Martes 2 de marzo, 2021

EMPRESAS | 30-12-2020 16:57

EDENOR: más expertos en mercados regulados

La venta del paquete de control de la distribuidora de energía resurge la idea de un comprador con capacidad de llegada e influencia en los órganos reguladores que terminan definiendo su rentabilidad.

La venta de la tenencia accionaria de Pampa Energía en Edenor al grupo EDELCOS trajo nuevamente al escenario un negocio entre privados, pero en el que el Estado es actor fundamental y termina en manos de un grupo comprador que ostenta el rótulo de “expertos en mercados regulados”. El término, acuñado por Antonio Brufau, el CEO de Repsol YPF en el comunicado a la Bolsa donde en 2008 formalizaba la venta al Grupo Petersen del 25% de YPF, financiando la operación por US$ 3.000 millones con distribución de dividendos inusuales para la industria.

La historia demostró que sólo fue un caso más de negocios con mucha letra chica y en el que ambas partes tenían algo para dar: quien vende, obedecer a que un “mal” arreglo es mejor que un buen pleito y para quién compra, que tiene la fórmula, que no es mágica, para hacer valer lo que para los antiguos dueños era algo irrelevante.

Es sabido que la dificultad por ejercer un negocio lícito dentro de un marco regulatorio discrecional, con reglas de juego cambiantes e intentando tapar dos soles con las manos al mismo tiempo: romper el vínculo con el mercado energético internacional, por un lado y equilibrar una tarifa pesificada, por otro con las necesidades de inversión que requiere el sistema. Demasiado lastre puesto en la misma mochila.

El mercado energético argentino había logrado para principios de los 2000 un equilibrio inusual, combinando bajas tarifas en dólares (de las más baratas del continente) con un marco regulatorio previsible, en uno de los pocos éxitos de las privatizaciones de la otra cara del PJ, la de Carlos Menem. La debacle comenzó cuando se rompió la convertibilidad, llovieron demandas ante el tribunal de arbitraje del CIADI y desde entonces la porción más importante de la ecuación tarifaria quedó sujeta a la buena voluntad del gobierno de ocasión. Con inflación creciente desde 2003 hasta la fecha y que sólo en dos años tuvo debajo de los dos dígitos, cualquier error de cálculo conducía al quebrando o, como se verificó más de una vez, a bajar el ritmo de inversión programada. Cuando el grupo comandado por Mindlin aceptó el reto comprando a Électricité de France su participación en Edenor (también con litigios ante el Estado por incumplimiento de contratos), apostaba a que podría jugar de experto en mercados regulados. Pero la historia no resultó todo lo amigable que se imaginó, quizás porque el GPS del regulador no es el mismo que el del regulado.

La política tarifaria de Cambiemos a mando de un veterano del sector como Juan José Aranguren, un duro con célebres enfrentamientos con Moreno y los funcionarios K, pareció dar nueva vida a las empresas energéticas. El primer desafío fue, justamente, el de paliar el déficit de generación y de distribución recomponiendo las tarifas, un elemento muy sensible para la clientela del Gran Buenos Aires que paga casi un tercio del que se factura a clientes del interior. El ritmo inflacionario, primero y la devaluación luego de 2018 dinamitaron el precario equilibrio que hubiera permitido la rentabilidad sostenible de empresas como Edenor. Y el tiro de gracia fue incluir el tema en la agenda electoral: entre amenazas de estatización del servicio y la prometida actualización tarifaria que quedó disminuida antes de nacer (9% para todo 2020) la salida estaba marcada. Pero también el puente de plata para el “derrotado”: debía aparecer un comprador que pudiera neutralizar estos riesgos y convertir las amenazas en oportunidades.

A este juego llamaron al holding EDELCOS, cuyos accionistas principales son Daniel Vila (empresario vinculado a la construcción, medios de comunicación y energía), José Luis Manzano (político, lobbysta profesional y socio del primero) y Mauricio Filiberti (Transcolor, proveedor principal de AYSA, presidida por Malena Galmarini de Massa). ¿Qué podrán lograr este grupo que no pudo o no supo hacer el vendedor? La respuesta ya está inscripta en el origen y la naturaleza de cada uno. La amistad estrecha del grupo con el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa no es nueva y es otro activo de importancia.

Además de la tarifa domiciliaria, difícilmente sometida a una revisión seria antes de las elecciones, las otras palancas que una administración más amigable podría mover son financieras y regulatorias: 1) la empresa, como el resto del sector, está endeudada con la proveedora oficial CAMMESA (se calcula que en conjunto deben más de $ 120.000 millones) y además cualquier jubileo en la materia es sensible a la rentabilidad: es casi un tercio de la factura; 2) la autorización para las eléctricas de conmutar parte de la deuda del Estado por  dar energía social a poblaciones vulnerables para realizar inversiones de urgencia; 3) cualquier otro cambio regulatorio fuera de la tarifa menos visible o a sectores menos sensibles que sí afecten la ecuación.

El tiempo dirá si el cálculo de los compradores resultó el correcto y su inversión resultará redituable para propios y ajenos.

 

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

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