Martes 27 de febrero, 2024

ECONOMíA | 10-06-2023 09:29

¿Dónde hay dólares?

Ante la escasez de reservas internacionales, el equipo económico agudiza el ingenio para conseguir divisas y postergar la devaluación.

Hay múltiples combinaciones posibles. Pero la realidad es tirana e indica que, a pocos días de iniciarse el crucial segundo semestre de este año electoral, las reservas internacionales siguen en magnitud negativa. Es el contexto para explicar la razón de tantas giras encabezadas por el ministro de Economía o funcionarios de su equipo para tratar de obtener lo que la adversidad climática y la obstinación en el diseño de un esquema cambiario con fuerte sesgo anti-acumulación de reservas generó. Todo vale cuando se trata de evitar o al menos posponer la sentencia inapelable: ¡no hay más!

En la búsqueda. Sergio Massa trata de maquillar la situación, pero el límite con que la política económica argentina se encontró tradicionalmente emergió con fuerza este año. El disparador fue la sequía, con la que el azar meteorológico coronó tres años de jaqueo de la corriente de La Niña, con una merma de entre US$20.000 millones y US$22.000 millones para todo el año. La cuenta final dependerá de tres factores: 1) que la campaña del maíz y el inicio del ciclo triguero consiga revertir las pésimas cosechas de la presente; 2) que el clima a su vez obsequie un invierno benigno y así se reduzcan las importaciones de gas; y 3) que la menor actividad económica deje de presionar sobre la demanda de dólares para insumos.

El resultado final de esta fórmula polinómica está plagado de incógnitas. Pero hay indicios que la escasez comienza a orientar decisiones del equipo económico con dos caminos separados muy diferenciados. Por un lado, intentando ajustar otra vuelta al cepo importador, un sello distintivo de este gobierno que hizo de la necesidad una virtud. Si bien la brecha cambiaria operó para aumentar la demanda de dólares para pagar bienes y servicios del exterior, su persistencia y las perspectivas devaluatorias a medida que el nivel de las reservas baja generó distorsiones que dificultaron la provisión de insumos.

Otro capítulo de esta saga se mostró esta semana cuando compañías de transporte aéreo visibilizaron su reclamo de dólares para pagar el alquiler de sus aeronaves. En esa industria, lo usual con los contratos de alquiler de largo plazo (leasing) de aeronaves con grandes compañías especializadas, por lo que cualquier atraso en los pagos como también de los seguros y el servicio técnico, condenan a los aviones a quedar en tierra. Esto simplemente es el inicio de una serie de contingencias que muchos sectores deberán afrontar durante este año de “sequía” de divisas. Al menos hasta que el ciclo agrícola comience nuevamente y que se restablezca el flujo normal de dólares.

La balanza. Dante Romano, gerente de Mercados de FyO y profesor de la , destaca que, al agotarse las vías de respuesta de la soja para aumentar las exportaciones durante este año, no descarta otro programa de aliento exportador, pero en este caso con el maíz. “Queda muy poco de soja, hay qfacultad de Agronegocios de la Universidad Australue pagar alquileres y mantener alguna reserva. Si ya no se operó al momento parece difícil que se generen más negocios”, previene.  En cambio, expresa que muchos productores están convencidos de que se viene un dólar maíz, pero considera que se debe ser cuidadosos en el impacto en el mercado de la carne. “El maíz viene muy atrasado en la comercialización, y ello generó rumores de que podría venir un dólar maíz.

Marcelo Elizondo, director de DNI Consultores, distingue que la operación de swap de yuanes acarrea una tasa de interés de algo más del 6% anual, un poco más alto que lo que cobra el FMI para los préstamos regulares, pero más barato que lo que se debe pagar en los servicios con irregularidad. “China te lo presta, obviamente, para pagar importaciones a sus empresas de su país. Hasta ahora teníamos por US$5.000 millones y ahora se amplía el margen a US$10.000, pero sólo se utilizaron menos de US$1.500 millones y, por alguna razón, ellos no están largando todo lo que está autorizado”, explica. Así, la luz verde para financiar esas importaciones y así liberar dólares para pagarlas (la finalidad última de la movida del Tetris con la que Massa buscó coronar su reciente viaje) sigue dependiendo de las autorizaciones para ir completando el primer cupo autorizado y luego el nuevo pactado. Es probable que, además de la rápida autorización a dos empresas importadoras con plantas en Tierra del Fuego (Newsan y Mirgor), dos “expertos en mercados regulados” y con sólidos lazos políticos, el resto vaya por un carril más prudente. El historial argentino de evaporar auxilios financieros y el impulso de traspasar el problema a la próxima administración, ralentizan esas operaciones. El tema no es menor ya que el país oriental se transformó en el principal origen de las importaciones argentinas (US$17.500 millones para 2022) y cualquier intercambio de monedas es ganancia pura. A cuenta de engrosar la deuda que deberá saldar de alguna manera quien tome esta nueva “papa caliente”. El éxito de esta gestión sumaría al monto de postergaciones financieras por importaciones en general que Elizondo calcula que a fina de año llegarán a US$15.000 millones.

Otras fuentes. Mientras tanto, con el otro gran proveedor de bienes, Brasil (US$12.500 millones para 2022), las negociaciones se toparon con grandes promesas y pocos resultados concretos. Ante las trabas estatutarias de su banco central, el pedido era directo: que hubiera financiamiento de organismos estatales para exportadores de productos a Argentina, también para no utilizar en dicho flujo comercial la moneda norteamericana, ya una rara avis en las cuentas del BCRA. De esa dificultad también surgió la alternativa de recurrir al banco de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que preside la expresidenta Dilma Roussef, pero que obligaría a Argentina a asociarse primero (y aportar su cuota de capital) para pedir después. Y eso también implica tiempo (al menos, dos meses) el otro recurso con el que no cuenta el Gobierno para evitar un sinceramiento cambiario.

Y, finalmente, queda el último recurso que muchas veces termina siendo el primero: el FMI. Hasta ahora, la entidad vino financiando los desembolsos que el mismo Gobierno fue haciendo, con los descalces lógicos de semanas, un lujo que hasta puede complicar ahora. El pedido adicional vino por un adelanto de dichos desembolsos que el Fondo debía realizar hasta fin de año. El objetivo, era el de “fortalecer las reservas” pero en realidad no es otro que el de poder seguir controlando el mercado del dólar financiero y que la brecha cambiaria no se dispare. La otra negociación es para pedir que se flexibilicen (aún más) las metas trimestrales, habida cuenta que la acumulación de reservas fue un fracaso y los indicadores de déficit fiscal se complicarán con la inflación creciente.

Sebastián Menescaldi, director asociado de la consultora Eco Go, la utilización de yuanes tiene una ventaja adicional para los importadores porque puede pasar el pago a los 90 días y no los 180 que indica el sistema argentino para el resto. Además, ve como positiva la utilización de este instrumento porque el costo en realidad es la tasa aplicada sobre lo efectivamente utilizado, pero, sobre todo, porque se reduce el riesgo. “Fuera del comercio, formalizar el cambio de monedas al dólar es muy difícil, pero de esta manera estás ‘enjuagando’ reservas, existe la posibilidad de utilizar el cupo, pero también es una muestra que no se dispone de la liquidez mínima de divisas en el Banco Central. Mientras tanto, se van financiando con los encajes de los depósitos”, agrega.

La estimación de reservas líquidas cuenta con los encajes de los depósitos en dólares, el último baluarte del sistema. Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, los calcula en US$15.600 millones, de los cuales algo menos de US$11.000 millones están resguardados en el Banco Central como encajes. “El dinero es fungible y no aparece como problema para el sistema porque está muy sólido. Pero quien los cuida es el Banco Central. En la medida que las reservas netas sigan siendo negativas, será un problema y se agrava si sumamos la devolución futura de lo swaps. Los depósitos de la gente son, en definitiva, la variable que el BCRA no puede usar”, concluye. Demasiados interrogantes para un año bisagra en la economía argentina. Uno más para continuar la tradición.

 

También te puede interesar

Galería de imágenes

En esta Nota

Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

Comentarios