Martes 28 de septiembre, 2021

SOCIEDAD | 24-07-2021 00:15

El detrás de la compra de los penes de madera de la polémica

La licitación que lanzó el Ministerio de Salud para kits destinados a promover la educación sexual generó debate. Los motivos y cifras.

Hace más de diez años que el Estado argentino compra penes de madera. Desde la sanción de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) en 2006, forma parte de una política pública que no fue exclusiva de ningún partido político. Hace pocos días, después de cinco años sin licitaciones, el Gobierno llamó a una para adquirir 10 mil prototipos de madera, incluidos en un kit, por un monto aproximado de 13 millones de pesos. Otros materiales del paquete son preservativos masculinos y femeninos, lubricantes, un maletín para traslados y folletería. En estos momentos, el Ministerio de Salud de la Nación analiza las propuestas de tres oferentes. Pero la noticia de la compra de penes de madera explotó en las redes sociales e indignó a muchos, que se preguntaron por qué en medio de la pandemia y con una frágil situación económica, el Estado se embarcaba en una inversión así.

“Eso demuestra lo tabú que sigue siendo el sexo. Esto no es algo nuevo ni se compra todos los días: por algo se usa madera y no verduras, como algunos pidieron, ya que a diferencia de los bienes durables estas se echan a perder”, señala a NOTICIAS Leandro Cahn, director ejecutivo de la Fundación Huésped. El politólogo explica que se utilizan, además de en escuelas, en hospitales, centros de salud, organizaciones de la comunidad y consejerías barriales. “La devolución de un test negativo de VIH es un excelente momento para la consejería, para sacarse dudas, hacer consultas”, ejemplifica.

Es que la correcta utilización de un preservativo es algo que suele darse por sabido aun cuando las cifras indiquen lo contrario. “Hay un crecimiento en infecciones de transmisión sexual como sífilis, y un subregistro de otras. Hay algunas que solo se pueden diagnosticar por PCR, lo cual es más complejo”, explica Cahn. En febrero de este año, una encuesta de la Aids Healthcare Foundation (AHF Argentina) indicaba que en nuestro país sólo el 14,5% de la población utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales, el 65% lo hace solo a veces y el 20,5% reconoce no usarlo nunca. Si bien Cahn relativiza esas cifras, por ser obtenidas de personas que acuden a operativos y no de una población total, sí advierte que uno de los grandes problemas del preservativo es su mal uso. Por eso lo importante del pene de madera es que habilita “la manipulación del preservativo antes de usarlo: conocer cómo se abre, cómo no (con los dientes por ejemplo), cómo se coloca, a tapar la punta para que no se haga un globo de aire y eso lo pueda romper, a desenroscarlo hasta el final”. Con respecto al tamaño, retruca que “en todo caso, por ser más grande, incluso rompe con el mito del ‘no lo uso porque me aprieta’”.

Para la profesora de historia y especialista en ESI Celeste Mac Dougall, el debate en redes generó “una buena oportunidad para hablar de la ESI, enseñar y aprender. A casi 16 años de la sanción de la ley sigue habiendo muy poca información y a la vez se reeditan los debates, y eso es interesante para la afirmación de los derechos ya consagrados”. Algo parecido a lo que planteó la ministra de Salud Carla Vizzotti en un hilo de tuits refiriéndose a la "polémica". 

Salud sexual en números

● 14.5% de la población usa preservativo en todas sus relaciones sexuales, según releva AHF Argentina.

● 56,1 casos de sífilis hay registrados por cada 100.000 habitantes, con un aumento sostenido desde 2015.

● 17% de personas, estima el ministerio de Salud de la Nación, desconoce su diagnóstico VIH+.

La docente explica a NOTICIAS que entre jóvenes “es obvio que estos temas disparen la risa y habiliten la diversión. Eso está buenísimo, y le quita solemnidad a temas que a veces son muy difíciles de abordar. Trabajarlo desde el humor es excelente. Qué mejor que sea en un aula, con alguien que está capacitado para dar ese tema, en un espacio cuidado y no en el momento concreto y que la experiencia sea fallida”. Mac Dougall acuerda en que, si bien hay mucho conocimiento sobre la importancia del uso del preservativo, “su uso incorrecto” es un factor clave, y advierte en ese sentido “cierta falta de políticas de difusión, campañas en relación al uso correcto” del mismo por parte del Estado.

Prioridades

“Venimos desde hace más de un año tratando, dentro de las dificultades enormes que impone la pandemia, de no desatender otras cuestiones de salud. Porque si no las consecuencias, cuando las queramos agarrar, van a ser terribles”, opina Cahn. Aunque se sabe que aproximadamente el 98% de las infecciones de transmisión sexual (ITS) se registran por el no uso del preservativo, la alerta de la cifra no se compara con esa suerte de escándalo colectivo que suele registrarse ante cada intento de prevenir y educar sobre sexualidad. “Siempre es una buena oportunidad para educar, enseñar y aprender entre todas las generaciones”, insiste Mac Dougall, que además resalta otro fenómeno importante que se dio en redes.

“Muchas personas de 40, 30 y hasta 20 años comentaban cuál había sido su ESI entre comillas. Haber visto una película a cierto horario, o chocarse con una situación de la realidad, o ver videos… Lo que no se aprende en la escuela se aprende en otro lado, no es que no se aprende. Y la escuela sigue siendo un territorio de disputa sobre cómo queremos vivir la ESI, nuestra sexualidad, el cuidado”, plantea la docente. “Hay quienes promueven la idea del 'yo con mis hijos hago lo que quiero', cuando niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho y la ESI lo deja clarísimo: nadie puede vulnerar su sexualidad, pueden elegir libremente su orientación sexual e identidad de género, son libres de todo eso. Por eso la ESI genera tanto revuelo”.

Cahn aprovecha para recordar que, en la actualidad, hay disponibles una gran variedad de métodos anticonceptivos que además cumplen distintas funciones: “Algunos previenen embarazos, el preservativo previene el embarazo y las infecciones de transmisión sexual; y para prevenir solo el VIH hoy sabemos que una persona en tratamiento con carga viral indetectable no transmite el virus, es decir que indetectable es igual a intransmisible. El uso de anticonceptivos es distinto de una a otra persona, y muchas veces hay una imposibilidad de poder pensar al otro con necesidades diferentes a las de uno. Cuando se va en contra de los derechos sexuales y reproductivos, consciente o inconscientemente, se da un fenómeno importante: se saca del centro de la cuestión algo fundamental, que es la decisión informada”.

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Mariana Sidoti Gigli

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