El partido presidido por Mauricio Macri y clave en la gestión de Javier Milei emitió un posteo diferenciándose de la gestión libertaria vía redes sociales. El PRO Nacional salió este domingo con un duro mensaje titulado “Manifiesto próximo paso” en el que declaró: “Hubo un momento en que la Argentina tocó fondo. Y lo sentimos todos. En los precios. En la incertidumbre. En la sensación de que no había salida. Entonces algo pasó: los argentinos eligieron cambiar. Porque el dolor del cambio era preferible al dolor de seguir como íbamos. Y el Pro estuvo ahí. Del lado del cambio. Sin especular. Sin mirar desde afuera”.
“Algunas cosas empezaron a cambiar. Pero empezar no es llegar. Y eso también se siente. Porque hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore. Y eso duele, desgasta”, destacó la cuenta de X de la agrupación política amarilla y aclaró: “Y cuando ese dolor no se escucha… duele. Cuando no se da el ejemplo… duele. Cuando no se respeta el sacrificio ajeno, duele. Y duele más”. Un párrafo que significa un tiro por elevación al gobierno nacional tras los cuestionamientos a Adorni, en medio de un conjunto de transacciones investigadas por la Justicia, y las consecuencias sociales del ajuste.

“Hay que decirlo, el cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, aseguró el PRO Nacional y cerró: “A los dos los vamos a enfrentar. Porque acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal. Apoyar el cambio es otra cosa: es decir lo que falta. Es decir la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó. Eso es lealtad verdadera”.
En cuestión de horas, en otro mensaje del frente creado por Mauricio Macri, la cuenta del PRO subió la apuesta pensando en las elecciones presidenciales de 2027 y, tal vez, la posibilidad de unas primarias internas contra La Libertad Avanza de los hermanos Milei. "El próximo paso no es un partido político. Ni un dirigente, por mejor que sea. El PROXIMO PASO sos vos, el costo del cambio y todavía espera", detalló la misiva partidaria.
En 2023, el vínculo entre el PRO y Javier Milei comenzó a consolidarse incluso antes del balotaje presidencial de ese año y terminó convirtiéndose en uno de los principales pilares políticos de la gobernabilidad libertaria. Lo que inicialmente apareció como un acuerdo electoral de emergencia para frenar la candidatura de Sergio Massa derivó, con el correr de los meses, en una particular alianza parlamentaria, territorial y de gestión que transformó el mapa político argentino y fracturó definitivamente a Juntos por el Cambio.

La primera señal concreta del acercamiento se produjo durante la campaña presidencial de 2023. Aunque públicamente Patricia Bullrich mantenía fuertes enfrentamientos con Milei —llegó a acusarlo de promover un “Plan Bonex” y el libertario la vinculó con “poner bombas en jardines de infantes”— Mauricio Macri ya exploraba entendimientos políticos con el economista libertario. Distintos dirigentes del PRO reconocieron luego que el expresidente consideraba desde hacía meses que Milei representaba la posibilidad de construir un nuevo liderazgo opositor frente al peronismo y que veía agotado el ciclo político de Juntos por el Cambio.
Tras la derrota de Bullrich en la primera vuelta, Macri aceleró personalmente las negociaciones con Milei. El pacto terminó de sellarse en una reunión, donde participaron Milei, Macri y Bullrich. Allí se acordó el respaldo político del ala dura del PRO a la candidatura libertaria para el balotaje. La decisión detonó una crisis interna inmediata dentro de Juntos por el Cambio: la UCR, la Coalición Cívica y el sector de Horacio Rodríguez Larreta rechazaron el acuerdo y denunciaron una “entrega” del partido amarillo al libertario.
El apoyo de Macri fue decisivo no sólo por el volumen político de su figura sino también por el aparato territorial y electoral que el PRO puso a disposición de Milei. En aquellos días, dirigentes amarillos comenzaron a coordinar la fiscalización electoral junto a La Libertad Avanza para compensar la debilidad estructural libertaria en las provincias. Guillermo Francos reconoció públicamente que los equipos del PRO trabajaban junto a los libertarios porque “la fiscalización no estuvo a la altura” en la primera vuelta.

Patricia Bullrich asumió entonces un rol central en la campaña de Milei. Aunque inicialmente evitó compartir actos públicos con él, desplegó una fuerte presencia mediática para respaldarlo y coordinó el apoyo de dirigentes, fiscales e intendentes del PRO. En paralelo, Macri operaba internamente para convencer a gobernadores, legisladores y referentes territoriales de alinearse detrás del libertario.
Ese apoyo no estuvo exento de tensiones internas. Diversos sectores del PRO denunciaron que Macri había impulsado el acuerdo incluso antes de la elección general y que durante la campaña presidencial había brindado un respaldo ambiguo a Bullrich, evitando involucrarse plenamente en su candidatura. En el entorno bullrichista siempre existió la sospecha de que Macri veía con mayor entusiasmo un eventual triunfo de Milei que una presidencia encabezada por su propia candidata.
Con el triunfo libertario consumado, el PRO pasó rápidamente de aliado electoral a un tipo de sostén político del nuevo gobierno. Patricia Bullrich fue designada ministra de Seguridad y Luis Petri, su compañero de fórmula presidencial, asumió en Defensa. Desde el comienzo de la gestión, dirigentes macristas ocuparon lugares clave en el Ejecutivo y colaboraron activamente en las negociaciones parlamentarias para aprobar la Ley Bases y el paquete fiscal.

Macri mantuvo durante los primeros meses una relación de extrema cercanía con el mandatario libertario. Hubo reuniones frecuentes, coordinación legislativa y respaldo explícito a las reformas económicas impulsadas por el Presidente. El expresidente defendió públicamente el ajuste fiscal, la desregulación económica y la necesidad de sostener políticamente al gobierno libertario para evitar una nueva crisis institucional. Al mismo tiempo, utilizó su influencia para ordenar al bloque PRO en el Congreso y facilitar votaciones clave para la Casa Rosada.
La alianza comenzó a mostrar fisuras recién en 2024, cuando crecieron las tensiones entre sectores del PRO y el oficialismo libertario. Sin embargo, Patricia Bullrich se mantuvo alineada sin matices con Milei y profundizó su enfrentamiento interno con Macri. La ministra ratificó públicamente su “compromiso incondicional con el cambio y la libertad” y sostuvo que no iban a “dar marcha atrás” en el respaldo al Presidente.
Con el correr de la gestión libertaria, el PRO terminó funcionando como un socio estratégico indispensable para Casa Rosada. La Libertad Avanza carecía de estructura territorial, gobernadores propios y volumen legislativo suficiente, mientras que el macrismo aportó cuadros técnicos, dirigentes parlamentarios y experiencia de gestión. A cambio, Milei consolidó una alianza con el electorado de centroderecha que históricamente había acompañado al PRO, vaciando de contenido al partido amarillo. Por ese motivo, la relación nunca dejó de estar atravesada por desconfianzas mutuas, disputas de liderazgo y tensiones por el control del espacio opositor no peronista.
















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