CULTURA | 16-12-2018 12:33

¿Por qué leer a Elena Ferrante?

La saga de la dos amigas, de la enigmática autora italiana, llegó a la televisión, por HBO. Versión impecable de un éxito que ya es un clásico.

Por estos días concluye la emisión de “My Brilliant Friend” en el canal HBO. La serie, de 8 capítulos, es una adaptación de la novela escrita por la italiana Elena Ferrante, titulada “L'amica geniale” en su idioma original y “La amiga estupenda” en la traducción al español del sello Lumen.

Cualquier amante de los libros que se precie de tal, ha escuchado al menos alguna vez, en los últimos años, hablar de esta obra literaria, primera parte de una tetralogía que se conoce como “saga de las dos amigas” y que es un verdadero suceso en todo el mundo. Los cuatro volúmenes que integran la saga (“La amiga estupenda”, “Un mal nombre”, “Las deudas del cuerpo” y “La niña perdida”) han sido publicados entre 2011 y 2015 y traducidos a los principales idiomas del planeta. Llevan vendidos 30 millones de ejemplares y cosecharon fanáticos de la talla de Michelle Obama, Hillary Clinton, Jonathan Safran Foer, Nicole Kidman y muchísimos más.

Quienes hayan escuchado hablar del suceso sabrán también que el nombre de la autora, Elena Ferrante, es en realidad un seudónimo y que nadie sabe hasta ahora, a ciencia cierta, quién es el autor real de estos libros.

Para algunos, el enigma ha fogoneado el éxito de las novelas y ha resultado la mejor estrategia de marketing imaginable. Aun hoy, después de casi 30 años de carrera (la primera novela de Ferrante, “El amor molesto”, fue publicada en 1992) nadie puede afirmar con certeza quién es esta escritora (o escritor) que llegó a ser considerada en 2016, por la revista “Time”, como una de las 100 personalidades más influyentes del planeta.

Hace poco más de un año, el diario económico “Il Sole 24 Ore” realizó una investigación que fue replicada en otros periódicos prestigiosos del mundo, en la que a partir de las cuentas y declaraciones de bienes de una traductora llamada Anita Raja, que había triplicado sus ingresos y propiedades en la última década, concluía que ésta podía ser la persona real detrás de la autora de la saga. Pero el dato nunca fue confirmado. Muy pronto arreciaron las críticas a la investigación por parte de escritores como Erri De Luca, que mandó a los periodistas a ocuparse de los políticos corruptos y no de la gente que se gana honestamente la vida escribiendo.

“Los libros no necesitan en absoluto a sus autores. Si tienen algo que contar, tarde o temprano encontrarán lectores; si no, no”, declaró enfáticamente Ferrante en una carta a sus editores italianos de Edicioni e/o, el sello que la publica en su idioma original. La misiva forma parte de un volumen llamado “La frantumaglia” que reúne cartas y entrevistas que Elena respondió vía mail, a lo largo de los años, desde el lanzamiento de su primer libro. Esta recopilación se constituye en un modo de “ponerla en escena” y “satisfacer la curiosidad de sus lectores”, como explican en el prólogo sus editores.

También por mail Ferrante colaboró con los guiones de la serie coproducida por la Rai y HBO, aunque ella misma aclaró en otra entrevista on line, que ese no es su “metier” y que simplemente actuó como consultora.

Los textos. Provoca admiración que en un siglo agobiado por la pulsión de exhibirse alguien se niegue a tomar contacto con el público que lo aclama. Pero justamente, aquello que más le interesa a Ferrante -que el lector se conecte con la obra y no con la persona- termina perdiéndose en la fascinación por el gesto inusual de la escritora.

Y la “saga de las dos amigas” vale la pena de ser leída y valorada en sí misma, más allá de la circunstancia excepcional de su lanzamiento al mercado. También, la expresión “dos amigas” puede confundir al lector desprevenido y hacerlo pensar en la tan devaluada “literatura femenina”. La clasificación le queda muy chica. Porque si bien las 4 novelas tocan tópicos habituales en los libros “para mujeres”: el amor, la competencia, la traición, los hombres; los temas exceden cualquier limitación de género, literario y biológico.

La historia transcurre en un suburbio pobre de Nápoles, donde Lila y Lenú -las protagonistas- nacen y crecen. Sesenta años recorre la trama, desde los '50 hasta los 2000 y como en una novela del siglo XIX, un conjunto de personajes y familias acompañan a las protagonistas en su periplo. En esos 60 años sucede de todo: carreras, enamoramientos, viajes, casamientos, hijos y divorcios. Lenú es la narradora y sólo conocemos a Lila a través de sus ojos. Esta última es una figura enigmática y desbordante, a veces buena, otras mala, sensual, brillante, incontrolable.

La violencia es uno de los grandes temas del libro y está encarnada por la tensión entre los mafiosos y los trabajadores del barrio, en el primer tomo. Más adelante, la violencia será parte del discurso político que esgrimen los jóvenes italianos en los '70.

El otro gran tema de la saga, un tópico de las novelas decimonónicas que siempre tiene actualidad, es el ascenso social y el modo en que la educación influye en el destino de las personas. Más que el dinero, la cultura representa en la saga el verdadero espacio de validación social. Lenú, la narradora, es la que logra salir del barrio gracias a la educación formal y es exitosa porque triunfa en la vida académica. Lila, en cambio, tendrá la posibilidad de ser muy rica, pero nunca conseguirá elevarse por sobre su clase.

La lengua es otro tema interesante en la historia, a partir del dato de que en Italia se hablan diversos dialectos y que el llamado “italiano estándar” (el que todos comparten) es el lenguaje de la gente culta. Lila y Lenú nacen en un dialecto. Crecer y prosperar es, en la lógica de Ferrante, abandonar la estrecha lengua del suburbio.

En seis décadas, a estas dos mujeres, entre sí, también les sucede de todo. Se aman, se odian y se destruyen. La relación es por momentos sanadora, y en otros, completamente tóxica.

Lo mejor de la saga aparece en el último tomo, “La niña perdida”. Lo que sucede en esta cuarta novela fue, según Ferrante, el disparador de toda la historia. A quienes acometan la lectura, se recomienda llegar hasta el final para apreciarla en tu totalidad.

Vale la pena comentar también que, antes de la saga, Ferrante escribió tres novelas breves - “El amor molesto”, “Los días del abandono” y “La hija oscura”- que en español están reunidas en un tomo llamado “Crónicas del desamor” (Lumen). Leídas desde su obra final, las tres “nouvelles” parecen una preparación para el gran salto. En las tres están los temas, las situaciones y un rasgo muy peculiar de Ferrante: la tendencia de sus personajes a seguir los impulsos menos racionales, como si el desvío hacia la locura fuera la única manera de soportar la vida.

Televisión. En cuando a la serie, es toda una novedad (de las buenas) que HBO produzca un programa en italiano, y aún más, en dialecto napolitano. Visualmente el producto es deslumbrante, con una fotografía impecable, trabajada cuadro por cuadro, como en pinturas de otros siglos. La adaptación, incluso en los rasgos de los actores, es magnífica. Hasta los más fanáticos de Ferrante estarán satisfechos con esta versión fílmica.

Se esperan cuatro temporadas de 8 capítulos cada una, siguiendo con bastante fidelidad los lineamientos de los 4 tomos.

Saverio Costanzo es el director y Paolo Sorrentino uno de los productores. Una vez concluida, puede verse completa en HBO GO o Flow.

Vale la pena no perderse esta impecable producción. Pero por más atractiva que resulte la serie, no reemplaza la aventura de asomarse a una de las obras más interesantes de los últimos tiempos. Se puede discutir si las cuatro novelas de la saga son o no grandes textos literarios. Pero lo indudable, es que tienen mucho para decir sobre el violento transcurrir de la época. Los millones de fanáticos que cosecha en todo el mundo son testigos de la intensidad irresistible que emanan estas dos amigas.

por Adriana Lorusso

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