Un video que circula masivamente en redes sociales muestra a una joven desplazándose reptando por el suelo brillante de un shopping en Colombia. Con el torso pegado al piso y movimientos ondulantes, imita el avance de una serpiente mientras transeúntes la observan entre sorpresa y risas.
El clip fue compartido por el periodista Gonzalo Iver en X, quien escribió: “Otra infradotada Therian creyéndose serpiente en un shopping de Colombia. ¿Pero esto es más contagioso que el COVID o qué?”. La publicación acumuló miles de vistas y reacciones divididas entre burla, incredulidad y debate sobre identidad.
El episodio no fue aislado. Días antes, Infobae Colombia informó sobre el “primer avistamiento” de therians en Bogotá: tres personas moviéndose en cuatro patas cerca de Cinemática, lo que generó memes y comentarios como “Qué locura, estamos mal”. También circulan convocatorias para encuentros en Cartagena y Cali, señal de que la subcultura ya se consolidó en el país.
Según la comunidad y estudios del International Anthropomorphic Research Project, los therians son personas que se identifican interna, psicológica o espiritualmente con un animal no humano. No se trata de un disfraz ni de un juego, sino de una identidad profunda. Experimentan “shifts” y practican “quadrobics”, desplazándose en cuatro patas. Utilizan máscaras, colas y orejas sintéticas para expresar su “theriotipo”.

En Buenos Aires, la comunidad supera los 200 miembros. Muchos integran la “Comunidad Xul Solar”, fundada por adolescentes como Aguará y Apolo. Se reúnen en el Barrio Chino o en plazas de Belgrano, saltan, ladran, persiguen palomas y venden accesorios mediante el emprendimiento Were Crew. “Ver algunos animales es como vernos en un espejo”, explica Aguará. Apolo agrega: “No lo elijo. Siento la necesidad de volar”.
El psicólogo Damián Supply contextualiza el fenómeno como una forma de pertenencia grupal en la adolescencia y lo diferencia de los furries, que practican cosplay como hobby. El movimiento surgió en foros de los años ’90 y se potenció con TikTok.
En Argentina y Colombia genera reacciones similares: fascinación, rechazo, humor y preocupación. Mientras algunos lo consideran una expresión genuina de identidad, otros lo califican como una “payasada”. Con videos virales como el de la “therian serpiente”, la tendencia ya cruzó fronteras y no parece detenerse.














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