Lunes 2 de agosto, 2021

MUNDO | 20-06-2021 00:32

Día del refugiado: Venezuela entre las grandes crisis humanitarias

Un 30 por ciento de los niños venezolanos sufren desnutrición. Más de cinco millones de personas han escapado del país desde 2014.

La pandemia, el hambre y el resurgimiento de distintos conflictos bélicos, volvieron a activar los procesos migratorios forzados en varios puntos del globo, y el consecuente drama de millones de refugiados que un mundo con fronteras cerradas rechaza y margina.

Congo

La crisis en la República Democrática del Congo, uno de los países más olvidados del mundo, hace que el país encabece el listado elaborado por el Consejo Noruego para los Refugiados (NCR), donde también se cuelan los casos de Venezuela y Honduras. La persistente violencia, la inseguridad alimentaria y la negligencia de las autoridades han llevado a que el Congo viva "una de las peores crisis del siglo XXI".

NCR elaboró un resumen de las diez crisis que, en su opinión, permanecen alejadas del gran foco de interés un mundial, lo que en la práctica se traduce en poca atención diplomática y mediática y menos fondos. El secretario general del NRC, Jan Egeland, resumió que en la República Democrática del Congo se da "una combinación letal de violencia creciente, niveles récord de hambre y una completa negligencia", lo que "ha desatado una mega crisis que requiere una mega respuesta".

En este sentido, ha señalado que "millones de familias que están al borde del abismo parecen olvidadas por el mundo exterior". La zona este del país se ha visto sacudida por múltiples ataques que sólo en 2020 provocaron un desplazamiento masivo: 6.000 personas abandonaron su hogar cada día.

El Sahel

Las personas en riesgo de inseguridad alimentaria en el Sahel, la zona media de áfrica que comprende una decena de países (Mauritania, Senegal, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea y Etiopía), ascienden ya a más de 29 millones. Es el triple que hace dos años, y las previsiones son aún más aciagas para los meses venideros, lo que anticipa una "crisis humana" que, según Acción contra el Hambre, requiere de una actuación urgente por parte de la comunidad internacional.

El Sahel transita por estos días la conocida como “estación del hambre”, tiempo que va entre el agotamiento de las reservas y el inicio de la cosecha, un período que amenaza la supervivencia de miles de personas, teniendo en cuenta que hay más de 13 millones de personas con una grave inseguridad alimentaria. Sin ayuda, según la ONG, "más de 1,6 millones de niños gravemente desnutridos no recibirán tratamiento.

La pandemia de COVID-19 ha contribuido a empeorar el contexto general de la zona, lastrada también por la inseguridad en la práctica totalidad de los países del Sahel, donde hay 5,3 millones de personas fuera de sus hogares, teniendo en cuenta los datos de refugiados y de desplazados internos.

Las organizaciones humanitarias estiman que 811.000 personas necesitan una acción inmediata -ocho veces más que en 2019-, y el representante regional de ACH, Mamadou Diop, anticipa que la carestía que se avecina este año es "mucho más grave". "Las poblaciones llegan a este periodo ya muy debilitadas física y mentalmente, porque no tuvieron las consultas y los seguimientos médicos necesarios" ha advertido en un comunicado.

Venezuela

La lista que elabora el NRC está dominada de nuevo por África, e incluye entre las diez grandes crisis olvidadas a Camerún, Burundi, Nigeria, Burkina Faso, Etiopía, República Centroafricana y Malí. Sin embargo, en el informe también figuran Venezuela y Honduras, ambos situados en América Latina.

En el caso de Venezuela, sube del quinto al cuarto puesto, fruto de una crisis cuya solución parece estancada, y que deja datos inéditos en la región: uno de cada tres venezolanos está en situación de inseguridad alimentaria y un 30 por ciento de los niños sufren desnutrición. Más de cinco millones de personas han escapado del país desde 2014, lo que supone la segunda peor crisis de desplazamiento del mundo.

Honduras, por su parte, aparece por primera vez en este informe de NRC, tras un año en el que el país centroamericano se vio golpeado por varios huracanes que añadieron nuevas necesidades a un contexto ya lastrado por la cronificación de la falta de alimentos, la violencia de las bandas criminales, el alto nivel de desempleo o la violencia machista, entre otros retos.

Afganistán

Más de 8.000 familias afganas han huido en la última semana tras el repunte de los combates entre las fuerzas de seguridad afganas y el ejército talibán, que se dispararon tras la frágil tregua de tres días declarada con motivo del final del Ramadán.

Las familias han escapado de las provincias de Baghlan, Helmand, Kunduz, Kandahar y Laghman, según ha informado el director de la dirección de refugiados y repatriaciones en Baghlan, Sharifulá Shafiq. Y hoy se enfrentan a la falta de vivienda, acceso a servicios de salud, educación y otras infraestructuras para hacer su vida normal, de acuerdo con representantes de los afectados en declaraciones a la cadena afgana Tolo News.

"La lucha se ha intensificado en otras localidades como Imam Sahib. Sus hogares se han convertido en bases militares", declaró Mohammad Yusuf Ayubi, jefe del Consejo Provincial de Kunduz. "La situación es bastante tensa. No tenemos nada para comer. No tenemos nada", apuntó Gul Mohamad, miembro de una familia desplazada en Laghman. "No tenemos refugio. Tenemos una vida miserable", añadió Nur Mohamad, parte de otra familia desplazada en la misma provincia.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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