Viernes 27 de mayo, 2022

MUNDO | 18-10-2021 14:10

Nayib Bukele, “el Dictador más cool del mundo mundial”

El presidente salvadoreño anunció que adoptaría al bitcoin como moneda nacional. El objetivo: crear un sistema estatal bancario centralizado y saltar sanciones internacionales.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, de 40 años, se ufana de ser “el Dictador más cool del mundo mundial”. Así reza desde hace un mes la descripción de su perfil de Twitter en respuesta a sus críticos en todo el mundo: desde su asunción en 2019, Bukele consolidó rápidamente su poder reprimiendo a los opositores, lo que incrementó las presiones internacionales.

De hecho las relaciones con el gobierno de Joe Biden se han deteriorado tanto, que el presidente salvadoreño, temiendo el peso de la influencia de Washington en la economía del país, anunció que adoptaría al bitcoin como moneda nacional, a la par que la actual moneda de curso legal, el dólar estadounidense. El ex empresario y actual presidente por la Gran Alianza por la Unidad Nacional, disfrazó la medida como un impulso a la inclusión financiera de su pueblo.

Billetera virtual

“Esto generará empleos y ayudará a fomentar la inclusión financiera a miles de personas fuera de la economía formal”, apuntó Bukele en un discurso grabado. Y dijo que convertiría al país en un centro de innovación y turismo.

Pero mercados y oposición señalan que estaría motivada más por su búsqueda de control y su deseo de evadir las sanciones y bloqueos internacionales como sucede con Venezuela y Corea del Norte, que ya han utilizado la criptomoneda para evitar la supervisión estadounidense.

Es que las remesas enviadas por los salvadoreños residentes en Estados Unidos representan una cuarta parte del producto interno bruto del país. Y así, mediante la instauración de un sistema financiero paralelo basado en bitcoins, Bukele logra eludir el radar de los bancos estadounidenses, y mantener el flujo de dólares hacia Chivo Wallet, el sistema de billeteras virtuales que administra el Estado.

“Para el gobierno, bitcoin es tener un Plan B”, explica Ricardo Castaneda, experto en políticas públicas salvadoreñas. Pero no todos concuerdan. “Lo que Bukele está haciendo no es bitcoin, sino un sistema estatal bancario centralizado”, marcó Mario Gómez, un experto en datos salvadoreño que fue detenido por la policía y retenido durante horas bajo acusaciones no definidas de delitos financieros tras de organizar seminarios en redes sociales sobre los riesgos de las criptodivisas en el país. “Es la antítesis de los principios de los defensores del bitcoin”, denunció.

Menos libertad

Los defensores del bitcoin impulsan un sistema financiero libre de la intromisión de los gobiernos. Pero en el caso salvadoreño, la imposición de la criptodivisa como moneda de curso regular se lee como un nuevo control de un gobernante cada vez más autoritario.

“Todos entendemos que las criptomonedas son el futuro, pero no se puede obligar a todo el mundo a usarla de un día para el otro”, opinó Jorge Hasbún, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador. Según una encuesta de dicha entidad, los empresarios, las organizaciones internacionales y el 93 por ciento de los salvadoreños se opone a la adopción del bitcoin.

“La misma tecnología de la libertad podría convertirse en parte de una nueva distopía tecnológica”, explicó Lane Rettig, ex programador de la Fundación Ethereum, organización que respalda el uso de la segunda criptomoneda más grande del mundo.

En el caso Salvadoreño, la empresa privada creada con fondos públicos por Bukele (sus accionistas son desconocidos), Chivo Wallet, pretende manejar a través de una aplicación para celulares las transacciones diarias de todos los ciudadanos, incluidos muchos que no tenían cuentas bancarias: se abrieron centros de instrucción, cajeros automáticos especiales, y se otorgó un incentivo de 30 dólares en bitcoin para cada salvadoreños que adopte el monedero electrónico.

Cotización

Estas medidas están detrás de los saltos en la cotización mundial del bitcoin en la última semana. A pesar de la escasez de fondos públicos, Bukele anunció en Twitter que su gobierno compró unos 30 millones de dólares en bitcon el mes pasado cuando el precio de la criptomoneda se desplomó temporalmente. “Él está jugando con el dinero público”, se quejó Ruth López, abogada de la ONG Cristosal, que demandó al gobierno por las irregularidades de financiación de Chivo Wallet.

La preocupación mundial por el caso salvadoreño tras la adopción del bitcoin profundiza el impasse de Bukele con los financiadores internacionales. Las conversaciones de su equipo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un préstamo de 1000 millones de dólares están freezadas: la entidad crediticia ha manifestado su preocupación por el deterioro del estado de derecho y el abrazo a la criptomoneda como único recurso en la búsqueda de estabilidad financiera.

El cierre del FMI bloqueó simultáneamente otras fuentes tradicionales de financiación, y Wall Street advirtió sobre la capacidad de Bukele de pagar las deudas ya existentes: los bonos de El Salvador cayeron bruscamente tras la adopción del bitcoin.

El gobierno está explorando ahora formas de emitir bonos soberanos vinculados a la criptomoneda y de crear sus propios desarrollos basado en blockchains para eludir que bloqueen sus cuentas si se produce en vaticinado default.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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