Cultura / 27 de septiembre de 2018

Josefina Licitra y la mayor fuga de una cárcel de mujeres

En 1971, 38 presas políticas del Movimiento Tupamaro huyeron de una cárcel uruguaya. Épica femenina y machismo militante a casi 50 años del hecho.

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Operación Estrella fue la mayor fuga planificada de una cárcel de mujeres en el mundo. El 30 de julio de 1971, en Montevideo, 38 presas políticas se escaparon por un túnel subterráneo que había sido construido, desde afuera de la prisión, por un grupo de compañeros del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. En los meses previos, ellas se habían encargado de la logística: usaron los insumos que les daban para hacer manualidades (escuadras escolares, hilo, agujas y metros de costura) y los convirtieron en herramientas de agrimensura para avisar dónde se tenía que cavar. Con un plan que privilegiaba el ingenio sobre la fuerza, no sólo consiguieron la libertad sino que su escape fue, sobre todo, una profunda burla al gobierno de Jorge Pacheco Areco.

Sin embargo, y a pesar de que la historia tiene todos los condimentos de un gran relato político y policial, la fuga de las 38 militantes del penal de Cabildo había pasado prácticamente desapercibida. Un libro y algunos recortes periodísticos eran todo el registro que existía de la huida. Ni siquiera era un tema presente en las entrevistas a Lucía Topolansky, una de las fugadas, actual vicepresidenta de Uruguay y pareja de José “Pepe” Mujica.

Josefina Licitra llegó a esta historia olvidada, de casualidad, en el 2011 y, desde entonces, se dedicó a reconstruir los detalles. El resultado de su trabajo es “38 estrellas” (Editorial Planeta), un libro de “non fiction” que puede ser leído como un fragmento de la historia reciente de Uruguay, como una novela policial o como un texto que reivindica el rol de las mujeres en la lucha armada.

Mujeres. “Cuando empecé con la investigación no estaba tan caliente el tema del movimiento feminista. Sale publicado ahora, en un momento súper oportuno, lo que no quiere decir que sea oportunista”, cuenta Licitra a NOTICIAS. La periodista tiene dos hipótesis acerca de por qué esta fuga quedó en el olvido: la primera es que dos meses después de la Operación Estrella se produjo otro escape descomunal que se llevó toda la atención y terminó compilado en el Libro Guinness: 111 hombres huyeron del penal de Punta Carretas. La segunda es que, en la década del ‘70, las mujeres eran consideradas, incluso en los movimientos de izquierda, como artífices de cosas pequeñas.

Las 38 estrellas eran chicas que, en su mayoría, no tenían más de 25 años y que hoy revisan ese pasado con mirada crítica. Incluso, cuenta Licitra, algunas de ellas ahora hasta se atreven a usar lenguaje inclusivo. “Si les hubiera tocado ser jóvenes hoy, sin dudas se hubieran sumado a las conquistas de estos tiempos. Pero, en esa época, ni remotamente se hablaba de lucha de género o feminismo. Estaba fuera del campo de ideas en el que se movían”, agrega.

Un gran hallazgo del libro son las Actas Tupamaras, una especie de manifiesto que marcaba el rol que cada quien debía cumplir. Entre otras recomendaciones, se aseguraba que las mujeres eran buenas para trasladar mensajes y objetos porque levantaban menos sospechas y se valoraba que una militante esperara a su compañero con una comida para “aliviar las tensiones provocadas por la lucha”. “Es tan border que causa gracia pero esa era la mirada de entonces”, insiste Licitra.

Personas. Los testimonios y un riguroso trabajo de archivo histórico dan como resultado un libro que es una pincelada notable de un fragmento de la historia uruguaya. Cada personaje está contado desde un costado absolutamente humano. Las dificultades de ser madre y vivir en la clandestinidad, la convivencia en la prisión con otras mujeres de origen diferente, las relaciones de amor y lealtad en el mundo de la izquierda armada. “Hoy hacen autocrítica. No dicen que lo que hicieron está mal pero entienden que son cosas que se hacen en la juventud. Era un momento donde se creía que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Y en nombre de esa certeza y con el arrojo propio de la juventud, se animaban a hacer cosas que hoy parecen una locura. Salían armadas, sabían de estrategia militar y tenían un entrenamiento físico riguroso. Su vida era esa lucha”, agrega Licitra.

A 47 años de la fuga, “38 estrellas” llega con la fuerza de aquellas historias que no se contaron y todos merecen escuchar.