Sunday 16 de June, 2024

MUNDO | 29-10-2023 08:32

El temido Bigbang

Un dispositivo diseñado en Irán para “incendiar” Oriente Medio podría activarse a partir del conflicto con epicentro en gaza.

El fantasma de Soleimani recorre Oriente Medio. Mientras las tropas israelíes se preparan para entrar en Gaza, comenzó a rondar por la región la sombra de un conflicto total.

El general iraní que comandaba la Fuerza Quds hasta que un misil norteamericano lo desintegró en Bagdad, era un brillante estratega. Para muchos iraníes, la versión persa de lo que fue el general Nguyén Van Giap, el estratega que diseñó la victoria del Viet Minh sobre los franceses en la batalla de Dien Bien Phu y, posteriormente, las tácticas y estrategias con que los vietcong y el ejército norvietnamita desgastaron hasta la derrota a las fuerzas norteamericanas y al ejército de Vietnam del Sur.

Fue Qasem Soleimani quien colocó nuevas fichas en el tablero geoestratégico de la región, como las milicias hutíes en Yemen y los cuerpos yihadistas pro-iraníes que actúan en Siria, a la sombra del régimen de Bashar al Asad.
También fue ese estratega iraní quien fortaleció a Hizbolá en el Líbano, convirtiéndolo en un eficaz aparato de terrorismo, y también quién diseñó los movimientos tácticos y los objetivos estratégicos de Hamas y Jihad Islámica Palestina, la otra milicia que actúa en la Franja de Gaza.

Fotogaleria Los manifestantes cantan mientras se encuentran en el Monumento a la República durante una manifestación pidiendo la paz en Gaza, en la Plaza de la República en París

El general Soleimani llevaba años mezclando combustibles étnicos y creando las potenciales chispas con capacidad de incendiar Oriente Medio.Posiblemente, el conflicto en marcha estaba entre los planes que urdió antes de que, cuando llegaba al aeropuerto bagdadí para embarcarse rumbo a Teherán, lo alcanzara el misil disparado por un dron estadounidense el 3 de enero del 2020.

La demora en el ingreso de las tropas israelíes a Gaza tiene que ver con la presión internacional, en particular de la Casa Blanca, para dar tiempo a la diplomacia de contención en el intento de evitar que la guerra derive en un choque directo entre Irán e Israel, apoyado por Estados Unidos, y también que bloquee definitivamente el avance hacia un acuerdo saudi-israelí, además de desangrar los Pactos de Abraham que firmaron Emiratos Arabes Unidos, Bahrein y Marruecos, reconociendo a Israel como en 1969 lo hizo Egipto y en 1994 Jordania.
Pero el prolongado inicio de la incursión terrestre también tiene que ver con otras claves que debe contemplar Israel en este conflicto.

Los israelíes habrán diseñado una estrategia novedosa si han dilucidado el objetivo estratégico de su enemigo y han entendido que no pueden repetir guerras como las cuatro anteriores que libraron con Hamas. En esas confrontaciones armadas, los palestinos gazatíes padecieron muerte y devastación pero el poder totalitario que impera sobre ellos sobrevivió y, además, logró otro golpe del cincel que lleva tres décadas tallando un estigma sobre la imagen de Israel: un estado “asesino de niños y destructor de hogares, escuelas y hospitales”.

Ataques de Hamas
Sabrá también el ejército israelí que atacar otros países y ocuparles  ciudades con sus tropas, siempre le resulta contraproducente. La Operación Paz en Galilea, encabezada por el general Ariel Sharon, por entonces ministro de Defensa, además de haber manchado al ejército israelí con las masacres que perpetraron sus aliadas, las milicias de la Falange cristiana de la etnia maronita, en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, dio paso al surgimiento de Hizbolá.

Hasta ese momento, la comunidad chiita libanesa tenía una sola milicia, Amal, que lideraba Nabih Berri y sólo actuaba en el marco de la guerra civil que ensangrentaba al Líbano desde 1975, enfrentando a las milicias de las falanges de los maronitas (árabes cristianos), a las milicias de la etnia sunita y al brazo militar del Partido Socialista Progresista Druso que lideraba Walit Jumblatt y tenía su feudo inexpugnable en el valle de la Bekaa.

La invasión israelí de 1982 sembró el odio que hizo nacer a Hizbolá, una maquinaria fanática y criminal que hasta hoy amenaza a los israelíes y es una pieza crucial en los planes de Irán. Nada menos que Hizbolá fue la consecuencia de aquella operación en la que Sharon cantó victoria porque logró sacar a la cúpula de Al Fatah y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), con Yasser Arafat incluido, obligándolos a trasladarse a Túnez.

Manifestaciones tras los ataques de Hamas

Entrar a Gaza es aventurarse en un laberinto de cemento donde Hamas y Jihad Islámica Palestina prepararon una emboscada que busca atrapar al ejército israelí en una guerra urbana de largo plazo, en la que Israel perderá muchos soldados y matará a muchos civiles, golpeando el cincel que talla el estigma sobre su imagen ante el mundo.

Por eso es de suponer que, esta vez, habrá un plan de acción tan novedoso y brillante como lo fueron las tácticas y estrategias de Moshé Dayán y Yitzhak Rabin en la Guerra de los Seis Días de 1967. Una operación que sorprenda tanto al mundo como la que rescató en Entebbe a más de cien civiles israelíes, secuestrados por terroristas que desviaron un avión de Air France hacia el aeropuerto de Kampala, la capital de Uganda, por entonces en manos del lunático y sanguinario Idi Amín.

Tendrá que ser un plan realmente extraordinario para no activar el dispositivo que dejó armado y en funcionamiento el general Qasem Soleimani. Si la entrada en Gaza causa estropicios humanitarios como la de Sharon en Beirut, el dispositivo entrará plenamente en acción, con ataques de Hizbolá desde el sur del Líbano y de los grupos pro-iraníes de Siria sobre las Alturas del Golán.

Soleimani

Si esas milicias sirias logran ingresar en la meseta, la convertirán en punto de avance sobre Galilea. Y es posible incluso que lleguen a Cisjordania comandos hutíes fogueados en la guerra de Yemen.

En ese punto del conflicto, las imágenes de destrucción y muertes árabes que fluyan al mundo desde Gaza, Cisjordania, Líbano y Siria pueden incendiar la región, obligando a los países árabes a aislar y atacar a Israel.
Evitar ese Big Bang que pondrá el orbe al borde de la tan temida III Guerra Mundial es el gran desafío de los israelíes. Lo sabe la cúpula militar del estado judío. Esos generales que pueden sentir la sombra de Soleimani recorriendo Oriente Medio.

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Claudio Fantini

Claudio Fantini

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