ECONOMíA | 20-10-2019 11:53

Qué dejó el Coloquio de IDEA: decepción, ilusión y lobby

Enojo empresario con Macri. Esperanza y dudas por Alberto Fernández. Temor a CFK.

MAR DEL PLATA.-  Le dicen La Feliz, pero ese no era el estado de ánimo que atravesaba el espíritu del grupo de dueños de empresas y el pelotón de CEO’s de filiales de compañías extranjeras que se reunieron del 16 al 18 de octubre en Mar del Plata por el 55º coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA).

Se repetía la palabra “decepción” con aquel Mauricio Macri al que en su inmensa mayoría apostaron hace cuatro años. Se dividían entre los que en el medio de la tormenta, y aun con la certeza de que empeorará entre fin de año y la primera mitad de 2020, se aferran inesperadamente a una esperanza ante un eventual gobierno no deseado de Alberto Fernández y los que permanecen atemorizados por la incertidumbre.

La figura de Cristina Kirchner produce dudas sobre su rol en un Ejecutivo del Frente de Todos. Algunos empresarios confían en que están más preocupada por la salud de su hija Florencia que por intervenir en el Gobierno y hasta destacan que Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro y el resto de los dirigentes de La Cámpora “maduraron”. Ansían que le vaya bien a Alberto Fernández más para que sus negocios se enderecen que por un temor a que su fracaso derive en uno o dos años en un ascenso de la ex presidenta al sillón de Rivadavia.

(Te puede interesar: Termina un Coloquio de IDEA devaluado)

Pero ciertos hombres de negocios colaboran poco con el éxito del líder del Frente de Todos. Guiados por el sálvese quien pueda y por el temor de que Fernández frene aumentos de precios con el mentado acuerdo social y obstaculice despidos bajo presiones o una ley de doble indemnización por despido, aplican remarcaciones y cesantías “preventivas”. Otros empresarios sostienen que deben mantener los precios para vender algo. A las firmas que quieren aplicar procedimientos preventivos de crisis para echar personal les cuesta conseguir turnos en el Ministerio de Producción y Trabajo, Dante Sica. Sospechan que el economista los esté administrando para después de las elecciones.

Uno de los más poderosos representantes de la banca extranjera, de los nucleados en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), comentaba en el hall del hotel Sheraton de Mar del Plata que aún los comicios estaban abiertos. Quizás confiaba en el “sí, se puede” en el que creen Marcos Peña y su tropa pero que en el núcleo de María Eugenia Vidal consideran solo una herramienta para mantener el voto de las primarias. No por nada Vidal dejó entrever en IDEA su derrota, pero dio un ovacionado discurso digno de una eventual reservista de una oposición a Fernández. 

El banquero admitía que tal vez la duda radique en la diferencia con que Fernández se impondría. Pero más allá de su fe personal, pregonaba que el país necesita para volver a crecer una reducción de la presión tributaria -la segunda más alta de Latinoamérica, aunque menor al promedio de las naciones desarrolladas- y una baja del riesgo país, que decuplica el nivel de la mayoría de los vecinos.

(Te puede interesar: Sica dice que empresas remarcan y echan para anticiparse al pacto de Alberto Fernández)

“Más que un acuerdo social, necesitás confianza para generar crecimiento”, exponía el banquero. “Para eso necesitás menos impuestos”, relacionaba, mientras el equipo de Alberto Fernández atemoriza a empresarios con sus estudios para elevar el impuesto a los bienes personales y las retenciones a la exportación. ¿Y cómo se logra el superávit fiscal primario (antes del pago de intereses? “Si hay crecimiento, licuás el gasto público”, respondía con la misma prédica de Cambiemos en 2015. A su vez, auguró una quita leve de la deuda como medio para bajar el riesgo país y así permitir el acceso de las empresas al financiamiento de futuras inversiones.

Pero las prioridades del banquero están lejos de ser las del favorito en las presidenciales. A Alberto Fernández le preocupa la reestructuración de la deuda y la inflación récord en 28 años que heredaría de Macri, pero no la discusión del costo argentino.

Pactos. “La situación viene un poquito complicada”, opina el presidente de la subsidiaria de Toyota, Daniel Herrero. “Hay que fortalecer las exportaciones para tener una generación de divisas que permita reducir el déficit fiscal. Tenemos que buscar un consenso en donde la parte política, la sindical y la empresarial busquen una dirección, generando previsibilidad, trabajando los puntos pendientes de la Argentina como la reforma impositiva y la competitividad”, agrega Herrero. Por enésima vez los empresarios proponen un Pacto de la Moncloa como el que España firmó hace 42 años y reclaman políticas de Estado, siempre esquivas mientras las vidas pasan.

(Te puede interesar: Vidal tuvo su propio Día de la Lealtad)

Carolina Castro, primera mujer en la historia que ingresó al comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) y accionista de la autopartista Industrias Guidi, aportó su visión: “Tenemos que ser muy realistas. Este ha sido un año malo. El año que viene va a ser similar”. Con ella coindicen el CEO de la fabricante de electrodomésticos y otras tecnologías BGH, Marcelo Girotti, que se ilusiona con poco, con que la economía dibuje una L en 2020, y con el gerente general del grupo financiero Gire (dueño de Rapipago y propiedad del Santander, Citi y HSBC), Gustavo Gómez, que espera una caída del PBI del 1%, una inflación del 40% y un dólar a más de $ 100 a fin de ese año.

Para reactivar la economía, Castro recomienda: “La UIA presentó 150 propuestas y los ejes son muy claros: estabilizar las políticas monetaria, fiscal y cambiaria y trabajar fuerte la competitividad y la productividad”. Castro participó del panel del coloquio que reunió a los dueños de empresas. Ella era la pyme frente a dos poderosos: Marcos Galperín, de MercadoLibre, y Federico Braun, de supermercados La Anónima, dominantes en la Patagonia, y accionista del Grupo Financiero Galicia. Pero ella se destacó cuando planteó que no solo se trata de crecer sino de cómo hacerlo.

Recordó que en el mundo de hoy se libra “una pelea de los países por agregar valor en sus territorios”. Desde Corea del Sur con su plan de desarrollar robots hasta Alemania y Francia queriendo revertir la desindustrialización o Estados Unidos subsidiando la industria tecnológica. Por eso, Castro pidió evitar “una economía primarizada”. Lo mismo había dicho en otro panel uno de los varios sindicalistas que disertaron en IDEA: Héctor Daer, uno de los líderes de la CGT. “No podemos pedir todo a una política laboral, a una tributaria, a una cambiaria o una financiera. Necesitamos compatibilizar todo con un norte”, planteó Castro.

(Te puede interesar: ¿Quiénes serían los jefes del Banco Central y la AFIP con Alberto Fernández?)

Galperín repitió el discurso antigrieta y de esperanza que desplegó su compañía con una solicitada en diarios y avisos televisivos el 13 de octubre, fecha del primer debate presidencial. El empresario que apoyó siempre a Macri y se peleó con varios sindicalistas del Frente de Todos (Juan Grabois, Hugo Moyano y el bancario Sergio Palazzo, que asistió al coloquio y que trabaja codo a codo con Alberto Fernández) abogó en su disertación a favor de un acuerdo que no solo aborde cuestiones de coyuntura sino de largo plazo.

Esta vez evitó reclamos puntuales como la flexibilización laboral. En cambio, destacó la ley de economía del conocimiento, que por consenso aprobó el Congreso para rebajar impuestos a los que exportan servicios profesionales y técnicos. En MercadoLibre confían que en algún momento la economía se recuperará: basan su optimismo en que siempre la Argentina salió de sus crisis y en su propia capacidad para abrirse camino desarrollando una compañía con la mitad de sus empleados locales pero solo un quinto de su facturación dependiente del mercado interno, lo que la resguardó de la debacle bursátil de las demás empresas nacionales.

Evasores. Braun arremetió contra la evasión tributaria. La de los supermercados chinos. No es casuallidad que plantee el debate en momentos en que Fernández analiza subir impuestos a los que adhirieron al blanqueo de capitales de 2016/2017.

Justo en tiempos en que los empresarios insisten contra los gravámenes. “Tenemos la presión tributaria más alta de Latinoamérica. ¿Podemos bajar mañana los impuestos? No, pero sí generar condiciones de competitividad”, planteó el presidente de IDEA, Gastón Remy, también CEO de Vista Oil & Gas, la petrolera fundada por Miguel Galuccio, quien demandó al gobierno de Macri por congelar los precios de los combustibles y ahora asesora a CFK.

(Te puede interesar: ¿Cuáles van a ser las prioridades económicas de Alberto Fernández si es presidente?)

“No nos ilusionemos con que bajaremos mañana los impuestos”, aclaró Daer, uno de los candidatos a ministro de Trabajo de Fernández. Como adelanto de lo que sería el acuerdo social, sostuvo que trabajadores y empresarios deberán tener paciencia para recuperar lo perdido durante los cuatro años de Macri. Otro sindicalista comentaba en un pasillo del Sheraton que el pacto deberá incluir a todos los sectores, incluidos los de tarifas de servicios públicos, y advirtió que aquellos empresarios o sindicalistas que se autoexcluyan llevarán las de perder.

Mientras tanto, mirando al largo plazo, la CEO local de la empresa alemana de software SAP, Claudia Boeri, identificaba otras recetas para salir adelante: “Hay que invertir en educación, en desarrollar conocimiento y la tecnología tiene que ser uno de los ejes que el Gobierno y las empresas debemos impulsar”.

Galería de imágenes

Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

Comentarios

Argentina y el mundo

La información más importante del martes 12 de noviembre

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario