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Noticias Uruguay / 6 de julio de 2019

Toy Story 4

Esta nueva entrega es todo lo divertida y emotiva que se puede suponer. Hay acción, mucho humor, reapariciones estelares y nuevos personajes.

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Toy Story 4 entrega es todo lo divertida y emotiva que se puede suponer y tiene una fórmula similar a sus antecesoras. Foto: Disney/Pixar

Toy Story 4

(Estados Unidos, 2019. 100’) Animación-Aventura ATP. Dirección: Josh Cooley.

★★★★★Con la partida de Andy hacia la Universidad, Toy Story 3 (2010) parecía cerrar el círculo. El vaquero Woody –su juguete favorito- cambiaba de manos en lo que se interpretaba como el fin de la niñez. Soltar, dejar ir, crecer. Ante aquella resolución ideal cabía preguntarse qué vuelta podía encontrarle Pixar/Disney a su producto más emblemático. Esta nueva entrega es todo lo divertida y emotiva que se puede suponer y tiene una fórmula similar a sus antecesoras: un juguete se pierde, hay una operación rescate, la búsqueda abrirá una nueva galería de personajes. Sin embargo hay un hallazgo en la figura que encarna Woody. Aquí se atribuye el rol de “ángel de la guarda” de Bonnie, “su” niña (nunca en la saga se hace alusión a la palabra “dueño”) e incluso la ayuda a armar un nuevo juguete denominado “Forky” construido con cubiertos de plástico y palitos de helado rescatados de una papelera. Es decir, el juguete que construye otro juguete del que también tendrá que hacerse cargo. Los niños siguen siendo niños pero quienes han crecido –a lo largo de 24 años y 4 películas- son los propios juguetes. Lo suficiente como para asumir que ellos también deben soltar y dejar ir. El vaquero relleno de felpa que deja de simbolizar al niño o niña interior para convertirse en figura protectora aunque, claro, también está el astronauta Buzz Lightyear, siempre dispuesto a salvarlo. Hay acción, mucho humor, reapariciones estelares y nuevos personajes. El final de la película es un homenaje a los espectadores de la saga por más de dos décadas, tiempo en que todos crecimos al tiempo que también hubo que soltar y dejar ir, seguramente tranquilos porque, de tanto en tanto, Toy Story vendría a buscarnos.

Misterio a bordo

(Estados Unidos, 2019. 97’) Acción-Comedia. AM12. Dirección: Kyle Newacheck Con: Jennifer Aniston, Adam Sandler, Luke Evans (Disponible en Netflix).

★1/2 Pasó hace algunas semanas: la plataforma Netflix divulgó por primera vez las estadísticas de una de sus producciones. Una respuesta surgida del juicio negativo de los internautas y la crítica hacia la nueva comedia de la dupla Sandler-Aniston y que puede reflejarse en esta misma reseña. Pareja neoyorquina sale tardíamente de luna de miel y se ve envuelta en una trama de misterio a lo Agatha Christie: hay un crimen, todos son sospechosos. Los que seguro son culpables son los responsables de esta película desganada, con escaso humor y nula tensión. La respuesta de Netflix: 30 millones de visualizaciones en los primeros tres días en que estuvo disponible. Demasiado negocio para tan poca diversión.

Dolor y gloria

(España, 2019. 113’) Drama. AM15. Dirección: Pedro Almodóvar. Con: Antonio Banderas, Julieta Serrano, Penélope Cruz.

★★★★ Salvador Mallo es un director de cine en declive. No en cuanto a su talento -que parece ser ponderado por nuevas generaciones de espectadores- sino en las asignaturas pendientes de su vida, las que no parece tener forma de saldar. El reestreno de una de sus antiguas películas le ofrece una oportunidad de reconciliarse con su pasado y sus afectos. No será fácil: por cada haz de luz, Salvador se encargará de echar sombra para cortar el camino hacia su redención. Su niñez es evocada a través de bellos flashbacks para que pasado y presente empiecen a conectar. La inesperada reaparición de un amor del pasado es la señal de que, aun lleno de dolores, podrá reencontrar la gloria. Y quien de hecho la reencuentra es el propio Almodóvar (encarnado en un Banderas en estado de gracia) que logra su mejor película en una década por lo menos. Dirección de arte, guión y actuaciones de excepción. El autor manchego, cultor del mejor melodrama está de regreso y tiende un puente a aquel irreverente y genial joven que fue cuando irrumpió con la fuerza de un rayo en el cine hispanoamericano de los 80’.