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Economía / 16 de abril de 2019

Inflación oficial: siempre peor de lo esperado por el mercado

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Los pronósticos de inflación se quedan cortos una y otra vez en el gobierno de Mauricio Macri. Y eso que él decía que era fácil derrotarla y su primer presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, le había hecho creer que en dos años se liquidaba, como había logrado Israel, y no en diez, como les pasó a paises latinoamericanos como Chile y Colombia o europeos como España e Italia. Las previsiones subestimaron la inflación de 2016, 2017, 2018 y de cada mes del primer trimestre de 2019.

Marzo iba a ser 4%, fue 4,7%. Al igual que en enero, cuando la inflación sorprendió a los economistas de bancos y consultoras, la difusión dato del mes pasado tendrá consecuencias negativas en términos de expectativas, con su eventual correlato en el dólar, las tasas de interés, la inflación venidera y la actividad económica. “Complicado”, reaccionó esta tarde la jefa de la consultora Eco Go, Marina Dal Poggetto, de los pocos economistas que en diciembre preveía una inflación tan alta como la acontecida y que, por tanto, no se asombró con los datos de enero a marzo.

Gloria Sorensen, economista jefa del BBVA Banco Francés, reconoce que subestimó la inflación. Admite que en la Argentina no solo se trata de un problema de política monetaria y por eso la receta de emisión cero del Central aún no ha dado frutos y, según ella, sólo comenzará a notarse en los precios en mayo. Veremos. Sorensen atribuye la inflación mayor a la prevista a la inercia de alza de precios tras la devaluación 2018 y el mayor salto desde 1991 y a las expectativas, que se construyen a partir del pasado reciente y no de ilusiones futuras. “Es difícil predecir la inflación con las tarifas en alza y por la inestabilidad de la demanda del dinero en Argentina”, justifica Sorensen.

(Leer también: Por el dólar a $44, elevan pronósticos de inflación hasta 42%)

“Un dato como el de marzo va a seguir debilitando la escasa credibilidad de la política económica”, opina Hernán Hirsch, socio de FyE Consult, y otro economista del club de los pesimistas con razón. “Incluso del programa económico acordado con el FMI. Esto va a generar mas incertidumbre y lo que podría ser un segundo trimestre con algo de calma por la mayor liquidación de divisas de la soja puede terminar convirtiéndose en un trimestre de alta volatilidad. De lado del Gobierno, la primera consecuencia es un giro inicial en la política económica, que va hacia una mayor intervención estatal con acuerdos de precios”, analiza Hirsch.

No por nada las encuestas demostraban el mal humor social. El Gobierno se encomienda a la recuperación tirada por el campo, otras exportaciones como el turismo y algo de obra pública. Sólo espera que los pronósticos no sigan dando peor de lo esperado.