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Política / 18 de noviembre de 2018

La renuncia de Jorge Triaca: un adiós más que anunciado

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Jorge Triaca arrastraba la condena más pesada que puede tener un político en funciones: tener los días contados. Al desgastado reloj de arena del que se convertirá en ex funcionario antes del año que viene -se irá después del G20- lo seguían con atención varios pares de ojos importantes, unos porque piensan ocupar su lugar, otros porque al desplazarlo sienten la satisfacción del trabajo cumplido, y algunos, que representan a decenas de miles de trabajadores, porque fantasean con que el hombre que terminó licuando su poder sea más receptivo a sus demandas. Todos, incluso los altos cargos del Ejecutivo, sienten que ganaron. Todos salvo, claro está, el condenado.

La caída. Triaca no es el primer político en dejar su cargo en este gobierno, y seguramente no sea el último. Pero, a diferencia de la mayoría de los más de 20 funcionarios que fueron eyectados de su puesto desde que asumió Cambiemos, el economista era un miembro histórico del PRO, donde ocupaba un lugar destacado desde hace una década. “Jorgito” era un hombre valorado en el equipo y por eso es que su círculo se empeña en repetir que “la decisión fue personal” y que “antes de anunciarla a sus colaboradores lo charló en persona con Mauricio Macri”. Un dato curioso: Triaca cerrará su ciclo al frente de Trabajo luego de más de tres años, la misma cantidad de tiempo que estuvo su hómonimo padre al frente de la misma cartera durante la primera presidencia de Menem, entre fines del 1989 y principios de 1992.

Sin embargo, la realidad, como suele ser en estos casos de renuncias no tan voluntarias, no es tan dulce como la quieren pintar. Más allá de las frases edulcoradas, Triaca venía con una sangría de poder que se acentuó a medida que empezó a crecer la influencia de Dante “El Pacman” Sica -como lo apodaron en la Casa Rosada-, el ahora superpoderoso ministro de Producción y Trabajo. “Eso son sólo rumores, la relación con Dante es muy buena, y parte de la decisión de alejarse de Jorge tiene que ver con que siente que Sica ya está capacitado para llevar adelante la cartera por su cuenta”, dicen cerca de Triaca.

El crecimiento de Sica, que muchos en el Gobierno lo achacan a su “manera peronista” de entender la política, es impresionante: a fines de junio llegó al Gabinete para reemplazar a Francisco Cabrera en Producción, y para septiembre su cartera absorbió la de Triaca y la de Agroindustria que, hasta el momento, dirige Luis Miguel Etchevehere. Para ese momento el poder de Triaca estaba licuado: desde el sindicalismo todavía se divierten con la escena en la que el ex ministro quiso convocar, en dos ocasiones, una reunión con la CGT para desactivar el paro general que ocurrió a fines de septiembre. “Que me llame Sica o el Presidente si quieren que vaya a negociar”, lanzó, en esos días, uno de los sindicalistas más importantes. Las reuniones se cancelaron a último momento. Todos aprendieron la lección: el siguiente encuentro con la CGT, que ocurrió en los primeros días de noviembre, la negoció Sica. Los sindicalistas se fueron satisfechos, como hace rato no les ocurría con Triaca. “Es que Sica nos entiende más”, se animó a sugerir uno de los gremialistas más poderosos, en referencia al pasado del ministro como asesor de la UOM.

El futuro de Triaca es una incógnita. Aunque cerca suyo aseguran que va a “seguir conectado con el equipo”, no imaginan que haga algo como el “okupa” Cabrera, que hasta el día de hoy mantiene una oficina en la Rosada a pesar de haber perdido el cargo. Aunque se rumoreó con un destino en la embajada del Vaticano, parece improbable: un traslado de ese estilo llevaría meses de trabajo y miles de dólares de gasto, a poco de unas elecciones luego de las que suele haber cambios en las embajadas relevantes. A pesar de las dudas, una cosa es segura: Triaca deberá enfrentar varias causas judiciales. Tiene denuncias de gremios como Camioneros -por supuesto abuso de autoridad luego de la multa millonaria que impuso la cartera-, del SOMU por inscribir de manera irregular a su empleada doméstica, la misma que recibió el agresivo audio de parte de Triaca, y también del intervenido sindicato del Personal de Seguridad (Uprsa), por un supuesto desvío ilegal de fondos que reveló el portal Infogremiales. Como reemplazo de Triaca suenan tanto Marcelo Villegas, ministro de Trabajo de Vidal, como Lucas Fernández Aparicio, presidente de Ferrocarriles Argentinos y cercano a Rodríguez Larreta y Dietrich.