Martes 14 de julio, 2020

ECONOMíA | 31-05-2020 00:45

Video: historias de empresas y personas que reconvierten su trabajo

El canal Deutsche Welle relató cómo el mejor restaurante de la Argentina abre como carnicería, floricultores cultivan verduras y un adiestrador de perros hace mensajería.

Empresas y personas impedidas de trabajar porque su sector no es considerado esencial han conseguido reconvertirse para atravesar el confinamiento mejor que paralizadas. Y así lo reflejó un informe del canal de TV pública alemán Deutsche Welle (DW), en su señal en español para Latinoamérica. Puso como ejemplo a Pablo Rivero, dueño de Don Julio, considerado por varios rankings como el mejor restaurante de Argentina. Por la fama de sus carnes de ganado alimentado con pasturas ha sido visitado hasta por Angela Merkel en la cumbre del G20 de 2018. Pero ahora mantiene sus puertas cerradas desde hace dos meses por el coronavirus. Ha descartado el envío a domicilio por la imposibilidad de mantener la calidad de los platos, pero ha abierto una carnicería por comercio electrónico: "Nosotros decidimos que esa es la mejor manera de hacer lo nuestro, que es el mejor Don Julio posible. El mejor Don Julio posible es poder darte este producto y que vos lo cocines ahí en tu casa, llevarte todo este trabajo. El trabajo de Don Julio es más importante atrás de la parrilla". La carnicería factura menos del 10% que el restaurante, pero era un proyecto previsto para 2021 y se mantendrá cuando se levante la cuarentena.

Martín Hess, vecino de Villa Ballester, suburbio del Gran Buenos Aires donde viven descendientes de alemanes, espera retomar su trabajo de adiestrador de perros a domicilio cuando termine el aislamiento. A los diez días de la cuarentena se le acabó el dinero y encontró otra alternativa laboral: reparte paquetes en su automóvil y cubre así los gastos básicos. "Yo adquirí el auto en octubre del año pasado, justamente como un plan B por si algo llegaba a pasar... vivimos en un país muy inestable", recuerda Hess. Claro que esta vez ha sido culpa de la pandemia mundial. "Muchos locales, muchos comercios que venden insumos no esenciales como ropa, juguetes, electrodomésticos y demás se volcaron a la parte digital", explica. 

En la zona rural del municipio de La Plata, el inmigrante boliviano Víctor Hugo Condorí ha visto perder toda su plantación de claveles y cristantemos ante la cuarentena, al igual que centeneres de compatriotas suyos dedicados aquí a la floricultura. Algunos se volvieron a Bolivia. "No se abren ni los mercados, no se abren nada, no hay ni eventos, no se abren ni los cementerios", lamenta Condorí. Pero Víctor Hugo, delegado de otros 150 floricultores, se contactó con la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), que les envía comida y les da capacitación y financiamiento para reconvertirse en horticultores de verdura agroecológica. "La verdura siempre es vendible porque es para comer. Yo creo que si me va bien en la verdura, vamos a seguir con la verdura y Dios quiera hacer las dos cosas", espera el nuevo horticultor. Mientras crecen la lechuga, la cebolla de verdeo, la rúcula, el ajo y las habas, Víctor Hugo, su esposa y sus tres hijos pasarán siete meses sin ingresos.

por R. N.

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