Menú
Cultura / 29 de julio de 2019

Libros: cuál es la actualidad de los pequeños editores en Argentina

Aunque el volumen de sus negocios es modesto, juntos son un fenómeno cultural y comercial. Cómo es la feria que los reúne cada año.

Por

Uno de los fenómenos más llamativos en la industria del libro, en la última década, es el crecimiento de pequeñas editoriales que le aportan al sector un espíritu de innovación. El fenómeno es mundial pero en la Argentina cobra una fuerza particular, tanto que los llamados “sellos independientes” tienen en sus catálogos gran parte de la literatura más interesante que se ha conocido en nuestro país en los últimos años.

En pocos días, comienza la edición número 8 de un evento que no para de crecer año a año: la Feria de Editores (FED), que nuclea a más 250 sellos pequeños reunidos para presentar al público novedades, reediciones y joyas de sus catálogos. La excusa es perfecta, entonces, para analizar el estado actual del libro en la Argentina, en especial, desde el punto de vista de este particular sector del mercado. Aquí, las reflexiones de un grupo de editores que participan de FED y que hace muchos años son líderes en la zona más pujante del mundo editorial.

(Te puede interesar: Feria del Libro: una burbuja en medio de la crisis)

Historia. La industria del libro sufre una crisis continuada desde 2015 que afectó al número de ventas, la cantidad de títulos publicados y el volumen de las tiradas de editoriales pequeñas, medianas y grandes de todo el país. Según el informe de la Cámara del Libro del año 2018, en ese periodo se registró una caída del 23% en la cantidad de ejemplares impresos respecto al año anterior y una contracción del 13% en la cantidad de novedades publicadas.

Editores
Lectores. Quienes siguen el trabajo de los sellos independientes son los más genuinos fanáticos del libro, compradores que sostienen todo el año el negocio editorial.

Pero aunque sean menos que en los años de bonanza, los títulos nuevos siguen apareciendo, los actores siguen perseverando y las editoriales se readaptan, principalmente las independientes. “Los pequeños editores tenemos más capacidad de ajustar los costos porque imprimimos menos cantidad de libros o elegimos hacer la distribución en puntos claves y arriesgarnos con algún título en lugar de otro”, explica Vanina Colagiovanni, editora de “Gog y Magog”, una pequeña editorial dedicada a la poesía, el género más clásico en las empresas independientes.

La Feria de Editores es también un gran apoyo en la estrategia de acercar los libros a sus lectores ideales. “Cuando armamos el cronograma anual de cómo van a salir las novedades del año, todos pensamos que en agosto tiene que haber alguna novedad para la feria. Todos lo hacemos. Además de ser una entrada de plata para poder seguir sacando otros libros, allí estamos en contacto directo con el público”, explica Raquel Franco, a la cabeza del sello de libros infantiles, “Pequeño editor”.

(Te puede interesar: Demasiados libros)

Espacio. Desde sus inicios, la Feria creció exponencialmente. Aunque comenzó como un sencillo evento en FM La Tribu del que participaron 15 editoriales, en esta octava edición -que se llevará a cabo entre el 2 y el 4 de agosto en el Ciudad Cultural Konex- participarán 250 editoriales no solo de Argentina, sino también de diferentes países de Latinoamérica. A lo largo de los 5.200 m2 del Konex -casi cinco veces el tamaño de la feria en 2017-, los editores estarán ofreciendo, cara a cara con sus lectores, las novedades de sus catálogos y una diversidad de títulos que muchas veces ya no se encuentran en los estantes de las librerías.

Editores
Los editores. De izquierda a derecha, Silvia Itkin (Obloshka), Maximiliano Papandrea (Sigilo), Vanina Colagiovanni (Gog y Magog), Raquel Franco (Pequeño editor) y Víctor Malumián (Godot).

Para Víctor Malumián, co fundador de la FED y editor de “Ediciones Godot” -junto a Hernán López Winne- la consigna es sencilla: se trata de que cada lector o lectora pueda acercarse a los libros que les interesan y conocer títulos de los cuales no habían oído hablar. “Por eso lo que le decimos a los lectores es que cuando lleguen le digan al primer editor que vean qué es lo que les gusta leer, porque les vamos a decir directamente a dónde ir. No vamos a venderles cosas que no les interesen”, dice Malumián. En ese mismo sentido -y haciendo honor al compañerismo que existe en la cadena independiente del libro-, es que se distribuye folletería con un listado de 300 librerías que trabajan con los catálogos de la feria: “No creemos que de la crisis se salga cada uno por su lado, sino en conjunto. La idea es que el lector vea y anote todo lo que le interesa y descubra en qué librerías lo puede conseguir”, agrega Malumián.

(Te puede interesar: Literatura: ¿Por qué todos quieren escribir?)

“Hay una fuerte alianza en Argentina entre las editoriales, las librerías y los lectores de este sector, por eso la feria crece año a año con su convocatoria. Es un evento que funciona como una caja de resonancia de lo que hacemos todos los independientes, nos concentramos ahí y les mostramos todo nuestro material”, explica Maximiliano Papandrea, editor de “Sigilo”.

Ventajas. La crisis de la industria editorial afectó a los distintos sectores de maneras diferentes. Los grandes grupos tuvieron que hacer recorte de personal -e incluso cierre de filiales- y los más chicos vieron reducidas sus tiradas y la cantidad de nuevos títulos de cada año.

Editores
Los sellos. 250 editoriales independientes de la Argentina participan de la octava edición de FED, en Ciudad Cultural Konex.

“Las editoriales pequeñas logramos subsanar los grandes errores que cometíamos en el pasado. Hacemos tiradas de 1500 o 2000 ejemplares y los mandamos a todas las cadenas de librerías. Nuestra logística está mucho mejor que antes”, explica Víctor Malumián.

(Te puede interesar: Qué actividades tendrá la Feria de Editores)

En ese mismo sentido, Silvia Itkin, editora de amplia experiencia que hoy está al frente de un nuevo sello, “Obloshka”, opina que la mejora de las editoriales independientes las hace competitivas para sumar a los mismos autores que los grandes grupos. “La diferencia entre lo grande y lo chico es lo que se ganó en logística y en reconocimiento. Se trata de seguir profesionalizando el sector para llevarlo al rango más alto posible en la relación con el autor, en el manejo comercial, en la distribución, en el modo en que hacemos circular el material. Por eso muchos autores nos siguen eligiendo para algunos de sus escritos”.

Pero para estas editoriales no se trata solamente de optimizar los engranajes internos, sino también de aprovechar el circuito del que forman parte. “Una de las ventajas que tenemos en la Argentina es que la red de librerías literarias es muy grande, a diferencia de otros países de Latinoamérica”, dice Maximiliano Papandrea. “El de la edición independiente es un fenómeno cultural. Se han creado núcleos de lectores que eligen los sellos que les interesa, aunque sean chicos, por encima de los grandes”, opina Raquel Franco.

También es en el circuito independiente que surgen muchos de los autores más interesantes del momento. Son las pequeñas editoriales las que se arriesgan a dar las primeras oportunidades, y muchos de los escritores que publican en ellas por primera vez son luego tentados por las grandes empresas. Un hecho que, aunque a primera vista parezca injusto, contribuye al equilibrio de un sistema en el que cada uno encuentra el lugar que mejor se ajusta a sus objetivos.