Friday 27 de February, 2026

CIENCIA | Hoy 07:24

Polémica por la Pirámide: cuándo se construyó Keops

El ingeniero italiano Alberto Donini de la Universidad de Bolonia propuso una datación más antigua de la que se conoce.

En el corazón del desierto egipcio, sobre la meseta de Guiza, la Gran Pirámide de Keops, símbolo incuestionable de la civilización faraónica e inscrita por la egiptología tradicional como una obra monumental erigida hace unos 4600 años durante el reinado del faraón Khufu, está en el centro de un debate que ha transcendido las aulas universitarias y encendido el pulso de los arqueólogos del mundo. 
La sacudida proviene de un informe preliminar presentado el mes pasado por el ingeniero italiano Alberto Donini, de la Universidad de Bolonia, quien propone una datación radicalmente distinta para la construcción del coloso de piedra. 

Según su trabajo, basado en un enfoque denominado Método de Erosión Relativa (REM), patrones de desgaste en los bloques de la base de la pirámide indicaría que esta estructura podría ser entre 20 mil y 40 mil años más antigua de lo que hasta ahora se había aceptado, lo que la ubicaría potencialmente en plena Edad de Piedra, mucho antes de la aparición de sociedades complejas en el valle del Nilo. 

El Relative Erosion Method parte de una idea aparentemente simple. La piedra calcárea expuesta al ambiente se desgasta con el tiempo bajo la acción de lluvia, viento, sol y otros agentes climáticos. Donini comparó la erosión observada en superficies que estuvieron protegidas por bloques de revestimiento calizo durante milenios con aquellas siempre expuestas, midiendo diferencias de desgaste para inferir una escala temporal de exposición. Sus cálculos, que promedian estimaciones de doce puntos alrededor de la base, sugieren una fecha central en torno al 22.900 a.C., con una «probabilidad estadística» del 68,2 % de que el monumento haya sido erigido en algún momento entre aproximadamente 8.900 a.C. y 36.800 a.C. 

Crisis paradigmática. Si bien estas cifras desafían de lleno el consenso científico, la propuesta de Donini ha sido recibida con escepticismo dentro de la comunidad arqueológica y egiptológica. Los métodos de datación convencional, basados en registros históricos, dataciones de carbono 14 de materiales orgánicos asociados, contextualización arqueológica y una vasta estratigrafía que enlaza la construcción con la cuarta dinastía egipcia, colocan firmemente la edificación en la primera mitad del tercer milenio antes de Cristo. 

El estudio de Donini, aún sin revisión por pares y en un formato preliminar, no incorpora pruebas directas como textos del periodo, sellos de obra o dataciones arqueológicas independiente que respalden la hipótesis de una civilización compleja en el Paleolítico capaz de erigir monumentos de tal magnitud. La erosión de la piedra, como señalan críticos del informe, es un proceso influenciado por innumerables variables: cambios climáticos, exposición intermitente bajo arena y variación de microambientes, que dificultan establecer un ritmo constante de desgaste durante miles de años. 

La propuesta ha generado una oleada de cobertura mediática mundial y encendido discusiones no sólo en círculos especializados, sino también entre públicos amplios interesados en los orígenes de las civilizaciones humanas. La hipótesis de que Khufu podría haber reutilizado o reformado una estructura anterior, en lugar de haberla construido desde cero, remite a décadas de especulaciones alternativas sobre el pasado remoto de la humanidad, con ecos en teorías antiguas sobre civilizaciones perdidas o culturas desconocidas, emergidas antes de lo que se admitía en la arqueología convencional. 

El debate actual no es el primero que cuestiona datos firmemente asentados. A lo largo del siglo XX y XXI, diversas propuestas marginales, desde la hipótesis de erosión hídrica de la Esfinge que algunos geólogos extienden a otras estructuras, hasta correlaciones astronómicas sugeridas por teorías como la de la Cintura de Orión, han intentado reinterpretar la historia del complejo de Guiza con enfoques poco ortodoxos. 

Evaluación empírica. Lo que distingue a la teoría de Donini es que no apela a mitologías o correlaciones esotéricas, sino a una medición física observable, aunque su interpretación metodológica permanezca en entredicho. Si bien la evidencia arqueológica y epigráfica tradicional sitúa sin equívocos la construcción de la Gran Pirámide en el contexto de la cuarta dinastía egipcia, y existen registros contemporáneos como el diario de Merer que documentan logística y embarques de piedra hacia Guiza, la nueva propuesta invita a reconsiderar cómo evaluamos el ritmo de desgaste y las implicancias de una datación geomorfológica aplicada a monumentos megalíticos. 

Hasta que esta línea de investigación no sea sometida a análisis más amplios, evaluaciones multidisciplinarias y escrutinio académico riguroso, la cronología tradicional que ha resistido décadas de debate, continuará siendo la referencia dominante. Sin embargo, la mera apertura de este nuevo diálogo subraya que incluso las maravillas más emblemáticas de la historia humana siguen suscitando preguntas profundas sobre nuestro pasado, el desarrollo de las sociedades complejas y los métodos con que reconstruimos el tiempo en que habitamos este planeta.

Galería de imágenes

En esta Nota

Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

Comentarios