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Economía / 9 de abril de 2019

El traje de Macri candidato en la cena más convocante del establishment

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Mauricio Macri CIPPEC
Mauricio Macri en la cena CIPPEC 2019. Foto: Gentileza CIPPEC

No hay cena más convocante de la clase política y empresarial que aquella con la que todos los años se fondea el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), el think tank que fundaron en 2000 los ahora funcionarios macristas Miguel Braun, Nicolás Ducoté y Fernando Straface, entre otros. La comida de anoche no fue la excepción: asistieron desde el industrial Miguel Acevedo y los ruralistas Daniel Pelegrina y Dardo Chiesa hasta los banqueros Claudio Cesario y Gabriel Martino, por nombrar sólo algunos empresarios, y desde Mauricio Macri y varios de sus ministros hasta Roberto Lavagna, Malena Massa, Juan Manuel Urtubey, Daniel Scioli, Daniel Filmus, Felipe Solá y sindicalistas como Héctor Daer, Gerardo Martínez, José Luis Lingeri y Andrés Rodríguez. Es que CIPPEC es más heterogéneo que sus fundadores, aunque muchos kirchneristas ni se acerquen.

La directora ejecutiva de CIPPEC, Julia Pomares, hizo un raconto de las frustraciones de las últimas décadas de la Argentina y llamó a que los aspirantes presidenciales acuerden metas concretas, consistentes entre sí y evaluables sobre diez cuestiones críticas: revertir la pobreza crónica y persistente; mejorar la educación secundaria; fomentar las exportaciones; mejorar la planificación urbana; ampliar las coaliciones políticas; promover la energía sustentable; avanzar hacia la equidad de género; profesionalizar a los funcionarios públicos; priorizar a la primera infancia; y guiar la gestión con base en metas de gobierno.

(Leer también: Lavagna quiere renegociar con el FMI y después flexibilizar el empleo

Macri celebró el discurso de Pomares, no le retrucó nada y se puso el traje de candidato para seducir al empresariado presente, incluidos aquellos que lo apoyan siempre, pese a la crisis, y a los que ansían que Lavagna mejore en las encuestas para evitar tener que resignarse a apoyar la reelección frente a la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner vuelva al poder. Citó ejemplos de su gestión, como quien presenta argumentos para ganarse el voto.

El primero: “Hace tres años y medio cada día producimos menos energía. Teníamos más cortes de luz y revertimos a que hoy cada hora producimos más y bajamos un 40% los cortes”. Detrás de esta conquista se esconde uno de los motivos de queja de los usuarios: el tarifazo.

El segundo fue el Paseo del Bajo: “En tres semanas vamos a estar inaugurando esa conexión sur-norte norte-sur para generar más oportunidades de progreso y productividad en la sociedad. No es un hecho aislado. Hemos terminado más de 5.000 obras en el país en 40 meses”. La inversión pública en relación al PBI bajó respecto del kirchnerismo, aunque el Gobierno sostiene que con menos dinero hace más.

El tercero, la lucha contra el narcotráfico: “Recuperamos las fronteras, fuimos avanzando en los rincones del país. Sesenta mil presos por narcotráfico en tres años y medio”. Se trata de una de las tres promesas de la campaña 2015. Las otras dos quedaron incumplidas: pobreza cero (aumentó del 30% en 2015 al 32% en 2018) y unir a los argentinos (Cambiemos ha apostado a mantener la grieta).

El cuarto: la mejora en las pruebas Aprender de los alumnos de escuela. “En 2016 nos dieron muy mal y convocamos a docentes y directivos a capacitarse en Lengua. En 2018, ocho de cada diez alumnos de todas las provincias dieron el mismo resultado: notas positivas en Lengua“, destacó.

Más de un empresario aplaudió con entusiasmo a aquel Macri con el traje de candidato. Tal vez lo imaginó reelecto. En la misma mesa, uno de los embajadores extranjeros que ayer se reunió con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, para oír su análisis político para 2019, advirtió que quizá, como en el cuento, el rey esté desnudo. “Las encuestas le dan horrible y la economía no creo que se recupere”, disparó el aguafiestas.