martes, noviembre 19, 2019

CULTURA | 26-06-2019 13:37

Teatro: la mística del golpe en la nueva obra de Pacho O´Donnell

En “Quinto Round”, el boxeo es metáfora de la lógica implacable de los sueños aún en tiempos de fracaso.

En una modesta habitación de los suburbios acondicionada como gimnasio de boxeo con cama adentro, un entrenador (Sócrates) y su pupilo (Renato) se preparan para “fajar” —en lo posible, voltear en el quinto round— a un tal Ninja, y vengar así una polémica derrota previa. Además está “lo otro”, el dinero: de no mediar la colaboración de Mili, una mujer de buena posición que deja todos los meses un fajito de “biyuya” arriba de la mesa para financiar su pasión por el musculado semental, ya los habrían corrido de la pensión.

“Todo transcurre en una gris monotonía cuando Pascarolli, el representante, introduce una novedad que desata una tormenta de sentimientos confrontados: codicia, lealtad, traición, amor, engaño. ‘Quinto round’ es la historia de una epopeya suburbana que se pregunta: ¿es posible soñar, luchar y desear en tiempos de degradación y fracaso?”, interroga Pacho O’Donnell, escritor, historiador y dramaturgo de cuya pluma brotan estos personajes atribulados y sólidamente delineados.

Los intérpretes. Osvaldo Santoro, quien lleva el pellejo curtido con más de 60 obras teatrales y varias composiciones de colección para el cine y la tevé—como Tito D’Alessandro, el manager de “Campeones de la vida”; o el comisario de “Poliladron”—, es el encargado de dar vida a Sócrates, el entrenador, un personaje de ribetes arltianos, bueno para el tinto y las nostalgias de la revolución comunista que al final no pudo ser.

“Sócrates es un tipo de clase media que llegó a entrenar a dos campeones argentinos pero hoy está en una situación de fracaso muy grande, a una edad avanzada, y tiene a su cargo a un boxeador que no es el mejor del mundo pero que hay que hacer lo imposible para que gane las peleas programadas”, cuenta Santoro, que cambió su rol en “Madre Coraje” (versión de José María Muscari) por el de mentor de púgiles. “Me gusta alejarme de mí con los personajes que interpreto. Lo nuestro, en última instancia, es una búsqueda permanente de algunos aspectos personales que uno descubre en los personajes”, agrega.

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El mayor desafío, según O’Donnell, fue encontrar un actor con la presencia física adecuada y el talento para interpretar a Renato, alguien capaz de pasarse los 70 minutos de duración de la obra tirando guantes, lagartijas y abdominales, en una estricta rutina de boxeo. Ramiro Martínez, dueño de una breve y naciente carrera que incluye el papel de Rico, el carcelero en la miniserie "El Marginal", superó la prueba con creces.

“Yo no sabía boxear, entonces aproveché porque era algo que tenía pendiente y siempre quise hacer, y tuve que empezar a tomar clases de boxeo en serio. Es un desafío en cada función porque hay que regular el aire del entrenamiento y desarrollar la voz, es bastante complicado pero estoy muy contento”, cuenta. El elenco se completa con las actuaciones de María Lía Bagnoli (en la piel de Mili, la “femme fatale” de marras) y Juan Carlos Ricci (Pascarolli, el representante que fuma abajo del agua).

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“Ramiro Martínez se preparó como si fuera a sostener una pelea de box real —destaca O´Donnell—. Entrenó con Pablo Paoliello, maestro de boxeadores que no le ahorró peleas con sparrings, con la consecuencia de que Ramiro llegaba a los ensayos con marcas de los golpes. Su loable propósito artístico fue vivenciar la experiencia de una vida tan esforzada. Y eso se nota en el escenario, donde se mueve, habla y entrena como un verdadero boxeador”.

Dramaturgia y guantes. El autor encuentra en el mundo del boxeo una metáfora posible de la vida. A raíz de una recomendación médica, descubrió hace pocos años el placer del entrenamiento con fierros y bicicleta. “Me volví adicto al esfuerzo, a la transpiración, al dolor (‘no pain, no gain’), al jadeo, a la musculación —revela—. Si hay un deporte donde reina el esfuerzo, ése es el box”.

Ese es, justamente, uno de los aspectos que más sedujo de “Quinto Round” a Osvaldo Santoro: “Además del interés que despierta ser parte de una obra de Pacho O´Donnell, que es un dramaturgo importante, yo soy muy afecto al boxeo, vi las peleas más importantes de mi tiempo en el Luna Park y también practiqué un poquito. Es un mundo que me fascina”, declara el actor.

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Llevada al escenario en clave de realismo y con certeros pasos de comedia por el director Gerardo Otero —colaborador de Claudio Tolcachir y figura de “Timbre 4”—, “Quinto Round” se sube al ring para azuzar —mediante una puesta despojada e intimista que sostiene al espectador en una experiencia de proximidad y emotividad— uno de los viejos dilemas de la humanidad: tener o no tener, y cómo tenerlo, si por el camino de la gloria o por aquel que empuja hacia la descorazonada tolva de un sistema envilecido.

por Damián Richarte

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