Economía / 10 de octubre de 2018

Ajuste 2019: llega a todo, excepto deuda y promoción de exportaciones

El mayor recorte provendrá de subsidios y obras de energía y transporte. Pero también se poda la vivienda y la educación.

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El Presidente Mauricio Macri y Nicolás Dujovne.

Los argentinos prestamos poca atención a la discusión legislativa que todas las primaveras se abre sobre cómo se gastarán los impuestos de aquellos que los pagamos (ver infografía). En el discutido proyecto de presupuesto 2019 se dibuja cómo será el año en que Mauricio Macri buscará la reelección presidencial: casi todos los rubros del gasto público se ajustarán, excepto el pago de intereses de la deuda y la promoción de exportaciones y turismo. Así surge de unos cuadros que elaboró el diputado Axel Kicillof al ajustar las erogaciones con la inflación promedio anual que prevé el Gobierno, un 34,8%.

El gasto se divide en cinco finalidades: la administración gubernamental, que incluye el Congreso y la Justicia, se ajustará 19,5%; la defensa y la seguridad, 8,5%; los servicios sociales, 1,9%; los económicos, 29,8%; y la deuda, que demandará 10,4% más. Cada finalidad se subdivide por función.

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En la administración gubernamental, la función que más recorta es la de relaciones interiores (43,8%). La quita obedece a que este año el Fondo del Conurbano se pagó por transferencia de la Nación, pero a partir de 2019 le llegará a la provincia de Buenos Aires directamente vía coparticipación federal de impuestos. Es decir, no hay ajuste. Claro que la recomposición del Fondo del Conurbano se logró por la reforma previsional, que redujo este año jubilaciones, pensiones y asignaciones por hijo.

Otras de las funciones que más ajustarán en la administración gubernamental serán las del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec, un 21%) y las relaciones exteriores (16,2%). No por nada la Asociación del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior alzó la voz en los últimos días contra el cierre de embajadas y la disminución de diplomáticos en el extranjero.

En defensa y seguridad se encuentran algunas de las funciones que menos se tocan: el sistema carcelario, que ajustará sólo 3,1%; y la Administración Federal de Inteligencia (AFI), que se podará apenas 5,1%.

La Seguridad Social -es decir, jubilaciones, pensiones y asignaciones- quedará casi estancada (-0,2%). Claro que con la baja de 2018 acumulará una merma del 1% bienal. En 2019, el gasto en jubilaciones y pensiones contributivas subirá 2,1%, aunque no alcanzará para contrarrestar el descenso del 3% en 2018. La partida de asignación universal por hijo, que reciben desocupados, trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas, caerá 10,7%. La de asignaciones familiares, que perciben empleados formales que no pagan impuesto a las ganancias, se depreciará 7,6%. La de pensiones no contributivas se devaluará 5% y por eso familiares de discapacitados han comenzado a movilizarse. Otras prestaciones sociales menguarán 15%. Este concepto incluye desde el plan Progresar, que fomenta el estudio de los jóvenes, hasta el Argentina Trabaja, que promueve cooperativas de trabajadores en municipios.

La función social que más disminuirá será la construcción de viviendas y la mejora de villas (-17%). A pesar de la recesión, también se reducirá 12,8% el gasto en capacitación laboral y promoción del empleo, como los subsidios Repro a empresas en crisis para evitar despidos.

Educar. Lo destinado a educación y cultura se achicará 10%. La inversión en establecimientos educativos se reducirá un cuarto. “El cuarto año de gestión macrista será el cuarto de caída consecutiva de la inversión educativa en relación al PBI”, advirtió la diputada Victoria Donda. Las universidades recibirán 3,6% más para sus gastos corrientes (no de infraestructura), aunque sin recuperarse del 7,8% de poda en 2018.

Entre las funciones sociales de menor poda aparecen la salud (-4%), la ciencia (-5,3%) y la promoción social (-4,4%), que incluye cooperativas de las organizaciones sociales y ayudas a comedores. “Habrá gasto para los más pobres, aunque no para la clase media baja, que es la que más sufre el ajuste por las tarifas y los salarios”, opina Rafael Flores, economista especializado en presupuesto.
El ajuste más significativo ocurrirá en dos servicios económicos: energía y transporte. Para reducir el déficit fiscal primario (antes del pago de intereses) del 2,6% del PBI en 2018 al 0% en 2019, 1,2 puntos vendrán de las nuevas retenciones a la exportación, 0,7 del recorte de subsidios, 0,5 de obra pública y 0,5 de la liquidación de ahorros de la Seguridad Social, según el ‘think tank’ Cippec.

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La función de energía descenderá 28,8%. Los subsidios a las tarifas de gas y electricidad, 27%. La inversión en energía, 70,2%. En la construcción advierten sobre la paralización de obras de centrales eléctricas, redes de alta tensión y gasoductos. El gasto en transporte se devaluará 34,5% por la rebaja del 39,2% de las subvenciones al boleto de colectivo y tren -que se acentúa porque la Nación transferirá a las provincias la responsabilidad sobre los micros que sólo operan en sus territorios- y por la disminución del 24,1% en obras, sobre todo rutas, que deberían compensarse con los proyectos público-privados (PPP). A contramano de los ajustes en comunicaciones, ecología, agro o industria, crecerá 14% el gasto de comercio y turismo para promover exportaciones y llegada de visitantes en la nueva era del dólar alto. 

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