COSTUMBRES | 23-08-2021 14:35

Quiénes son los príncipes y princesas con más seguidores en redes sociales

Son la nobleza influencer, miembros de casas reales que hacen carrera en el mundo online. Beneficios económicos y los temas prohibidos.

Si Instagram es la red social más visual, creada para compartir los momentos más bellos y envidiables de nuestros días, en manos de los integrantes de la realeza esta herramienta es el súmmum de la premisa. Opulencia, elegancia, riqueza y exclusividad se mezclan en los perfiles y posteos de los príncipes y princesas europeos. Con mayor o menor libertad, dependiendo de qué tan cerca estén de la posibilidad de una corona en la cabeza, para muchos ya no hace falta recurrir a la oficina de prensa real: son sus propios voceros y disfrutan mostrando su vida y opiniones. Del otro lado, sus millones de seguidores suspiran con cada paseo en yate, primera fila de algún fashion week o fin de semana en la campiña.

Cerca de la corona

Según explica Rodolfo Vera Calderón, periodista especializado en temas de la realeza y autor de la muy reciente biografía “Máxima, la construcción de una reina” (Plaza & Janés) junto a María Paula Galloni; en esta nueva nobleza influencer es vital distinguir entre casas reinantes y las que no lo son.

En las primeras, el personaje tiene gran cercanía con un rey o reina de un país con monarquía constitucional (puede ser su padre o abuelo), y por ende el contenido de las redes debe adecuarse a un formato políticamente correcto. “Eugenia de York es un gran ejemplo. Ella jamás va a hacer un posteo comercial, todo lo que sube a las redes es en función de servir a la corona”, explica el especialista. Así, el perfil de la hija del príncipe Andrés y Sarah Ferguson, @princesseugenie, tiene 1,5 millones de seguidores y allí se presenta como cofundadora de una organización benéfica en contra de la esclavitud, directora de una galería de arte y sostén de “beneficencias maravillosas”. Sin embargo, también ha sabido utilizar su lugar para humanizar a la corona, como lo demostró su seguidilla de historias en las que muestra su cicatriz de la espalda, producto de una complicada operación a los 12 años para corregir su escoliosis, y donde invitó a otros a compartir sus fotos, que luego reposteó. Otros posteos aplaudidos fueron la presentación de su primogénito August en febrero de este año, así como la despedida al príncipe Felipe en abril.

Eugenia de York

Otro exponente de este estilo es Nicolás de Dinamarca, sobrino del futuro rey de dicho país. Aunque no posee una cuenta personal, sí hay muchas que siguen sus pasos (como @prins.nikolai). Un dato vital que lo ubica como estrella de las redes es que hace tres años que se dedica al modelaje. Ha sido la cara de Dior Homme, Burberry y Dolce & Gabbana, entre otras marcas de lujo, desde que fue contratado por Scoop Models en 2017. Sexto en la línea de sucesión al trono, a Vera Calderón no le sorprende este permiso por parte de la corona, “Dinamarca es una sociedad con una cabeza mucho más abierta”, sostiene.

En el país vecino de Suecia, el príncipe Carlos Felipe, hijo del rey Carlos XVI, también aprovecha las libertades de su monarquía. Aunque tiene un usuario que comparte con su mujer, Sofía, (@prinsparet), en el que se relajan con instantáneas de su vida diplomática pero también personal y de sus hijos Alejandro y Gabriel, también posee una marca de porcelana con la que diseña vajilla y cubiertos y desde la que es muy activo junto a su socio, @bernadottekylberg. “Es un gran promotor del diseño sueco”, señala el especialista.

Carlos Felipe de Suecia y su mujer

Rania de Jordania (@queenrania) es otra influencer que arrasa en Instagram. Con 6,3 millones de seguidores, se describe como “una mamá y una esposa con un trabajo muy cool de día”, y en sus redes muestra sus tareas benéficas, viajes diplomáticos y, cada tanto, algún esbozo de su vida íntima con sus hijos y marido, el rey Abdalá II. “Entre las monarquías de Medio Oriente también es interesante mirar a Deena Al-Juhani Abdulaziz, una socialité súper top que vive entre París y Arabia Saudita y está muy presente en los fashion shows”, apunta Rodolfo. Y asimismo recomienda seguir a Sirivannavari (@sirivannavari_th), hija del rey de Tailandia que se ha convertido en una súper influencer de Oriente, aportándole una imagen muy fresca a la monarquía con sus looks coloridos y osados y su amor por los animales.

Un poco más libres

Cuando la corona no está tan cerca, la actitud en redes puede ser bastante más libre y menos diplomática. En algunos casos, ni siquiera podrían considerarse realeza si no más bien aristocracia, pero de todos modos el encanto persiste. Así lo demuestran los muchos seguidores y sus comentarios, que hablan de un contenido completamente aspiracional.

Amelia Windsor y Kitty Spencer son perfectos ejemplos de este linaje. Amelia (@amelwindsor) ocupa el puesto 40º en la línea de sucesión británica y es nieta de Eduardo de Kent, primo hermano de la actual reina Isabel. La cadena es larga y, por eso, su presente como modelo no enfurece a la corona de Inglaterra, una de las más estrictas en cuestiones de imagen. En redes, sus fans pueden verla posar en campañas, exhibir sus looks y darse el gusto de aceptar posteos comerciales, algo que la verdadera realeza jamás podría. Kitty Spencer (@kitty.spencer), por su parte, también es modelo bajo la misma agencia que Amelia, Storm Models, y así lo muestra en su cuenta, donde se codea con diseñadores de alta costura como Domenico Dolce (quien le hizo su vestido de novia). Lady, en los papeles, es sobrina de Lady Di y fascina con una belleza semejante, así como con su vida al lado de su flamante marido, el multimillonario magnate de la moda Michael Lewis.

Kitty Spencer

En los Países Bajos, Eloise Van Oranje (@eloisevanoranje) ostenta 273.000 seguidores y un perfil que es todo lo que sus primas, las hijas de los reyes Guillermo y Máxima, querrían. “Es condesa y súper activa en Instagram, pero de una forma súper normal. Es una teenager que sale en jogging y sin maquillar, la antítesis de la royal fashion”, apunta Vera Calderón. Y es que en la corona holandesa no está bien visto tener una cuenta y ventilar de esa forma la vida privada. Según el periodista (autor de la última biografía sobre la reina), “Máxima es una mujer muy controladora, que si censura sus propios actos, más aún los de sus hijas”. Eloise, en cambio, muestra sin pudor sus selfies más caseras y hasta se anima a la tendencia de la “photo dump”, la propuesta de subir a las redes las fotos “de descarte” que suelen quedar en el teléfono.

En el principado de Mónaco, Pauline Ducruet (@paulinedcrt), la hija de la princesa Estefanía no ostenta título pero sí una vida digna de compartir. Diseñadora de moda, creó la marca Alter Designs, una firma unisex que se caracteriza por su sastrería. Tan interesada está en las redes que en el pasado supo organizar los Influencer Awards Monaco, algo así como los Oscar del rubro.

Hay también quienes sí tienen una gran cercanía con la realeza y poseen título, pero aún así viven su vida digital de una forma muy libre y desacartonada. Es el caso de Olympia de Grecia, primogénita de los pretendientes a príncipes herederos, Pablo y Marie-Chantal de Grecia. Por esto, le corresponde el tratamiento de Alteza Real. Y aunque su linaje y un protocolo más discreto parecerían ir de la mano, Olimpia es una estrella total en redes en su cuenta @olympiagreece, donde comparte sus viajes, looks, mascotas y también sus campañas para distintas marcas, a las que arroba sin problema. Entre otras, fue embajadora de Dior, Dolce & Gabbana y Louis Vuitton. “Una rareza es que su madre le ha cultivado esa vida y exposición. Ambas están muy involucradas con marcas y eventos”, apunta Vera Calderón.

En su misma genealogía se ubica Talita von Fürstenberg (@tvf), hija de la hermana de Marie-Chantal de Grecia (o sea, prima hermana de Olympia, quien es también una de sus mejores amigas). Sus abuelos son Egon y Diane von Fürstenberg, por lo que desde muy chica empezó a trabajar en la empresa familiar de moda. También se desempeñó en Teen Vogue y desfiló para Dolce & Gabbana. Esto se nota en sus posteos, donde hasta las fotos más simples parecen de revista y los textos serían perfectos epígrafes de un editorial de diseño.

Arma de doble filo

Está claro que ninguno de estos personajes necesita lucrar con su imagen. Y aunque hay algunos que lo hacen de forma más directa, utilizando sus títulos y conexiones casi como un negocio, todos encontraron la forma de ser sus propios agentes de comunicación. Incluso en las casas reales más rígidas, como la británica, comprendieron que las redes pueden entregar un mensaje claro y sin intermediarios y por eso abrazan las cuentas oficiales como la mejor forma de comunicar sus noticias (no en vano, fueron la primera monarquía en tener su propio website). Los perfiles de los duques de Cambridge, por ejemplo, son muy activos, pero siempre con contenidos políticamente correctos: el acto oficial, la presentación de alguna iniciativa, algún evento público. No hay espacio para la vida privada y menos aún para publicidades. “Es la posmodernidad, no puedes tapar el sol con un dedo. Si lo usas correctamente como una herramienta para transmitir un mensaje donde no se vea un doble discurso, está muy bien. El problema es cuando los que lo hacen son jóvenes inmaduros, que pueden tener algún traspié, algo a lo que le tienen terror tanto los padres como las instituciones”, opina Vera Calderón. Sin duda, un arma de doble filo.

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