Martes 9 de agosto, 2022

MUNDO | 26-07-2022 13:57

Giorgia Meloni: la probable primera ministra italiana que amenaza con un Italexit

Su partido, Fratelli d'Italia, marcha primero en intenciones de voto, y cuenta con el apoyo de La Liga de Matteo Salvini, y Forza Italia de Silvio Berlusconi.

Si las encuestas sirven de guía, el partido de extrema derecha Hermanos de Italia probablemente ganaría las próximas elecciones. Su líder, Giorgia Meloni (que cuenta con el apoyo de Matteo Salvini, ex ministro de Interior, y el ex primer ministro durante tres términos, Silvio Berlusconi), se ha beneficiado enormemente de oponerse al saliente Mario Draghi.

Según el diario italiano La Repubblica, en los últimos sondeos, Fratelli d'Italia, el partido de Meloni, llega primero en intenciones de voto, seguido por el Partido Democrático. La Liga está por debajo del 15% (con Salvini), mientras que el Movimiento 5 Estrellas ronda el 10%. En el cuarto o quinto puesto, dependiendo del sondeo, se encuentra Forza Italia (el espacio político de Berlusconi).

Giorgia Meloni no viene de una tradición libera como el magnate de los medios, sino nacionalista. Es una tibia europeísta, pero no está aliada con la francesa Marine Le Pen, como Salvini. Y sus adversarios, sobre todo de izquierda, le reconocen coherencia y popularidad, pero temen su carácter y radicalismo en temas de derechos civiles.

Protestas italianas

Y adelantan que con los Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia) controlando la legislatura romana, se haría sentir un cambio de mirada incluso en Bruselas. Desharían mucho de lo que Draghi ha logrado desde febrero de 2021, y los mercados entrarían en pánico ante la posibilidad, una vez más, de un temido Italexit (la versión “azzurra” del Brexit británico que todavía trae dolores de cabeza en Londres y facilitó esta semana el fin de ciclo de Boris Johnson, elegido para mitigar dichos efectos).

Afortunadamente sólo una pequeña franja de los italianos lo quiere seriamente, y los políticos que plantean el Italexit lo utilizan mayormente como una moneda de cambio para pedir concesiones a Bruselas.

Visto así, quizás el mayor logro de la era Draghi sea haber funcionado como muro de contención para el giro nacionalista: en 2018, Italia se vio sacudida por un terremoto populista que dio tanto a la derecha como a la izquierda la posibilidad de ganar poder e influencia, mientras los votantes presionaban para transformar lo que veían como un gobierno que ya no cumplía. 

Los nuevos poderes prometían transparencia y el fin de las intrigas políticas. Eso no funcionó. Draghi fue designado (nunca elegido) para arreglar las cosas. Y así lo hizo, pero su ciclo menguó tempranamente. 

La esperanza italiana es que, en las próximas elecciones, cuando sea que se produzcan, el electorado no regrese a la parodia de la política que ya votó para desmantelar. 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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