquean PM2.5. Un estudio mostró una reducción significativa en la presión arterial media y cambios en el electrocardiograma en personas que usan máscaras N95. Los mismos autores mostraron que los síntomas diferentes, desde el sabor malo de la boca más trivial a dolores de cabeza molestos, mareos, dificultad para respirar y otros síntomas, también se redujeron significativamente con el uso de los respiradores.

“El informe de la Comisión Lancet sobre contaminación y salud de 2017 brinda datos que respaldan que la contaminación es la causa ambiental más importante de enfermedad y muerte prematura en el mundo -concluye Estol-. La contaminación del aire causa tres veces más muertes que el VIH, la tuberculosis y la malaria combinadas”.