Costumbres / 31 de octubre de 2018

Espacios públicos: la reconquista del verde en la Ciudad de Buenos Aires

En una zona muy edificada, los espacios abiertos son clave. Desafíos de un gobierno que busca generar 100 hectáreas nuevas para 2019.

Por

La gran remodelación de Plaza de Mayo tuvo como eje recuperar su patrimonio histórico y restaurar su estado de principios del siglo XX.

El boom de construcción es claro. Se ve (y escucha) por toda la ciudad. Pero en los espacios que hoy ocupan megatorres antes supo haber casas bajas con jardines y árboles. Y así, en una ciudad cada vez más densamente edificada, lo que se va perdiendo no es solo la identidad de cada barrio, sino sobre todo las áreas verdes. El Gobierno de la Ciudad es consciente. Por eso, desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, a cargo de Eduardo Macchiavelli, establecieron el plan de generar 110 nuevas hectáreas verdes entre 2016 y 2019.

(Lea también: “El subte de Buenos Aires es icónico, pero está saturado”)

Cerrar la brecha. Por su crecimiento y estructura, Buenos Aires tiene una gran desigualdad de espacios abiertos. Mientras comunas como la 8, 14 y 1 tienen su cupo más que cubierto gracias a parques como el Indoamericano, 3 de Febrero o la Reserva Ecológica, otras padecen un enorme déficit verde. “Boedo no tenía plazas, y recién hace unos años pudimos encontrar el predio de una estación abandonada de tranvías y convertirlo en una”, relata Macchiavelli. Almagro, Balvanera y San Cristóbal son otros barrios con grandes pendientes, que además se encuentran entre los más poblados. Pero la ecuación es complicada, porque son zonas donde casi no hay terrenos libres, y no siempre es económicamente viable demoler edificios para instaurar plazas.

Parque Chacabuco. En esta y otras plazas, los clásicos areneros están siendo reemplazados por pisos blandos y con drenaje, para mayor limpieza y sanidad.

En ese contexto, lo que se está haciendo es construir espacios verdes en altura, como el reciente techo que se le hizo a la formación del tren Sarmiento en la avenida Medrano y Bartolomé Mitre. “También acabamos de inaugurar la primera etapa del Parque de la Estación, a la salida del ferrocarril, en Gallo y avenida Díaz Vélez”, cuenta el ministro. En ese sentido también seguirán las próximas aperturas de 2019: el Paseo del Bajo y los viaductos de los trenes Mitre, Belgrano Sur y San Martín elevados brindarán áreas en las que parquizar. “Eso, sumado a los otros trabajos más chicos de espacios que encontramos y hacemos verdes nos va a permitir llegar a las 110 hectáreas nuevas”, se entusiasma Macchiavelli. Es que además, las obras para los recientes Juegos Olímpicos de la Juventud dejaron como legado 49 flamantes. Para 2021, en tanto, el soterramiento del tren Sarmiento promete una gran oportunidad de crecimiento verde en una gran franja del centro de la ciudad.

Identidad y cuidado. Quizás una de las cosas que más se le critica a los gobiernos de turno sea la partidización de obras que van a durar más allá del mandato. Consultado acerca de la identidad de los nuevos espacios verdes, Macchiavelli asegura que lo que buscan es un balance entre respeto por la historia en aquellos lugares de fuerte impronta, como se hizo en la Plaza de Mayo y su renovación con miras a principios del siglo XX, con un diseño disruptivo en zonas más novedosas. “El parque de Cruce Medrano, sobre las vías del Sarmiento, tiene una tipología bastante diferente, con bancos grandes y desniveles”, ilustra, haciendo hincapié en una obra de la que está muy orgulloso, porque era un proyecto delineado hace cerca de 50 años que se hizo sin frenar el tren y resolviendo grandes dilemas de ingeniería previos.

Cruce Medrano. Planeado hace más de 50 años, el parque sobre las vías del tren Sarmiento, en el cruce de Medrano y Mitre, finalmente es una realidad.

Finalmente, con tanto presupuesto invertido, cabe la duda del cuidado. Porque la lógica sería que cuanta más gente usa un espacio, más se deteriora. “Tiendo a pensar que es al revés”, dispara el ministro. “Cuanto más se usa, la gente más se lo apropia, y entonces más lo cuida”. Como ejemplo, señala el Parque Lezama, ubicado justo enfrente de su oficina, donde ocurre esta nota. Se lo ve impecable desde las alturas. “Y así como lo ves, ayer domingo fue sede de una feria con miles de personas. Este es un cambio cultural de los últimos años: los porteños nos estamos apropiando del espacio público y lo estamos cuidando más”.