POLíTICA | 07-04-2017 09:33

El mea culpa de Todesca por su pasado montonero: "Fue mi peor error"

El titular del INDEC fue parte de la guerrilla peronista. Cree que en el macrismo “pocos lo saben”. Su pelea con “la Orga”. Las fotos inéditas de su época con los "Monto".

Noticias: ¿Nunca le hicieron algún comentario o una crítica en el Gobierno?

Todesca: ¡Creo que pocos saben! Después de esta nota seguro me van a decir algo.

El director del INDEC tira esa respuesta y se ríe en tono bajo, agridulce. Tiene muy asumido los años de plomo y, aunque ahora se lo toma con algo de humor, no olvida la “tragedia”, como él la llama. Hasta ahora, la persona que Mauricio Macri eligió para liderar el tormentoso organismo era conocido por ser uno de los pocos que se le plantó a Guillermo Moreno, el ex secretario de Comercio durante el kirchnerismo, y por su paso por los gobiernos de Alfonsín y Duhalde. Como él mismo asegura, ni siquiera muchos políticos con los que hoy comparte el espacio saben que perteneció a una de las agrupaciones más grandes y beligerantes de la historia del continente. Tampoco aparece si se lo busca en Wikipedia: sin embargo, Jorge Todesca respondió durante más de tres años a la cúpula de Montoneros, y ocupó un importante cargo como segundo dirigente de la Juventud Peronista de la Regional 1, la división del peronismo revolucionario más numerosa del país que dependía de “La Orga”. El único montonero PRO habla por primera vez.

La Gloriosa. “Los mejores recuerdos que tengo son de mi época en la JP. Montoneros fue el peor error de mi vida”. Todesca, por lo que cuenta, se vio atrapado en la vertiginosa década de los setenta, en esos años donde todavía se fantaseaba despierto un sueño que terminó en pesadilla. A tono con la velocidad de aquel momento, pasó de militar en 1971 en una pequeña agrupación barrial llamada “17 de octubre”, que tenía una unidad básica en Beccar, a sumarse a la Juventud Peronista y convertirse en un cuadro importante en 1973 con sólo 27 años. Para las primeras elecciones democráticas de los setenta era una figura de peso y organizaba movilizaciones –“llegamos a mover 500 micros”– y la campaña de Héctor Cámpora. En ese año ya se había constituido como uno de los popes de la Regional 1 de la JP, y dentro de ella el norte de la ciudad y la zona norte de Buenos Aires dependía directamente de él. Todesca incluso fue invitado a las dos ásperas reuniones que Montoneros mantuvo con Perón, meses antes de romper con él, donde el economista conoció al General. “Su tarea era meterse en los medios de comunicación para difundir el punto de vista político y militar de la Orga”, dice un alto ex dirigente montonero. Dante Gullo, ex diputado y líder máximo de la Regional 1, aporta: “Queríamos ser jóvenes libres. Jorge era un compañero comprometido: vivíamos con mucha intensidad ese momento”. Tanto Todesca como su superior inmediato fueron designados en la Regional como reemplazos del histórico Rodolfo Galimberti, a quien Perón había desairado en público.

Hay que entender que la JP era clave para la poderosa guerrilla. Ellos eran la “organización de superficie” de Montoneros, la pata pública de la fuerza que participaba en la vida política como una agrupación más. Dependía y se movía según lo que la cúpula ordenaba. Todesca, como otros que participaron de esa JP, ahora la intenta separar de Montoneros. Admite que “algunas veces” iban Roberto Quieto y Mario Firmenich, máximos dirigentes montoneros, a la sede de la JP a bajar línea. “Tomamos a Montoneros como referencia por el liderazgo que tenía sobre el movimiento”, justifica el economista, quien admite que en esos años tenía una buena relación personal con los popes montos. “Él era unos de los máximos responsables de la Regional l de la JP, que respondía directamente a la cúpula de esa organización. El vínculo es claro”, dice Facundo Giampaolo, historiador del peronismo.

Tragedia. El actual director del INDEC estaba en la Plaza cuando Perón los echó. “Nunca había visto tanta gente junta llorando”, recuerda. Desde entonces, la descomposición política y personal de Todesca se aceleró. Fueron años durísimos para él. A uno de sus grandes amigos, compañero del secundario, lo asesinaron en 1975 fuerzas paramilitares: él se hizo cargo de sus dos hijos y con el correr del tiempo entabló relación con la viuda del fallecido. 41 años después siguen juntos y hoy, además de los dos niños que adoptó, es la madre de su hijo. El mayor conflicto llegó cuando, durante el gobierno de Isabel Perón, Montoneros decidió volver a la clandestinidad y endurecer su postura armada. “Nos dejaron flotando y se hundieron como un submarino”, dice Todesca, todavía con bronca. Para todos los miembros “visibles” relacionados a Montoneros la vida se convirtió en un infierno. Todesca, que el día que se enteró por los medios de la decisión de la cúpula de encarar la polémica Contraofensiva organizó decenas de fletes y autos para ocultar a sus compañeros, comenzó a criticar abiertamente a las autoridades de “la Orga”. Ex militantes todavía recuerdan la solicitada que distribuyó públicamente, junto a otros políticos, donde criticaba a la “elite burocrática” de Montoneros que había huido al exterior y dejaba a miles de personas expuestas en el país. “No tuve lugar seguro para vivir. Si me encontraba Montoneros no sé qué hubiera pasado, otros compañeros no tuvieron esa suerte”.

El economista se exilió a mediados del '76 en México. Allí vivió varios años. Cuatro décadas después forma parte de un Gobierno que cuando habla de los setenta parece estar en las antípodas de lo que pensaba él de joven. Para el director del INDEC no hay una contradicción. “Son cosas del pasado, hoy la realidad es otra”.

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Todesca: Esa discusión me eriza la piel. Si hubieran sido uno o 100.000 sería lo mismo: fue una tragedia. Ni a nivel personal ni político cultivé jamás el odio.

Mirá la galería con las inéditas fotos del Todesca de los setenta.

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